Joyas de los Testimonios 1

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Los estudiantes del colegio*

Los estudiantes que profesan amar a Dios y obedecer la verdad, deben poseer un grado de dominio propio y fuerza de principios religiosos que los habiliten para permanecer inconmovibles en medio de las tentaciones, y destacarse por Jesús en el colegio, en la casa de pensión, o dondequiera que estén. La religión no ha de ser llevada simplemente como un manto en la casa de Dios, sino que los principios religiosos deben caracterizar toda la vida. 1JT 540.1

Los que están bebiendo de la fuente de la vida no manifestarán, como los mundanos, un anhelante deseo de variedad y placer. En su comportamiento y carácter se verá el descanso, la paz y la felicidad que han hallado en Cristo al deponer diariamente sus perplejidades y cargas a sus pies. Mostrarán que hay contentamiento y aun gozo en la senda del deber y la obediencia. Los tales ejercerán sobre sus condiscípulos una influencia que se hará sentir sobre toda la escuela. Los que componen ese fiel ejército refrigerarán y fortalecerán a los maestros y profesores en sus esfuerzos, procurando vencer toda especie de infidelidad, discordia y negligencia de los reglamentos. Su influencia será salvadora y sus obras no perecerán en el gran día de Dios, sino que los seguirán en el mundo futuro; y la influencia de su vida aquí se hará sentir a través de las incesantes edades de la eternidad. Un joven ferviente, concienzudo y fiel en la escuela es un tesoro inestimable. Los ángeles del cielo le consideran con amor. Su precioso Salvador le ama, y en el libro mayor del cielo quedará registrada toda obra de justicia, toda tentación resistida, todo mal vencido. Así estará echando un buen fundamento para el tiempo venidero, para asirse de la vida eterna. ... 1JT 540.2

De la juventud cristiana depende en gran medida la conservación y perpetuidad de las instituciones que Dios ha designado como medios de adelantar su obra. Esta seria responsabilidad descansa sobre la juventud que entra hoy en el escenario de acción. Nunca ha habido una época en que dependiesen resultados tan importantes de una generación de hombres. ¡Cuán importante es, pues, que los jóvenes lleguen a estar capacitados para la gran obra, a fin de que Dios pueda usarlos como instrumentos suyos! Su Hacedor tiene sobre ellos derechos que superan a todos los demás. 1JT 540.3

Dios es quien ha dado la vida y toda dote física y mental que los jóvenes poseen. Les ha conferido capacidad para que la aprovechen sabiamente, a fin de confiarles una obra que será tan duradera como la eternidad. En recompensa de sus grandes dones, él pide que ellos cultiven y ejerzan debidamente sus facultades intelectuales y morales. No les dió esas facultades para su diversión o para que abusasen de ellas obrando contra su voluntad y su providencia, sino para que las empleasen en fomentar el conocimiento de la verdad y santidad en el mundo. El exige su gratitud, su veneración y amor, por su continua bondad e infinitas misericordias. El requiere con justicia que se obedezcan sus leyes y todos los sabios reglamentos que restringirán y guardarán a los jóvenes de los designios de Satanás y los conducirán por sendas de paz. Si los jóvenes pueden ver que al cumplir con las leyes y reglamentos de nuestras instituciones están haciendo algo que mejorará su posición en la sociedad, elevará su carácter, ennoblecerá su mente y aumentará su fidelidad, no se rebelarán contra las reglas justas y los requerimientos sanos, ni se dedicarán a crear sospechas y prejuicios contra estas instituciones. Nuestros jóvenes deben tener un espíritu de energía y fidelidad para hacer frente a las demandas que se les hacen, y les será una garantía de éxito. El carácter malo y temerario de muchos de los jóvenes en esta época del mundo es descorazonador. Mucha de la culpa incumbe a los padres en el hogar. Sin el temor de Dios nadie puede ser verdaderamente feliz. 1JT 541.1