Consejos para los Maestros

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Una súplica

Hay quienes aman la sociedad del mundo, que consideran la compañía de los mundanos como algo que es más deseable que la compañía de los que aman a Dios y guardan sus mandamientos. Maestros, sabed lo suficiente para obedecer a Dios. Sabed lo suficiente para seguir en las pisadas de Jesús, para llevar el yugo de Cristo. ¿Deseáis la sabiduría de Dios? Entonces humillaos delante de él; andad en el camino de sus mandamientos; resolveos, a que sacaréis el mejor partido posible de toda oportunidad que se os conceda. Juntad todo rayo de luz que caiga sobre vuestra senda. Seguid la luz. Poned en práctica en vuestra vida las enseñanzas de la verdad. A medida que os humilléis bajo la poderosa mano de Dios, él os elevará. Confiadle vuestro trabajo; trabajad con fidelidad y sinceridad, y hallaréis que la labor de cada día trae su recompensa. CM 223.2

Los maestros deben tener una fe viva, o se separarán de Cristo. El Salvador no pregunta de cuánto favor gozamos en el mundo, cuánta alabanza estamos recibiendo de los labios humanos; pero sí nos pide que vivamos de tal manera que pueda poner su sello sobre nosotros. Satanás está procurando arrojar su sombra sobre vuestra senda, a fin de estorbar el éxito de vuestro trabajo. Debéis tener en vosotros un poder de lo alto, para que en el nombre de Jesús de Nazaret podáis resistir el poder que obra de abajo. Tener en el corazón el Espíritu de Cristo es infinitamente más importante que poseer el reconocimiento del mundo. CM 223.3

Al maestro ha sido confiada una gran obra, una obra para la cual, en su propia fuerza, es completamente insuficiente. Sin embargo, si comprendiendo su propia debilidad se aferra a Jesús, llegará a ser fuerte en la fortaleza del Poderoso. Aplicará a su tarea difícil la paciencia, la tolerancia y la amabilidad de Cristo. Su corazón estará inflamado del mismo amor que indujo al Señor de vida y gloria a morir por un mundo perdido. La paciencia y la perseverancia no dejarán de tener su recompensa. Los mejores esfuerzos del maestro fiel resultarán a veces inútiles, y sin embargo él verá el fruto de su labor. Caracteres nobles y vidas útiles recompensarán ricamente sus afanes y trabajos. CM 224.1

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Vale la pena trabajar con la naturaleza humana. Esta ha de ser elevada, refinada, santificada y adornada con el atavío interior. Por la gracia de Dios en Cristo Jesús, que revela la salvación, la inmortalidad y la vida, su herencia ha de ser educada, no en las minucias de la etiqueta, las modas y formas del mundo, sino en la ciencia de la piedad. CM 224.2