Testimonios para la Iglesia, Tomo 7

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La centralización

Santa Helena, California,

4 de septiembre de 1902.

A los hermanos dirigentes de nuestra obra médica.

Estimados hermanos,

El Señor trabaja imparcialmente en favor de todas las partes de su viña. Son los hombres los que desorganizan su obra. El no concede a su pueblo el privilegio de recoger grandes sumas de dinero para establecer instituciones en algunos puntos solamente, de modo que no quede nada para instalar instituciones similares en otros lugares. 7TPI 99.1

Deben fundarse muchas otras instituciones en las ciudades de Norteamérica, especialmente en la parte Sur de los Estados Unidos, donde se ha hecho muy poca cosa hasta ahora. En los países extranjeros, deben iniciarse y dirigirse con éxito muchas empresas médicas misioneras. El establecimiento de los sanatorios es tan importante en Europa y otros países extranjeros como en los Estados Unidos. 7TPI 99.2

El Señor desea que sus hijos comprendan qué clase de trabajo debe realizarse y que, como administradores fieles, obren prudentemente en la inversión de recursos. En lo que concierne a la construcción de edificios, desea que se calcule el gasto a fin de saber si hay bastante dinero para terminar lo emprendido. Quiero también que se recuerde que no hay que concentrar todo el dinero de un modo egoísta en algunos lugares solamente, sino que conviene tener en cuenta las muchas otras localidades donde deben establecerse instituciones. 7TPI 99.3

De las instrucciones que he recibido se desprende que los administradores de todas nuestras instituciones, especialmente de los sanatorios recién establecidos, deben ahorrar con cuidado para poder auxiliar a otras instituciones que deben establecerse en otras partes del mundo. Aun cuando tengan una buena cantidad de dinero en caja, deben hacer sus planes teniendo en cuenta las necesidades del gran campo misionero de Dios. 7TPI 99.4

No concuerda con la voluntad de Dios que su pueblo construya sanatorios gigantescos. Deben establecerse muchos sanatorios. No deben ser grandes, pero lo suficientemente completos para poder realizar un buen trabajo. 7TPI 100.1

Se me han dado advertencias acerca de la formación de enfermeros y evangelistas médicos misioneros. No debemos centralizar esta preparación en un solo lugar. En todos los sanatorios establecidos deben prepararse jóvenes de ambos sexos para el trabajo médico misionero. El Señor abrirá delante de ellos un camino para que puedan trabajar por él. 7TPI 100.2

Las profecías que se cumplen manifiestamente bajo nuestros ojos, nos muestran que se acerca el fin de todas las cosas. Debe realizarse un trabajo de gran importancia lejos de los lugares donde, en lo pasado, se han centralizado nuestros esfuerzos. 7TPI 100.3

Cuando conducimos agua corriente para irrigar un jardín, no tratamos de regar un solo lugar, dejando secos los demás. Eso es, sin embargo, lo que hemos hecho en el pasado en algunos lugares, con perjuicio del vasto campo. ¿Permanecerían desolados los lugares áridos? No; circule en todas partes la corriente de agua viva, y esparza gozo y fertilidad. 7TPI 100.4

No debemos fiar en el reconocimiento del mundo ni en la distinción que nos pueda dar. No debemos tampoco tratar de rivalizar, en cuanto a dimensiones y esplendor, con las instituciones del mundo. No será erigiendo vastos edificios ni rivalizando con nuestros enemigos como obtendremos la victoria, sino cultivando un espíritu manso y humilde como el de Cristo. Más vale la cruz con esperanzas frustradas, pero con la seguridad de la vida eterna después, que vivir como príncipes en este mundo y perder el cielo. 7TPI 100.5

El Salvador de la humanidad nació en un hogar humilde, en un mundo malo y maldito por causa del pecado. Se crió en el anonimato en Nazaret, un pueblo de Galilea y comenzó su obra en la pobreza y sencillez. Dios envió, pues, el Evangelio de un modo muy diferente del que muchos, hoy día, creen que es su deber proclamarlo. 7TPI 100.6

En el principio de la dispensación evangélica, Cristo enseñó a su iglesia a contar no con el puesto elevado y el esplendor que concede el mundo, sino con el poder de la fe y de la obediencia. El favor de Dios tiene más valor que el oro y la plata. La potencia del Espíritu Santo es inestimable. 7TPI 100.7

Así habla el Señor: “Los edificios no darán carácter a mi obra, a menos que los que construyen sigan mis instrucciones. En lo que se refiere al establecimiento de instituciones, si los que en lo pasado dirigieron y sostuvieron la obra se hubiesen guiado siempre por principios puros y exentos de egoísmo, no habría habido semejante acumulación de recursos míos en uno o dos lugares. Se habrían establecido instituciones en numerosas localidades. Las semillas de la verdad, echadas en mayor número de campos, habrían germinado y dado frutos para mi gloria. 7TPI 101.1

“Los lugares que fueron descuidados deben ahora atraer vuestra atención. Mi pueblo debe hacer una obra enérgica y rápida. Los que con intenciones puras se consagren completamente a mí, en cuerpo, alma y espíritu, trabajarán según mis métodos y en mi nombre. Cada uno se mantendrá en su lugar y mirará a mí, que soy el Guía y Consejero. 7TPI 101.2

“Instruiré al ignorante y ungiré con colirio celestial los ojos de muchos que hoy están sumidos en las tinieblas. Levantaré obreros que ejecuten mi voluntad, preparando un pueblo que subsista delante de mí en el tiempo del fin. En muchos lugares que debieran haber quedado provistos de sanatorios y escuelas desde hace mucho, estableceré mis instituciones, y ellas vendrán a ser centros de educación para la preparación de obreros”. 7TPI 101.3

El Señor influirá en el ánimo de los hombres en lugares inesperados. Por providencia de Dios, algunos de los que en apariencia son enemigos de la verdad dedicarán sus capitales a construir casas y comprar propiedades. Con el tiempo, estas propiedades serán ofrecidas en venta a un precio muy inferior al de su costo. Nuestros hermanos verán la mano de Dios en esto, y comprarán así excelentes propiedades adaptadas a la obra de educación. Harán planes y obrarán con humildad y espíritu de sacrificio. Así es como hombres ricos preparan, inconscientemente, los instrumentos que permitirán al pueblo de Dios hacer progresar rápidamente su obra. 7TPI 101.4

En diversos lugares se han de comprar propiedades con el fin de ubicar sanatorios. Nuestros hermanos deben vigilar las ocasiones de comprar, lejos de las ciudades, propiedades en las que ya haya edificios y huertos en plena producción. La tierra tiene valor. En relación con nuestros sanatorios, debería haber terrenos de los cuales pequeñas porciones podrían dedicarse a la construcción de casas para los empleados y las demás personas que se preparen para la obra médica misionera. 7TPI 101.5

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Se me ha mostrado repetidas veces que no es prudente erigir instituciones gigantescas. La mayor obra en favor de las almas no se hace gracias a la magnitud de una institución. Un sanatorio gigantesco requiere muchos obreros. Y donde se reúnen tantos, es excesivamente difícil mantener una alta norma de espiritualidad. En una gran institución, sucede con frecuencia que los puestos de responsabilidad son desempeñados por obreros que no son espirituales, que no ejercen prudencia al obrar con aquellos que, si se los tratase sabiamente, se despertarían, convencerían y convertirían. 7TPI 102.1

No se ha hecho, en cuanto a presentar las Escrituras a los enfermos, ni la cuarta parte de la obra que podría haberse hecho, y que se habría efectuado en nuestros sanatorios si los obreros mismos hubiesen recibido cabal instrucción en lo religioso. 7TPI 102.2

Donde muchos obreros están reunidos en un solo lugar, la administración debe tener un nivel espiritual mucho más elevado que el que con frecuencia ha reinado en nuestros grandes sanatorios. 7TPI 102.3

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Nos hallamos al borde del mundo eterno. Ya han comenzado a caer los juicios de Dios sobre los habitantes de la tierra. Dios envía estos juicios para que los seres humanos despierten. El tiene un propósito para cada cosa que permite que suceda en nuestro mundo, y desea que estemos tan identificados con las cosas espirituales que seamos capaces de percibir su intervención en los acontecimientos que eran tan raros en el pasado, pero que ahora ocurren casi diariamente. 7TPI 102.4

Hay una enorme tarea delante de nosotros, el trabajo final de dar el último mensaje de amonestación de Dios a un mundo pecador. ¿Pero qué hemos hecho para dar este mensaje? Les ruego que consideren los muchísimos lugares donde ni siquiera hemos entrado. Observen a nuestros obreros que continúan recorriendo el mismo camino mientras alrededor de ellos se halla un mundo descuidado, sumido en la corrupción y la impiedad: un mundo que aún no ha sido amonestado. Para mí este es un cuadro terrible. ¡Qué indiferencia más asombrosa manifestamos hacia las necesidades de un mundo que perece! 7TPI 102.5