La Educación Cristiana

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¿Recompensa financieramente?

En muchas mentes surgirá la pregunta: ¿Puede conseguirse en nuestros colegios que el trabajo industrial compense financieramente? Y si no puede lograrse, ¿debe llevarse adelante? ECR 328.2

Sería sorprendente el obtener de las industrias una compensación financiera apenas sean iniciadas. A veces Dios permite que se produzcan pérdidas para enseñarnos lecciones que nos ayudarán a no cometer equivocaciones que entrañarían pérdidas mucho mayores. Los que han tenido pérdidas financieras en su trabajo industrial, procuren cuidadosamente descubrir las causas, y esfuércense por remediarlas de tal manera que en lo futuro no se repita la pérdida. ECR 328.3

Recordemos todos que somos miembros de la familia de Dios, y recordemos también que Satanás y toda su hueste están tratando constantemente de obligarnos a cometer errores, a fin de que se destruya nuestra confianza en nosotros mismos y en los demás. Pero cuando surgen perplejidades, ¿nos conformaremos con permanecer en la ignorancia sin hacer nada? No lo permita Dios. ECR 328.4

Se producirán fracasos aparentes en la obra, pero esto no debe desalentarnos. Los libros de cuentas pueden demostrar que el colegio sufrió cierto atraso financiero al llevar adelante el trabajo industrial; pero si en estas actividades los estudiantes aprendieron lecciones que fortalecerán la edificación de su carácter, los libros del cielo arrojarán una ganancia que excederá por mucho la pérdida financiera. Hasta el día del juicio no sabremos nunca cuántas almas ha contribuido a salvar este trabajo. Satanás halla travesuras para las manos ociosas; pero cuando los estudiantes se mantienen atareados en el trabajo útil, el Señor tiene oportunidad de obrar por ellos. ECR 328.5

Si, después de impartir la preparación manual durante un año, los directores del colegio encuentran que ha habido pérdida, procuren descubrir la razón y precaverse contra ella en lo futuro. Pero no prevalezca el espíritu de censura, porque el Espíritu de Cristo queda agraviado cuando se pronuncian palabras de crítica cruel contra los que han hecho lo mejor que podían. En la Palabra de Dios hay palabras de estímulo tanto como de prevención. No permita Dios que sean debilitadas las manos de los que están procurando llevar adelante una actividad. ECR 329.1

Quiero instar a que se aliente a nuestras escuelas en sus esfuerzos para el adiestramiento de los jóvenes en la agricultura y otras actividades industriales. Cuando, en los negocios comunes, se inicia algo y se hacen preparativos para el desarrollo futuro, con frecuencia hay una pérdida financiera. Pero recordemos la bendición que imparte a los alumnos el ejercicio físico. Muchos estudiantes han muerto mientras procuraban adquirir una educación, debido a que se limitaban demasiado al esfuerzo mental. ECR 329.2

No debemos ser estrechos en nuestros planes. En el adiestramiento industrial hay ventajas que no se perciben, que no pueden ser medidas ni calculadas. No lamente nadie el esfuerzo necesario para llevar adelante con éxito el plan que durante años nos ha sido presentado como de importancia primordial. ECR 329.3

Los maestros tendrán que arrostrar pruebas. Los desalientos se acumularán sobre ellos mientras vean que su trabajo no es apreciado. Satanás se esforzará por afligirlos con achaques corporales, esperando inducirlos a murmurar contra Dios, a cerrar sus ojos con respecto a su bondad, su misericordia, su amor y el excelso peso de gloria que aguarda al vencedor. En tales ocasiones, recuerden los maestros que Dios los está conduciendo a una confianza más perfecta en él. Si en su perplejidad quieren mirar a él con fe, los sacará del horno de prueba refinados y purificados como el oro que es probado en el fuego. ECR 329.4

Diga la persona apremiada y cruelmente probada: “Aunque me matare, en él esperaré”. “Aunque la higuera no florecerá, ni en las vides habrá frutos; mentirá la obra de la oliva, y los labrados no darán mantenimiento, y las ovejas serán quitadas de la majada, y no habrá vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salud”. Job 13:15; Habacuc 3:17, 18.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos, 292-301. ECR 330.1