Consejos para los Maestros

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La preparación de los misioneros

Es importante que tengamos escuelas intermediarias y secundarias. Nos ha sido confiada una gran obra, la proclamación del mensaje del tercer ángel a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Tenemos tan sólo pocos misioneros. Desde nuestra patria y del extranjero nos llegan muchos urgentes pedidos de obreros. Los jóvenes de ambos sexos, los de edad madura, y de hecho, todos los que pueden dedicarse al servicio del Maestro, debieran aplicar su mente hasta el límite, en el esfuerzo de prepararse para contestar a estos llamamientos. Por la luz que Dios me ha dado, sé que no empleamos las facultades de la mente ni con la mitad de la diligencia que debiéramos poner en un esfuerzo para prepararnos para ser más útiles. Si consagramos la mente y el cuerpo al servicio de Dios, obedeciendo su ley, él nos dará fuerza moral santificada para toda empresa. CM 200.2

Todo hombre y mujer de nuestras filas, sean padres o no, debieran interesarse intensamente en la viña del Señor. No podemos permitir que nuestros hijos se desvíen al mundo y caigan bajo el dominio del enemigo. Subamos en auxilio del Señor, en auxilio del Señor contra los poderosos. Hagamos cuanto podamos para hacer de nuestras escuelas una bendición para nuestros jóvenes. Maestros y alumnos, podéis hacer mucho para obtenerlo, llevando el yugo de Cristo, aprendiendo diariamente de él su mansedumbre y humildad. Los que no están relacionados directamente con la escuela pueden contribuir a que sea una bendición dándole su cordial apoyo. Así seremos “colaboradores con Dios”, y recibiremos la recompensa de los fieles, a saber, una entrada en la escuela de lo alto. (17 de septiembre de 1902.) CM 201.1