Elena De White: Mujer De Visión

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EL COMITÉ DE LA ASOCIACIÓN GENERAL RECHAZA EL MANUSCRITO

Se había nombrado un comité de cuatro personas para que estudiara el manuscrito de Kellogg, El Templo Viviente, y presentara un informe en el Concilio Otoñal. El informe de la mayoría declaró lo siguiente: MV 460.3

“Que no encontramos nada en el libro El Templo Viviente que nos parezca contrario a la Biblia o a los principios fundamentales de la religión cristiana, y que no vemos ninguna razón por la que no pueda ser recomendado por el Comité para su circulación en la manera sugerida”. [Firmado] A. T. Jones, J. H. Kellogg, David Paulson (Id., p. 27). MV 460.4

El informe de la minoría, escrito por W. W. Prescott, leía: MV 460.5

“Me siento compelido a decir que considero el asunto, fuera de esas porciones del libro que tratan de fisiología e higiene, como conducente a causar daño antes que bien; y me aventuro a expresar la esperanza de que nunca sea publicado” (Ibíd.), MV 460.6

El Comité de la Asociación General aceptó el informe de la minoría. En la discusión, de acuerdo con las minutas, el autor pidió el privilegio de retirar el libro de consideración. Pero de acuerdo con el pastor Daniells, no pasó mucho tiempo antes de que Kellogg se pusiera de pie de un salto y demandara una audiencia pública como para que todos los empleados del sanatorio y de la Review and Herald pudieran oír ambos lados del asunto. Arguyó que la cuestión no debería limitarse a una reunión pequeña de los hermanos de la Asociación General. De modo que se decidió celebrar dicha reunión en la capilla de la Review and Herald. Daniells suponía que sólo relativamente poca gente de la Review and Herald podría conseguir permiso para salir del trabajo a fin de asistir, aunque la capilla tenía capacidad para un gran gentío. Sin embargo, cuando se reunieron a las 8:30 de la mañana, el lugar estaba lleno hasta la antesala y bajando las escaleras. La reunión duró hasta el mediodía. MV 460.7

El pastor Daniells recapituló la historia de la obra médica de la iglesia, los pasos que se estaban dando para poner las finanzas en orden, y las enseñanzas panteístas en las galeras de El Templo Viviente. Por la tarde el Dr. Kellogg presentó su lado de la historia. El pastor Daniells sentía que enfrentaba una verdadera crisis en esta situación y pasó gran parte de la noche en estudio y oración. A la mañana siguiente, cuando el Concilio Otoñal intentó continuar con los asuntos administrativos, el Dr. Kellogg estaba allí con una gran pila de libros. Pidió como una cuestión de privilegio que pudiera presentar el hecho de que “desde el primero, el pastor Jaime White, George I. Butler, y todos... los dirigentes habían estado absolutamente opuestos a este departamento médico de la denominación” (DF 15 a, AGD, “How the Denomination Was Saved From Pantheism” [Cómo la Denominación fue salvada del panteísmo], copia A, p. 13). MV 460.8

Los hermanos escucharon por un rato. Finalmente uno de los hombres se paró y preguntó: MV 461.1

“Sr. Presidente, planteo una cuestión de procedimiento. No puedo estar sentado aquí en este comité y escuchar todos esos términos duros que el Dr. Kellogg está usando contra nuestro venerable fundador y dirigente [Jaime White]. Deseo que el presidente lo reconvenga” (Ibíd..). MV 461.2

El presidente aceptó la propuesta y declaró: “Le diré al Dr. Kellogg,‘No queremos nada más de esto. Por favor, termine su tema’ ” (Id., pp. 13-14). Él lo hizo, pero bajo protesta. MV 461.3

Intrépidamente, el Dr. Kellogg entregó un pedido personal a la Review para que imprimiese El Templo Viviente. Aproximadamente un mes más tarde la Review and Herald se quemó, y las planchas para el libro, que estaban listas para la prensa, fueron destruidas por el incendio. MV 461.4

Se había esperado que teniendo en cuenta la destrucción de las planchas del libro en el incendio de la Review and Herald, el Dr. Kellogg abandonaría la idea de publicar El Templo Viviente. En cambio envió el manuscrito a un impresor comercial en Battle Creek. Se imprimieron 3.000 ejemplares del libro, los que empezaron a llegar a los adventistas del séptimo día. MV 461.5

Cuando el libro salió de la prensa, lectores perspicaces vieron claramente que ciertos capítulos estaban literalmente salpicados de enseñanzas panteístas. Los que simpatizaban con la nueva filosofía sostenían que esta comprensión de Dios conduciría a una vida más santa y a una experiencia religiosa más profunda. Cuando los obreros adventistas se reunían, la conversación inevitablemente se dirigía a la “nueva luz” expuesta en El Templo Viviente. Elena de White todavía guardaba silencio sobre el asunto. El libro estaba ahora en el campo y se les estaba insistiendo a las asociaciones que su venta ayudaría a enfrentar los costos de la reconstrucción del Sanatorio de Battle Creek. MV 461.6

El 31 de julio de 1903, los principales oficiales de la Asociación General escribieron una carta a los presidentes de asociaciones, señalando que el libro había sido considerado en el Concilio Otoñal de 1902, y que se cuestionaron seriamente ciertas enseñanzas que había en él. MV 461.7

En el ínterin la atención de muchos dirigentes de la iglesia estuvo absorbida por el traslado de la Review and Herald y de la sede central de la Asociación General. MV 462.1

Eventualmente, en el verano de 1903, un ejemplar de El Templo Viviente llegó a Elmshaven. Elena de White no lo miró. Esto no era inusual, porque a menudo en una crisis ella se abstenía de leer materiales que gravitaban en la situación, no fuera que se dijese que ella había sido influenciada por lo que había leído. Sin embargo, en base a la luz que había recibido del Señor, de tanto en tanto ella mencionaba el libro. MV 462.2

Finalmente, a medida que la crisis continuaba, Willie le sugirió que quizás ella debería leer algunos de los pasajes del mismo. De modo que el 23 de septiembre él se sentó junto a ella y repasó algunas de las declaraciones referentes a cuestiones teológicas (22 WCW, p. 219). Esto la puso a ella en una mejor posición para hablar más específicamente respecto al libro. MV 462.3

Cuando se le preguntó por qué no había hablado antes públicamente sobre esto, ella declaró que había .supuesto que aquellos que estaban dirigiendo la iglesia tendrían sabiduría para saber cómo lidiar con problemas de este carácter. MV 462.4

En varias ocasiones en la Asociación General de 1903 Elena de White se había propuesto enfrentar las enseñanzas panteístas explícitamente y frente a frente en una reunión pública donde el Dr. Kellogg y sus puntos de vista serían expuestos completamente. Pero en cada caso había sido refrenada para no hacerlo. Mientras estaba en la sesión se le indicó en visión que “no debía decir nada que incitase a la confusión y la contienda en el congreso” (DF 15c, W. A. Spicer, “How the Spirit of Prophecy Met a Crisis” [Cómo el espíritu de profecía enfrentó una crisis], copia A, p. 30). MV 462.5

Para muchos, incluyendo al propio hijo de la Sra. White, W. C. White, era un motivo de profunda perplejidad el que la sesión de la Asociación General tendría que llegar a su término sin que los problemas fuesen encarados de frente. Pero muchos dirigentes de la iglesia comprendían que Dios no trata con tales asuntos precipitadamente. No lo hizo así con Lucifer cuando cayó en el cielo. Las cosas deben desarrollarse hasta cierto punto antes de que los problemas puedan enfrentarse en una forma que todos comprendan en qué consistían y tomen una posición segura al respecto, Y así se vio en 1903 en el caso concerniente a las enseñanzas panteístas. MV 462.6