Consejos Sobre la Salud

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La oración por los enfermos

En lo que se refiere a la oración por los enfermos... He estado considerando diversas cosas que me han sido presentadas en el pasado con referencia al tema. CSI 370.1

Supongamos que veinte hombres y mujeres se presenten para que se ore por ellos en alguna de nuestras reuniones espirituales campestres, lo cual no sería inusitado, porque los que sufren harán todo lo posible para obtener alivio y para recuperar las fuerzas y la salud. De estas veinte personas, pocas han considerado la luz sobre el tema de la pureza y la reforma pro salud. Han descuidado la práctica de los principios correctos en el comer y el beber, y en el cuidado de sus cuerpos. Algunos de los que están casados han formado hábitos vulgares y se han entregado a prácticas impías; por otra parte entre los solteros, algunos han sido descuidados con la salud y la vida, puesto que la luz ha brillado sobre ellos con toda claridad, pero no han respetado la luz y tampoco han andado con prudencia. Sin embargo, solicitan las oraciones del pueblo de Dios y piden la actuación de los ancianos de la iglesia. CSI 370.2

Si volvieran a recuperar la bendición de la salud, muchos de ellos seguirían el mismo camino de descuidadas transgresiones de las leyes de la naturaleza, a menos que sean iluminados y completamente transformados... CSI 370.3

El pecado ha llevado a muchos de ellos al lugar donde se encuentran: a un estado de debilidad de la mente y del cuerpo. ¿Debiera orarse al Dios del cielo para que su sanidad descienda sobre ellos en ese momento, sin especificar ninguna condición? Yo digo que no, decididamente no. ¿Entonces qué debiera hacerse? Presentar sus casos ante Aquel que conoce el nombre de cada persona. CSI 370.4

Presentad estos pensamientos a las personas que acuden para pedir que se ore por ellas: somos humanos y no podemos leer los corazones ni saber los secretos de sus vidas. Estos son conocidos únicamente por ustedes y Dios. Si ahora se arrepienten de sus pecados, y si alguno de ustedes puede ver que en algún caso ha andado contrariamente a la luz dada por Dios y ha descuidado de honrar el cuerpo, que es templo de Dios, y mediante hábitos equivocados ha degradado el cuerpo, que es propiedad de Cristo, confiese estas cosas a Dios. A menos que el Espíritu Santo obre sobre ustedes en forma especial para que confiesen sus pecados de naturaleza privada a alguna persona, no hablen de ello con nadie.* CSI 370.5

Cristo es su Redentor, y no tomará ventaja de sus confesiones humilladoras. Si tienen pecados de carácter privado, confiésenlos a Cristo, quien es el único Mediador entre Dios y el hombre. “Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. 1 Juan 2:1. Si han pecado reteniendo de Dios sus diezmos y ofrendas, confiesen su culpa a Dios y a la iglesia, y obedezcan lo que él ha ordenado: “Traed todos los diezmos al alfolí”. Malaquías 3:10... CSI 371.1