Consejos para los Maestros

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El estudio de la Biblia

Para que la moralidad y la religión se manifiesten en una escuela, es necesario impartir el conocimiento de la Palabra de Dios. Algunos pueden insistir en que si la enseñanza religiosa recibe preeminencia, nuestra escuela se hará impopular; y los que no son de nuestra fe no asistirán ni le mandarán alumnos. Muy bien, váyanse entonces a otros colegios, donde hallarán un sistema de educación a su gusto. Nuestra escuela fue establecida, no simplemente para enseñar las ciencias, sino con el propósito de instruir en los grandes principios de la Palabra de Dios, y en los deberes prácticos de la vida diaria. Tal es la educación que tanto se necesita actualmente. CM 86.2

Si ha de sentirse una influencia mundana en nuestra escuela, vendámosla a los mundanos, dejémoslos encargarse de toda la dirección; y los que han invertido sus recursos en esa institución establecerán otra escuela, que será dirigida, no según el plan de las escuelas populares y según los deseos del director y los maestros, sino de acuerdo con el plan que Dios ha especificado. CM 86.3

En el nombre de mi Maestro, ruego a todos lo que ocupan posiciones de responsabilidad en esa escuela, que sean hombres de Dios. Cuando el Señor requiere de nosotros que seamos distintos y peculiares, ¿cómo podemos anhelar la popularidad, o procurar imitar las costumbres y prácticas del mundo? Dios ha declarado su propósito de tener en la tierra un colegio donde la Biblia tenga su debido lugar en la educación de los jóvenes. ¿Haremos nuestra parte en la ejecución de sus propósitos?... CM 86.4

Por medio de la prensa se pone toda clase de conocimiento al alcance de cualquiera; y sin embargo, cuán grande es en toda comunidad el número de los depravados en su moralidad y superficiales en sus realizaciones mentales. Si la gente quisiera tan sólo leer la Biblia y estudiarla, veríamos un estado de cosas diferente. CM 87.1

En una época como la nuestra, en la cual abunda la iniquidad, y el carácter de Dios y su ley son igualmente despreciados, debe tenerse especial cuidado de enseñar a los jóvenes a estudiar, reverenciar y obedecer su voluntad divina, tal como ha sido revelada a los hombres. El temor de Jehová está desvaneciéndose de la mente de nuestros jóvenes, debido a su negligencia en el estudio de la Biblia. CM 87.2

El director y los maestros deben tener una relación viva con Dios, deben mantenerse intrépidamente firmes como testigos suyos. Nunca permitan, por cobardía o por conveniencia mundanal, que la Palabra de Dios sea puesta en último término. Por su estudio, los alumnos aprovecharán tanto intelectualmente, como moral y espiritualmente... CM 87.3