La Educación

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Eliseo—Sucesor de Elías

“Al ver esto, Eliseo clamó: “¡Padre mío, padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!” Y nunca más lo vio. Entonces Eliseo tomó sus vestidos y los rasgó en dos partes. Alzó luego el manto que se le había caído a Elías, regresó y se paró a la orilla del Jordán. Después tomó el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, y dijo: “¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?”. Apenas hubo golpeado las aguas del mismo modo que Elías, estas se apartaron a uno y a otro lado, y Eliseo pasó. Al verlo, los hijos de los profetas que estaban al otro lado en Jericó dijeron: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo”. Fueron enseguida a recibirlo, se postraron delante de él”11. ED 56.2

A partir de ese momento, Eliseo ocupó el lugar de Elías. Y el que había sido fiel en lo poco, demostró ser fiel en lo mucho. ED 56.3

Elías, el hombre de poder, había sido instrumento de Dios para vencer males gigantescos. Había abatido la idolatría que, sostenida por Acab y la pagana Jezabel, había seducido a la nación. Había dado muerte a los profetas de Baal. Todo el pueblo de Israel había sido profundamente conmovido, y muchos volvían al culto de Dios. Para suceder a Elías se necesitaba un hombre que, por medio de una instrucción cuidadosa y paciente, pudiera guiar a Israel por caminos seguros. La educación que recibió Eliseo durante sus primeros, años, bajo la dirección de Dios, lo preparó para esa obra. ED 56.4

La lección es para todos. Nadie puede saber cuál será el propósito de la disciplina de Dios, pero todos pueden estar seguros de que la fidelidad en las responsabilidades pequeñas es evidencia de la idoneidad para llevar responsabilidades más grandes. Cada acto de la vida es una revelación del carácter, y solo aquel que en los pequeños deberes demuestra ser “obrero que no tiene de que avergonzarse”11, será honrado por Dios con responsabilidades mayores. ED 56.5