La Educación Cristiana

182/201

Preparación para la obra

Los que se ocupan en esta obra debieran primeramente entregarse sin reserva a Dios, colocarse donde puedan aprender de Cristo y seguir su ejemplo. El los ha invitado así: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:28-30. Hay ángeles comisionados para salir con los que emprenden esta tarea con verdadera humildad. ECR 457.4

Hemos de orar sin cesar y vivir nuestras oraciones. La fe aumentará grandemente con el ejercicio. Los que están colportando con Lecciones Prácticas deben aprender las lecciones enseñadas en el libro con el cual trabajan. Aprended de Cristo. Tened fe en su poder para ayudaros y salvaros. La fe es la misma sangre vital del alma. Su presencia suministra ardor, salud, estabilidad y sano juicio. Su vitalidad y vigor ejercen una poderosa aunque inconsciente influencia. La vida de Cristo en el alma es un pozo de agua que brota para vida eterna. Induce al cultivo constante de los dones celestiales y a una dócil sumisión en todas las cosas a Dios. ECR 457.5

A los obreros, jóvenes y viejos, que trabajan con nuestros libros, y especialmente a los que colportan con el libro que está cumpliendo actualmente su misión de misericordia, digo: Ejemplificad en la vida las lecciones dadas por Cristo en su sermón del monte. Esto producirá una profunda impresión y tendrá una influencia más duradera sobre los ánimos que los sermones predicados desde el púlpito. Puede ser que no podáis hablar elocuentemente a aquellos a quienes deseáis ayudar; pero si habláis modestamente, ocultando el yo en Cristo, vuestras palabras serán dictadas por el Espíritu Santo, y Cristo, con quien estáis cooperando, impresionará el corazón. ECR 458.1

Poned en práctica aquella fe que obra por el amor y santifica el alma. Nadie permita ahora que el Señor se avergüence de él a causa de su incredulidad. La pereza y el descorazonamiento jamás logran nada. Dios permite a veces que sobrevengan trastornos en los negocios seculares, con el fin de mover las facultades indolentes a una acción más fervorosa, de modo que él pueda honrar la fe confiriendo ricas bendiciones. Este es un medio de adelantar su obra. Mirando a Jesús no sólo como nuestro ejemplo sino como el Autor y Consumador de nuestra fe, sigamos adelante, confiando en que él nos suministrará fuerza para cumplir con cada obligación. ECR 458.2

Mucho esfuerzo afanoso se requerirá de parte de los que tienen la responsabilidad de esta obra, pues ha de darse debida instrucción a fin de que pueda mantenerse ante los obreros el sentimiento de la importancia de la obra y de que todos fomenten el espíritu de abnegación y sacrificio ejemplificado en la vida de nuestro Redentor. Cristo hizo sacrificios a cada paso, sacrificios que ninguno de sus seguidores podrá hacer jamás. En toda la abnegación requerida de nosotros en esta obra; en medio de todas las cosas desagradables que ocurren, tenemos que considerar que estamos uncidos con Cristo y somos partícipes de su espíritu de bondad, paciencia y renunciamiento propio. Este espíritu abrirá el camino delante de nosotros y nos dará éxito, por cuanto Cristo es nuestra recomendación ante la gente. ECR 458.3