Testimonios para la Iglesia, Tomo 9

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Las necesidades de un campo misionero

Durante muchos años el Señor ha estado manteniendo ante su pueblo las necesidades de la obra entre la gente de raza negra en el sur de los Estados Unidos de América. Las tinieblas morales de este campo son, en sí mismas, un poderoso ruego en favor de ejercer liberalidad. En el pasado, algunos han hecho lo que podían para apoyar esta rama de nuestra obra, y su liberalidad ha producido frutos en términos de la conversión de muchas almas. 9TPI 181.1

Aunque aún queda mucho por hacer en favor de la gente de raza negra, tenemos razones para regocijarnos por el buen comienzo que se ha realizado. En un número reciente de la revista The Gospel Herald [El Heraldo del Evangelio -1907], se informa que “hace quince años no había más de veinte adventistas negros al sur de la línea Mason-Dixon; pero en la actualidad hay setecientos. Hace doce años había una sola iglesia adventista negra; actualmente hay cincuenta, sin contar las que hay en Africa y las Indias Occidentales... El diezmo de los negros el año pasado en los Estados Unidos sumó cinco mil dólares; hace quince años no llegaba a cincuenta dólares”. 9TPI 181.2

¡Agradezcamos a Dios, queridos hermanos y hermanas, y animémosnos! Dios está desnudando su brazo para realizar una obra poderosa en este campo misionero situado dentro de nuestro propio país. Ahora está dando a su pueblo oportunidades sin parangón para extender el mensaje con rapidez en el sur. Debiéramos manifestar especialmente un espíritu de dadivosidad cuando se recoja la ofrenda anual para apoyar la obra entre la población de color. Dios ha depositado su confianza en nosotros al hacernos mayordomos de recursos económicos y de su abundante gracia; y ahora dirige nuestra atención hacia los pobres, los que sufren y los oprimidos, hacia las almas atadas por las cadenas de la superstición y el error, y nos asegura que si hacemos el bien con ellos, él aceptará nuestras obras como si las hubiéramos hecho directamente para él. “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. Mateo 25:40. 9TPI 181.3

Miles de personas de raza negra en el sur podrían ahora ser elevadas y convertirse en instrumentos humanos para ayudar a los de su propia raza, si es que recibieran la ayuda que Dios nos está invitando a darles. Multitudes de hombres y mujeres en este campo sienten su profunda pobreza y su necesidad de elevación. Y cuando lleguen fieles maestros para abrir la Biblia y enseñarles la verdad en su pureza original, desaparecerán las tinieblas. Brillantes rayos de luz inundarán el alma que busca la verdad. Y entre los que han disfrutado de ventajas, habrá una estrecha e inteligente investigación de los temas de la verdad revelados en las Escrituras. Muchos serán enseñados por Dios. Aprenderán correctamente del Gran Maestro mismo, y aceptarán con gozo las verdades que los santificarán y elevarán. La imagen moral de Dios será restaurada en el alma y muchos serán salvados eternamente. 9TPI 181.4

Apreciados hermanos y hermanas, Cristo está diciéndoos ahora: “Levantad vuestra vista y contemplad el campo del sur; porque necesita obreros, sembradores y cosechadores de la verdad. Necesita vuestros recursos para el mantenimiento de estos obreros”. La gracia de Cristo es ilimitada, es el don gratuito de Dios. Entonces, ¿por qué no podrían llevarse a la vida de esta gente descuidada la esperanza, el valor y la fe? Hay luz del sol en el corazón para todos los que acepten a Cristo. 9TPI 182.1

Septiembre de 1907.