La Educación

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Capítulo 17—Poesía y canto

“Cánticos fueron para mi tus estatutos en la casa donde fui extranjero”. Salmos 119:54.

En las Escrituras se encuentran las expresiones poéticas más antiguas y sublimes. Antes que cantaran los poetas más antiguos del mundo, el pastor de Madián registró las palabras que Dios dirigió a Job, palabras cuya majestad no igualan ni siquiera remotamente las producciones más sublimes del genio humano: ED 143.1

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? [...]
Quién encerró con puertas el mar,
cuando se derramaba saliéndose de su seno,
cuando yo le puse nubes por vestidura
y oscuridad por faja?
Yo establecí para él los límites;
le puse puertas y cerrojo, y dije: “Hasta aquí llegarás y no pasarás adelante;
ahí parará el orgullo de tus olas”.
¿Has dado órdenes a la mañana
alguna vez en tu vida?
¿Le has mostrado al alba su lugar,
para que ocupe los confines de la tierra
y sean sacudidos de ella los malvados?
Ella cambia luego de aspecto
como el barro bajo el sello,
y toma el aspecto de una vestidura;
mas la luz les es quitada a los malvados
y el brazo enaltecido es quebrantado.
“¿Has penetrado tú hasta las fuentes
del mar y has caminado escudriñando el abismo?”
¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte
y has visto las puertas de la sombra de muerte?
¿Has considerado tú la extensión de la tierra?
¡Declara si sabes todo esto!
“¿Dónde está el camino que conduce
a la morada de la luz?”
¿Y dónde está el lugar de las tinieblas [...].
¿Has penetrado tú hasta los depósitos de la nieve?
¿Has visto los depósitos del granizo,
que tengo reservados para el tiempo de angustia,
para el día de la guerra y de la batalla?
¿Por qué camino se difunde la luz
y se esparce el viento del este sobre la tierra?
¿Quién le abrió un cauce al turbión
y un camino a los relámpagos y los truenos,
haciendo llover sobre la tierra deshabitada,
sobre el desierto, donde no vive ningún ser humano,
para saciar la tierra desierta y sin cultivo
y para hacer que brote la tierna hierba? [...]
“¿Podrás tú anudar los lazos de las Pléyades?
¿Desatarás las ligaduras de Orión?
¿Haces salir a su tiempo las constelaciones de los cielos?
¿Guías a la Osa Mayor con sus hijos?”1
ED 143.2

En cuanto a la belleza de expresión, leed también la descripción de la primavera, registrada en el Cantar de los Cantares: ED 144.1

“Ya ha pasado el invierno,
la lluvia ha cesado y se fue;
han brotado las flores en la tierra,
ha venido el tiempo de la canción
y se oye el arrullo de la tórtola en nuestro país.
Ya la higuera ha dado sus higos
y las vides en cierne, su olor.
¡Amada mía, hermosa mía, levántate y ven!”2
ED 145.1

No es inferior en belleza la profecía involuntaria de bendición para Israel pronunciada por Balaam: ED 145.2

“De Aram me trajo Balac, rey de Moab,
desde los montes del oriente.
“¡Ven, maldíceme a Jacob; ven, execra a Israel!”
¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo?
¿Por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? 9
Porque desde la cumbre de las peñas puedo verlo,
desde los collados puedo mirarlo;
es un pueblo que habita confiado
y no se cuenta entre las naciones [...].
“He recibido orden de bendecir;
él dio una bendición, y no podré revocarla,
No ha notado iniquidad en Jacob
ni ha visto perversidad en Israel.
Jehová, su Dios, está con él,
y ellos lo aclaman como rey.
Dios, que los ha sacado de Egipto,
tiene fuerzas como de búfalo.
Porque contra Jacob no vale agüero,
ni adivinación contra Israel.
Como ahora, será dicho de Jacob
y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios!”
“Dice el que oyó los dichos de Dios,
el que vio la visión del Omnipotente;
caído, pero abiertos los ojos:
¡Cuán hermosas son tus tiendas,
Jacob, y tus habitaciones, Israel!
Como arroyos están extendidas,
como huertos junto al río, como áloes plantados por Jehová,
como cedros junto a las aguas”.
“Dice el que oyó los dichos de Jehová,
el que sabe la ciencia del Altísimo [...].
Lo veo, mas no ahora; lo contemplo,
mas no de cerca: Saldrá estrella de Jacob,
se levantará cetro de Israel,
y herirá las sienes de Moab
y destruirá a todos los hijos de Set.
Será tomada Edom, será también tomada Seir
por sus enemigos, Israel [...].
De Jacob saldrá el vencedor
y destruirá lo que quede de la ciudad”3.
ED 145.3

La melodía de la alabanza es la atmósfera del cielo; y cuando el cielo se pone en contacto con la tierra, se oye música y alabanza, “alegría y gozo, alabanza y voces de canto”4. ED 146.1

Por encima de la tierra recién creada, hermosa e inmaculada, bajo la sonrisa de Dios, “alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios”5. Los corazones humanos, al identificarse con el cielo, han respondido a la bondad de Dios con notas de alabanza. Muchos de los eventos de la historia humana han estado ligados al canto. ED 146.2

El primer himno que registra la Biblia, que haya brotado de labios humanos, es la gloriosa expresión de agradecimiento de las huestes de Israel junto al Mar Rojo: ED 146.3

“Cantaré yo a Jehová,
porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo y al jinete.
Jehová es mi fortaleza y mi cántico.
Ha sido mi salvación.
Este es mi Dios, a quien yo alabaré;
el Dios de mi padre, a quien yo enalteceré”.
“Tu diestra, Jehová, ha magnificado su poder.
Tu diestra, Jehová, ha aplastado al enemigo”
“¿Quién como tú, Jehová, entre los dioses?
¿Quién como tú, magnífico en santidad,
terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?” “¡Jehová reinará eternamente y para siempre! [...]
Cantad a Jehová, porque se ha cubierto de gloria;
ha echado en el mar al caballo y al jinete”6.
ED 146.4

Grandes han sido las bendiciones recibidas por los hombres en respuesta a los himnos de alabanza. Las pocas palabras que resumen un incidente del viaje de Israel por el desierto, contienen una lección digna de nuestra reflexión: ED 147.1

“De allí vinieron a Beer: este es el pozo del cual Jehová dijo a Moisés: Reúne al pueblo, y les daré agua”7. “Entonces cantó Israel este cántico: ED 147.2

“Sube, oh pozo; a él cantad;
Pozo, el cual cavaron los señores.
Lo cavaron los príncipes del pueblo,
Y el legislador, con sus báculos”8.
ED 147.3

¡Cuán a menudo se repite esta historia en la vida espiritual! ¡Cuán a menudo, por medio de las palabras de una canción sagrada, brotan en el alma manantiales de penitencia y fe, de esperanza, de amor y gozo! ED 147.4

El ejército de Israel salió con cantos de alabanza a la gran liberación bajo las órdenes de Josafat, que había recibido la noticia de la amenaza de guerra. ED 147.5

“Contra ti viene una gran multitud—decía el mensaje—, los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas”. “Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová”9. Y Josafat, de pie en el atrio del templo, delante del pueblo, derramó su alma en oración invocando la promesa de Dios, y confesando la impotencia de Israel. “Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos”10. ED 147.6

Entonces sobre Jahaziel, levita, “vino el Espíritu de Jehová [...] y dijo: “Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: ‘No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios [...]. No habrá para qué peleéis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la salvación de Jehová con vosotros [...]. No temáis ni desmayéis; salid mañana contra ellos porque Jehová estará con vosotros’””11. ED 147.7

“Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa”12. ED 148.1

Delante del ejército iban cantores que elevaban sus voces en alabanza a Dios por la victoria prometida. ED 148.2

Al cuarto día, el ejército volvió a Jerusalén, cargado con el botín obtenido de los enemigos, y cantando alabanzas por la victoria lograda. ED 148.3

David, en medio de las vicisitudes de su vida borrascosa, mantenía comunión con el cielo por medio del canto. Cuán dulcemente se reflejan los episodios de su vida de muchacho pastor en las palabras: ED 148.4

“Jehová es mi pastor; nada me faltara.
En lugares de delicados pastos me hará descansar.
Junto a aguas de reposo me pastoreará [...].
Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”13.
ED 148.5

Ya hombre, y como fugitivo que tenía que buscar refugio en las rocas y las cuevas del desierto, escribió: ED 148.6

“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas...
Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré”.
“¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios,
Porque aún he de alabarle,
Salvación mía y, Dios mío”.
“¡Jehová es mi luz y mi salvación!
¿De quién temeré?
¡Jehová es la fortaleza de mi vida!
¿De quién he de atemorizarme?”14
ED 148.7

La misma confianza respiran las palabras escritas cuando, como rey destronado y sin corona, David huyó de Jerusalén a causa de la rebelión de Absalón. Abatido por la pena y el cansancio producido por la fuga, se detuvo con sus compañeros junto al Jordán, para descansar unas horas. Lo despertó la invitación a huir de inmediato. El grupo de hombres, mujeres y niños debía cruzar el río profundo y torrentoso, en la oscuridad; porque lo perseguían tenazmente las fuerzas del hijo traidor. ED 148.8

En aquella hora de amarga prueba, David cantó: ED 149.1

“Con mi voz clame a Jehová,
Y él me respondió desde su monte santo.
Yo me acosté y dormí,
Y desperté, porque Jehová me sustentaba.
No temeré a diez millares de gentes,
Que pusieren sitio contra mí”15.
ED 149.2

Después de cometer su gran pecado, en la angustia del remordimiento y la repugnancia de sí mismo, se dirigió aún a Jehová como a su mejor amigo: ED 149.3

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;
Conforme a la multitud de tus piedades borra mis
rebeliones[...].
Purifícame con hisopo, y seré limpio;
Lávame, y seré más blanco que la nieve”16.
ED 149.4

En su larga vida, David no halló en la tierra lugar de descanso. “Extranjeros y advenedizos somos delante de ti dijo, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura”17. ED 149.5

“Dios es nuestro amparo y fortaleza,
Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,
Y se traspasen los montes al corazón del mar”.
“Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,
El santuario de las moradas del Altísimo.
Dios está en medio de ella; no será conmovida.
Dios la ayudará al clarear la mañana [...].
Jehová de los ejércitos está con nosotros;
Nuestro refugio es el Dios de Jacob”. “Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre.
Él nos guiará aún más allá de la muerte”18.
ED 149.6

Durante su vida terrenal, Jesús enfrentó a la tentación con un canto. A menudo, cuando se decían palabras mordaces y ofensivas, cuando la atmósfera que lo rodeaba era sombría a causa de la melancolía, el disgusto, la desconfianza o el temor opresivo, se oía su canto de fe y santa alegría. ED 150.1

En aquella última triste noche de la cena de Pascua, cuando estaba por salir a hacer frente a la traición y la muerte, se elevó su voz en este salmo: ED 150.2

“Sea el nombre de Jehová bendito,
Desde ahora y para siempre.
Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone,
Sea alabado el nombre de Jehová”.
ED 150.3

“Amo a Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas;
Porque ha inclinado a mí su oído;
Por tanto, le invocaré en todos mis días”.
ED 150.4

“Me rodearon ligaduras de muerte,
Me encontraron las angustias del Seol;
Angustia y dolor había yo hallado.
Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo:
Oh Jehová, libra ahora mi alma.
Clemente es Jehová, y justo;
Sí, misericordioso es nuestro Dios”.
ED 150.5

“Jehová guarda a los sencillos;
Estaba yo postrado, y me salvó.
Vuelve, oh alma mía, a tu reposo,
Porque Jehová te ha hecho bien.
Pues tú has librado mi alma de la muerte,
Mis ojos de lágrimas,
Y mis pies de resbalar”19.
ED 150.6

En medio de las sombras densas de la última gran crisis de la tierra, la luz de Dios alumbrará con más brillo, y se oirá en los acordes más diáfanos y sublimes el canto de esperanza y confianza. ED 150.7

“En aquel día cantarán
este cántico en tierra de Judá:
Fuerte ciudad tenemos;
salvación puso Dios por muros y antemuro.
Abrid las puertas y entrará la gente justa,
guardadora de verdades.
Tú guardarás en completa paz
a aquel cuyo pensamiento en ti persevera,
porque en ti ha confiado.
Confiad en Jehová perpetuamente,
porque en Jehová, el Señor
está la fortaleza de los siglos” 20.
“Y los redimidos por Jehová
volverán a Sión con alegría;
y habrá gozo perpetuo sobre sus cabezas.
Tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza
y el gemido”21.
“Vendrán con gritos de gozo a lo alto de Sión
y correrán a los bienes de Jehová [...].
Su vida será como un huerto de riego
y nunca más tendrán dolor alguno”22.
ED 151.1

La historia de los cantos de la Biblia está llena de insinuaciones en cuanto a los usos y beneficios de la música y el canto. A menudo se pervierte la música haciéndola servir a malos propósitos, y de ese modo llega a ser uno de los instrumentos más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia temas más nobles, y a inspirar y engrandecer el alma. ED 151.2

Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Hay pocos medios más eficaces para grabar sus palabras en la memoria que el de repetirlas mediante el canto. Y esa clase de canto tiene un poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo. ED 151.3

Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de desesperar, mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia. Entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas. ED 151.4

Nunca se debe perder de vista el valor del canto como medio educativo. Entonen en el hogar cantos dulces y puros, y habrá menos palabras de censura y más de alegría, esperanza y gozo. Cántese en la escuela, y los alumnos serán atraídos más a Dios, a sus maestros, y los unos a los otros. ED 152.1

Como parte del servicio religioso, el canto no es menos importante que la oración. En realidad, más de un canto es una oración. Si se enseña al niño a comprender esto, pensará más en el significado de las palabras que canta, y será más sensible a su poder. ED 152.2

Al conducirnos nuestro Redentor al umbral de lo infinito, inundado con la gloria de Dios, podremos comprender los temas de alabanza y acción de gracias del coro celestial que rodea el trono, y al despertarse el eco del canto de los ángeles en nuestros hogares terrenales, los corazones estarán más cerca del coro celestial. La comunión con el cielo inicia en la tierra. Aquí aprendemos la clave de su alabanza. ED 152.3