La Educación

63/91

El régimen alimentario y el desarrollo mental

La relación del régimen alimentario con el desarrollo intelectual debe recibir más atención de la que ha recibido hasta ahora. A menudo, la confusión y el embotamiento mental son el resultado de errores en el régimen alimentario. ED 185.1

Con frecuencia se arguye que, en la elección del alimento, el apetito es un guía seguro. Esto sería cierto si se obedecieran siempre las leyes de la salud. Pero por causa de los hábitos erróneos, practicados de generación en generación, el apetito se ha pervertido de tal modo que constantemente desea algo dañino. Ahora no se puede confiar en él como guía. ED 185.2

En el estudio de la higiene es necesario enseñar a los alumnos el valor nutritivo de los diferentes alimentos. Debería explicarse el efecto de una alimentación concentrada y estimulante, y también de los alimentos que no tienen suficientes elementos nutritivos. El té, el café, el pan blanco, los encurtidos [pickles], las verduras de fibras bastas, los caramelos, los condimentos y las tortas, no proveen la debida nutrición. Más de un estudiante ha quebrantado su salud por ingerir esos alimentos. Más de un niñito débil, incapaz de todo esfuerzo físico o mental vigoroso, es víctima de un régimen alimentario pobre. Los cereales, las frutas frescas, las frutas oleaginosas o nueces y los vegetales, bien combinados, contienen todos los elementos nutritivos, y si están bien preparados, constituyen la alimentación que más aumenta la fuerza física y mental. ED 185.3

Es necesario considerar no solo las propiedades del alimento, sino también su adaptación a quien los consume. A menudo las personas que se dedican principalmente al trabajo mental, deben abstenerse de alimentos que pueden ser consumidos libremente por las que realizan trabajo físico. También se necesita dedicar atención a la correcta combinación de los alimentos. Los que hacen trabajo mental o tienen ocupaciones sedentarias, deben combinar pocas clases de alimentos en una comida. ED 185.4

Ha de evitarse el exceso de comida, aunque sea de la más saludable. El cuerpo no puede usar más de lo que se requiere para la reparación de los diversos órganos del cuerpo, y el exceso entorpece al organismo. Más de un estudiante cree haber arruinado su salud por el exceso de estudio, cuando la verdadera causa es el exceso de alimento. Mientras se presta la debida atención a las leyes de la salud, el trabajo mental ofrece poco peligro, pero en muchos casos del así llamado fracaso mental, lo que cansa el cuerpo y debilita la mente es el hábito de sobrecargar el estómago. ED 185.5

En muchos casos, es mejor comer dos veces al día que tres. La cena, a una hora temprana, interrumpe la digestión de la comida anterior. A una hora tardía, no tiene tiempo para ser digerida antes del momento de ir a acostarse. En esa forma, el estómago no tiene el descanso que necesita, se perturba el sueño, el cerebro y los nervios se cansan, se pierde el apetito por el desayuno, y todo el organismo no recibe nuevo vigor, ni está preparado para desempeñar el trabajo del día. ED 186.1

No se debe pasar por alto la importancia de la regularidad de las horas para comer y dormir. Puesto que el trabajo de reparar el cuerpo se efectúa durante las horas de descanso, es esencial, especialmente para los jóvenes, que el sueño sea metódico y abundante. ED 186.2

Siempre que sea posible, debemos evitar el comer apresuradamente. Cuanto más breve es el tiempo de que se dispone, menos se debe comer. Es mejor omitir una comida que comer sin masticar correctamente. ED 186.3

La hora de la comida debe ser un momento de sociabilidad y descanso. Debe desaparecer todo lo que abrume o irrite. Se han de abrigar sentimientos de confianza, bondad y gratitud hacia el Dador de todo lo bueno, y la conversación tiene que ser alegre y de un carácter comunicativo, que eleve sin cansar. ED 186.4

La observancia de la temperancia y la regularidad en todo tiene un poder maravilloso. Para producir la dulzura y la serenidad de carácter que tanto contribuyen a suavizar el camino de la vida, será de más valor que las circunstancias o las dotes naturales. Al mismo tiempo, el dominio propio así adquirido será una de las condiciones más valiosas para hacer frente con éxito a los serios deberes y las realidades que esperan a todo ser humano. ED 186.5

Los caminos de la sabiduría “son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz”1. Medite todo joven que tiene ante sí posibilidades de un destino superior al de reyes coronados en la lección transmitida por las palabras del sabio: “¡Bienaventurada tú, tierra, cuando [...] tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para beber!”2 ED 186.6