Consejos Sobre la Salud

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Refinamiento y delicadeza

Entre los médicos cristianos debiera existir la tendencia a mantener el orden más elevado de refinamiento y delicadeza auténticos, y el mantenimiento de las barreras de reserva que debieran existir entre hombres y mujeres. CSI 360.1

Vivimos en un tiempo cuando el mundo se representa en la misma condición que el mundo en el tiempo de Noé, y como en el tiempo de Sodoma. Se me muestran constantemente los grandes peligros que corren los jóvenes y los hombres y mujeres que acaban de entrar en la edad adulta, y no me atrevo a callar. Se necesita un mayor refinamiento, tanto en pensamiento como en asociación. Se necesita que los cristianos sean más elevados y delicados en palabras y comportamiento. CSI 360.2

La obra del médico es tal que si existe vulgaridad en su naturaleza, ésta se manifestará. Por lo tanto, el médico debiera cuidar esmeradamente su manera de hablar y evitar toda vulgaridad en su conversación. Cada paciente a quien trata lee los rasgos de su carácter y el tono de su condición moral a través de sus acciones y su conversación. CSI 360.3

La luz que el Señor me ha dado concerniente a este asunto es que hasta donde sea posible las mujeres que son médicos debieran cuidar a los pacientes femeninos y los médicos hombres debieran encargarse del cuidado de los pacientes masculinos. Todos los médicos debieran respetar la delicadeza de sus pacientes. Es incorrecto que las damas se expongan ante médicos hombres. Su influencia es detrimental. CSI 360.4

Los tratamientos íntimos no debieran ser administrados por los médicos varones a las mujeres en nuestras instituciones. Nunca una paciente debiera estar sola con un médico varón, ya sea para un examen o un tratamiento íntimo. Que los médicos mantengan fielmente una actitud de delicadeza y modestia bajo todas las circunstancias. En nuestras instituciones médicas siempre debiera haber mujeres de edad madura y experiencia adecuada capaces de dar tratamiento a las pacientes femeninas. Las mujeres debieran ser educadas y capacitadas en forma tan cabal como sea posible para que puedan atender las enfermedades íntimas que afligen a las mujeres, a fin de que sus partes íntimas no sean expuestas ante los hombres. Debiera haber un número mucho mayor de médicos mujeres, educadas no sólo para actuar como enfermeras entrenadas, sino también como médicos en todo el sentido de la palabra. Es una práctica horrible la exposición de las partes íntimas de la mujer ante un hombre, o el tratamiento de hombres realizado por mujeres. CSI 361.1

Las mujeres que actúan como médicos debieran rehusar firmemente mirar las partes íntimas de los hombres. Las mujeres debieran ser cabalmente educadas para que trabajen en favor de las mujeres, y los hombres para que trabajen en favor de los hombres. Que los hombres sepan que deben tratarse por médicos hombres y que no pidan ser tratados por médicos mujeres. Es un insulto para las mujeres, y Dios aborrece esta clase de familiaridad. CSI 361.2

Mientras se llama a los médicos a que enseñen la pureza social, ellos deben practicar la delicadeza que es una lección constante de puereza práctica. Las mujeres pueden hacer un trabajo noble como médicos; pero cuando los hombres piden a un médico mujer que les practiquen exámenes y tratamientos que exigen la exposición de sus partes privadas, ella debe rehusar definidamente realizar ese trabajo. CSI 361.3

En la obra médica existen peligros que el médico debe comprender y protegerse constantemente contra ellos. Los hombres verdaderamente convertidos son los que debieran emplearse como médicos en nuestros sanatorios. Algunos médicos se consideran autosuficientes y piensan que son capaces de cuidar por sí mismos su propio comportamiento; cuando en realidad, si se conocieran a sí mismos, sentirían su gran necesidad de ayuda de lo alto, y de una inteligencia superior. CSI 362.1

Algunos médicos varones no están calificados para actuar como médicos de las mujeres debido a la actitud que manifiestan hacia ellas. Se toman libertades hasta que la transgresión de los principios de la castidad se torna en algo común. Nuestros médicos debieran considerar en la forma más elevada la dirección dada por Dios a su iglesia cuando fue liberada de Egipto. Esto les impediría manifestar un comportamiento vulgar y descuidado en relación con los principios de la castidad. Todos los que viven dirigiéndose por medio de las leyes dadas por Dios en el Sinaí, pueden convertirse en personas de confianza. CSI 362.2