Search for: sábado

801 Cristo Nuestro Salvador, p. 64.1 (Ellen Gould White)

Dios obra de continuo sosteniendo a todos los seres vivientes. ¿Acaso podía su obra cesar el sábado? ¿Debe el Señor prohibir al sol que caliente la tierra y nutra la vegetación?

802 Cristo Nuestro Salvador, p. 64.2 (Ellen Gould White)

¿Deberían los arroyos dejar de regar los campos, y las ondas de la mar suspender sus movimientos? ¿Deben acaso el trigo y el maíz, los árboles y las flores dejar de crecer, brotar y florecer en día sábado?

803 Cristo Nuestro Salvador, p. 64.3 (Ellen Gould White)

… en sábado o en cualquier otro día.

804 Cristo Nuestro Salvador, p. 64.4 (Ellen Gould White)

… el sábado no debe pasarse en inútil ociosidad. Como Dios suspendió su obra de la creación y reposó el sábado, así también debemos nosotros descansar. El nos …

805 Cristo Nuestro Salvador, p. 65.6 (Ellen Gould White)

… nombre. Sabe en qué casa vivimos, y el nombre de cada habitante de ella. Cuida de cada uno como si no existiera otro más en el mundo.

806 Cristo Nuestro Salvador, p. 83.6 (Ellen Gould White)

Lo hicieron como el Señor les dijo, y aquella misma noche el rey de Egipto les hizo saber que podían irse en libertad. Antes de la madrugada, se encaminaron hacia la tierra prometida.

807 Cristo Nuestro Salvador, p. 85.3 (Ellen Gould White)

… corazón. Sabía cuán terrible era lo que le esperaba. Sabía cuán crueles e ingratos se mostrarían para con él aquellos a quienes había venido a salvar.

808 Cristo Nuestro Salvador, p. 85.5 (Ellen Gould White)

Pero lo que predominaba en su mente era el solícito cuidado por sus discípulos. Sabía que después que hubieran pasado sus propios padecimientos quedarían solos para luchar en el mundo.

809 Cristo Nuestro Salvador, p. 100.1 (Ellen Gould White)

Los discípulos no creían que Jesús se dejaría prender. Sabían que el poder que había derribado aquel tropel de gente dejándolo como montón de muertos, podía librar a su Maestro de sus enemigos.

810 Cristo Nuestro Salvador, p. 102.6 (Ellen Gould White)

… gobernantes sabían todo lo que Jesús había hecho y dicho en una de las reuniones a que asistió. Estos espías habían acechado de continuo al Señor tratando …

811 Cristo Nuestro Salvador, p. 109.6 (Ellen Gould White)

Bien sabía el Salvador que Judas no se había arrepentido verdaderamente de su pecado. El falso discípulo temía ser castigado por su terrible actuación …

812 Cristo Nuestro Salvador, p. 111.6 (Ellen Gould White)

… , pues sabían que no había testimonio verídico contra él para que el gobernador romano le condenara. Los sacerdotes tuvieron que valerse otra vez de sus testigos …

813 Cristo Nuestro Salvador, p. 114.9 (Ellen Gould White)

Pilato tenía deseos de conocer la verdad. Su mente se hallaba confundida. Sintió en su corazón un gran deseo de saber qué era realmente la verdad y cómo podía obtenerla, y se valió de las palabras del Salvador para preguntarle:

814 Cristo Nuestro Salvador, p. 118.1 (Ellen Gould White)

En su enojo, Herodes se volvió hacia el pueblo y declaró que Jesús era un impostor. Pero los acusadores del Salvador sabían bien que no lo era, pues habían presenciado demasiadas de sus grandes obras para creer cosa semejante.

815 Cristo Nuestro Salvador, p. 127.3 (Ellen Gould White)

… no sabían quién estaría dispuesto a llevar esa carga tan humillante.

816 Cristo Nuestro Salvador, p. 129.2 (Ellen Gould White)

“¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!” Lucas 23:34 .

817 Cristo Nuestro Salvador, p. 129.4 (Ellen Gould White)

Cada vez que pecamos, Cristo vuelve a ser herido. Por nosotros levanta ante el trono sus manos atravesadas y dice: “¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!”

818 Cristo Nuestro Salvador, p. 135.2 (Ellen Gould White)

Juan se estremecía de dolor al pensar que el cuerpo de su amado Maestro sería indignamente llevado por los groseros y brutales soldados romanos y arrojado en ignominiosa tumba; pero no sabía cómo evitarlo, pues no tenía influencia cerca de Pilato.

819 Cristo Nuestro Salvador, p. 138.4 (Ellen Gould White)

Habían oído a Jesús declarar al pueblo que tenía poder para entregar su vida y para volver a tomarla. Recordaban que había dicho: “Destruíd este templo, y yo en tres días lo levantaré” ( Juan 2:19 ), y sabían que había hablado de su propio cuerpo.

820 Cristo Nuestro Salvador, p. 139.2 (Ellen Gould White)

“Guardia tenéis; id, aseguradlo lo mejor que sabéis. Ellos pues se fueron, y sellando la piedra, aseguraron el sepulcro por medio de la guardia.” Mateo 27:65, 66 .