Testimonios para la Iglesia, Tomo 7

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El poder de lo alto

Del mismo modo como a los discípulos se les concedió una capacitación divina, a saber el poder del Espíritu Santo, así también les será concedido hoy a quienes lo buscan correctamente. Únicamente este poder puede hacernos sabios para la salvación y volvernos idóneos para las cortes de arriba. Cristo desea concedernos una bendición que nos santificará. “Estas cosas os he hablado -dice él- para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. Juan 15:11. El gozo que se experimenta en el Espíritu Santo es un regocijo sanador y vivificador. Al concedernos su Espíritu, Dios se da a sí mismo, transformándose él mismo en una fuente de influencias divinas con el fin de dar salud y vida al mundo. 7TI 259.1

Así como Dios derrama tan liberalmente sus bendiciones sobre ustedes, recuerden que lo hace para que puedan devolvérselas al Dador, multiplicadas por haberlas impartido a otros. Traigan luz y paz y regocijo a la vida de los demás. Cada día necesitamos la disciplina de la humillación del yo, con el fin de prepararnos para recibir el don celestial, no con el objeto de acumularlo, no para robar a los hijos de Dios de sus bendiciones, sino para impartirlo a los demás en toda la riqueza de su plenitud. ¿Cuándo necesitaremos más que ahora un corazón abierto para recibir, pero sufriendo, por así decirlo, por el ansia de impartir lo recibido? 7TI 259.2

Estamos moralmente obligados a sacar en abundancia de la casa del tesoro del conocimiento divino. Dios desea que recibamos mucho para que podamos impartir mucho. Desea que seamos canales a través de los cuales él pueda impartir su gracia ricamente al mundo. 7TI 259.3

Que sus oraciones se caractericen por la sinceridad y la fe. El Señor está dispuesto a hacer en nuestro favor “mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos”. Efesios 3:20. Hablen de esto; oren acerca de ello. No conversen de incredulidad. No podemos darnos el lujo de dejar que Satanás vea que tiene poder para ensombrecer nuestro semblante y entristecer nuestras vidas. 7TI 259.4

Oren con fe. Y asegúrense de colocar sus vidas en armonía con sus peticiones, de modo que puedan recibir las bendiciones que han demandado. Que no se debilite su fe, porque las bendiciones que se reciben son proporcionales a la fe que se ejerce. “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis”. Mateo 9:29; 21:22. Oren, crean, y regocíjense. Canten himnos de alabanza a Dios porque él les ha contestado sus oraciones. Acéptenlo al pie de la letra, “porque fiel es el que prometió”. Hebreos 10:23. No se pierde ninguna súplica sincera. El canal está abierto; la corriente está fluyendo. Lleva propiedades salutíferas en sus aguas, derramando una corriente restauradora de vida y salud y salvación. 7TI 260.1

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A cada maestro se le concede el sagrado privilegio de representar a Cristo. Y a medida que los maestros luchan por hacerlo, pueden tener la convicción tranquilizadora de que el Salvador está muy cerca de ellos, sugiriéndoles las palabras que deben hablar en favor suyo, e indicándoles de qué manera pueden revelar su excelencia. 7TI 260.2

Los maestros se enfrentan con muchas pruebas. Los asalta el desánimo cuando ven que sus esfuerzos no son siempre apreciados por los alumnos. Satanás se esfuerza por afligirlos con enfermedades físicas, con la esperanza de inducirlos a murmurar contra Dios, para que olviden sus bondades, su misericordia, su amor, y el tremendo peso de gloria que espera al vencedor. Deben recordar que Dios los está guiando, mediante el sufrimiento, hacia una confianza más perfecta en él. Sus ojos están siempre sobre ellos, y si en medio de su perplejidad lo contemplan a él con fe, los sacará del horno afinados y purificados como el oro probado en el fuego. Les permite pasar por las pruebas con el fin de atraerlos más cerca de sí mismo, pero no coloca sobre sus hombros ninguna carga más pesada de la que pueden soportar. Y a cada uno le dice: “No te desampararé, ni te dejaré” Hebreos 1:3-5. Siempre está listo para librar a los que confían en él. Que el maestro acosado y severamente probado diga: “Aunque él me matare, en él esperaré”. “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación” Job 13:15; Habacuc 3:17-18. 7TI 260.3

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Alumnos, colaboren con sus maestros. Al hacerlo les proporcionan ánimo y esperanza. Les ayudan a ellos, pero al mismo tiempo se ayudan a sí mismos a avanzar. Recuerden que depende grandemente de ustedes si sus maestros se hallan en una situación ventajosa o no, y si su trabajo se reconoce como éxito. 7TI 261.1

Ustedes deben ser estudiantes en el sentido más elevado, y ver a Dios detrás del maestro, mientras el maestro colabora con él. 7TI 261.2

Sus oportunidades para trabajar se están esfumando rápidamente. No tienen tiempo que perder en la complacencia propia. Experimentarán una felicidad genuina solamente en la medida en que luchen fervientemente por lograr el éxito. Son preciosas las oportunidades que se les brindan durante el tiempo que pasan en la escuela. Hagan que su vida estudiantil sea tan perfecta como sea posible. Pasarán sólo una vez por ese camino. Y que tengan éxito o que fracasen en su tarea es un asunto que sólo depende de ustedes mismos. Y en la medida en que obtengan nuevos conocimientos de la Biblia estarán acumulando tesoros que podrán impartir a otros. 7TI 261.3

Si entre sus compañeros de estudio hay alguien que está atrasado, explíquenle la lección que no logra comprender. Esto contribuirá a su propia comprensión de la materia. Usen palabras sencillas; expresen sus ideas con palabras claras y de fácil comprensión. 7TI 261.4

Al ayudar a sus compañeros, también les ayudan a sus maestros. Y a menudo aquellos cuya mente parece insensible, captan más rápidamente las ideas de sus compañeros de estudios que las del maestro. 7TI 261.5

Esta es la clase de colaboración que Cristo recomienda. El Gran Maestro está al lado de ustedes, indicándoles cómo ayudar al que está atrasado. 7TI 262.1

Durante su vida escolar tendrán oportunidades de contarles a los pobres e ignorantes acerca de las maravillosas verdades de la Palabra de Dios. Cultiven cada una de esas oportunidades. El Señor bendecirá cada momento que utilicen de esta manera. 7TI 262.2

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Vivimos en un tiempo cuando Satanás está trabajando con todo su poder para desalentar y derrotar a los que se esfuerzan por servir a Dios. Pero no debemos fallar ni desanimarnos. Tenemos que ejercitar una mayor fe en Dios. Debemos confiar en su Palabra viviente. A menos que nos aferremos de lo alto con mayor firmeza, nunca seremos capaces de derrotar a los poderes de las tinieblas que se verán y se sentirán en cada departamento de la obra. 7TI 262.3

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Las cisternas de la tierra se vaciarán a menudo, y sus fuentes se secarán; pero en Cristo se halla un manantial vivo del cual podemos beber continuamente. No importa cuánta agua saquemos para compartir con los demás, siempre quedará en abundancia. No hay peligro de agotar el suministro; porque Cristo es la fuente inagotable de la verdad. 7TI 262.4

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El código de conducta inculcado por el Evangelio no reconoce otra norma de perfección que la mente de Dios, la voluntad divina. Todos los atributos de un carácter virtuoso habitan en Dios como un todo perfecto y armonioso. El que recibe a Cristo como su Salvador personal tiene el privilegio de poseer tales atributos. En esto consiste la ciencia de la santidad. 7TI 262.5