Joyas de los Testimonios 2

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Trabajar es un deber

La religión que Vd. profesa le impone el deber de emplear su tiempo tanto durante los seis días de trabajo, como asistir a la iglesia el sábado. Vd. no es diligente en los negocios. Vd. deja pasar las horas, los días y aun las semanas sin hacer nada. El mejor sermón que Vd. podría predicar al mundo sería mostrar una decidida reforma en su vida, y proveer para su familia. Dice el apóstol: “Si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que un infiel.” 1 Timoteo 5:8. 2JT 46.2

Vd. ocasiona oprobio a la causa domiciliándose en un lugar donde permanece en la indolencia por un tiempo, y luego se ve obligado a endeudarse a fin de proveer para su familia. Vd. no es siempre escrupuloso en pagar esas deudas, sino que en vez de hacerlo se traslada a otro lugar. Esto es defraudar a su prójimo. El mundo tiene derecho a esperar estricta integridad de aquellos que profesan ser cristianos de acuerdo con la Biblia. Por la indiferencia de un hombre en cuanto a pagar sus justas deudas, todos nuestros hermanos están en peligro de ser considerados como deshonestos. 2JT 46.3

“Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros.” Lucas 6:31. Esto se refiere a los que trabajan con sus manos tanto como a aquellos que tienen dones que conceder. Dios le ha dado fuerza y habilidad, pero Vd. no las ha usado. Su fuerza es suficiente para proveer abundantemente a las necesidades de su familia. Levántese por la mañana, aun mientras las estrellas brillan, si es necesario. Propóngase hacer algo, y luego hágalo. Redima toda promesa, a menos que la enfermedad le postre. Mejor es negarse el alimento y el sueño que ser culpable de defraudar a otros de lo que se les debe con justicia. 2JT 47.1

La montaña del progreso no se puede trepar sin esfuerzo. Nadie debe esperar que se lo lleve al éxito en los asuntos religiosos ni en los seculares, sin que necesite valerse de sus propios esfuerzos. La carrera no es siempre para los veloces, ni la batalla para los fuertes; sin embargo, el que trabaja con mano perezosa empobrecerá. Los perseverantes y laboriosos no sólo son felices ellos mismos, sino que contribuyen grandemente a la felicidad ajena. La competencia y la comodidad no se alcanzan generalmente sino por ardoroso trabajo. Faraón demostró su aprecio por este rasgo de carácter cuando dijo a José: “Si entiendes que hay entre ellos hombres eficaces, ponlos por mayorales del ganado mío.” Génesis 47:6. 2JT 47.2

El Hno. ***no tiene excusa, a menos que sean una excusa el amor a la comodidad y la incapacidad de hacer planes y ponerse a trabajar. La mejor conducta que le incumbe ahora es irse de casa y trabajar bajo la dirección de otro que haga planes para él. Ha sido durante tanto tiempo negligente e indolente amo propio que realiza poco, y su ejemplo es malo para sus hijos. Ellos llevan la estampa de su carácter. Dejan que la madre lleve las cargas. Cuando se les pide que hagan algo, lo hacen; pero no cultivan, como deben hacerlo todos los niños, la facultad de ver lo que necesita ser hecho y hacerlo sin que se les diga. 2JT 47.3