Testimonios para la Iglesia, Tomo 5

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Los testimonios menospreciados

Healdsburg, California,

20 de junio de 1882.

Estimados hermanos y hermanas de Battle Creek,

Tengo entendido que el testimonio* que le envié al Hno. _____, solicitando que fuese leído ante la iglesia, él lo retuvo sin presentarlo durante varias semanas después de haberlo recibido. 5TI 58.4

Antes de enviar este testimonio, mi mente fue de tal manera impresionada por el Espíritu Santo, que no tuve descanso de día ni de noche, hasta que les escribí. No fue una tarea que yo misma hubiera escogido para mí. Antes de morir mi esposo, decidí que no era mi deber dar testimonio a nadie reprendiendo el mal o defendiendo el bien, porque se aprovechaban de mis palabras para tratar ásperamente a los que yerran y para exaltar a otros cuyo comportamiento yo no había aprobado en lo mínimo. Muchos explicaban los testimonios a su manera. La verdad de Dios no está en armonía con las tradiciones humanas, ni se acomoda a sus opiniones. Es inmutable como lo es su divino Autor, la misma ayer, hoy, y por los siglos. Aquellos que se apartan de Dios llamarán luz a las tinieblas y error a la verdad. Pero la oscuridad nunca llegará a ser luz, ni el error se convertirá en verdad. 5TI 59.1

Las costumbres, prácticas e influencias mundanales han entenebrecido y confundido de tal manera la mente de muchos, que han destruido en ellos toda capacidad para discernir entre la luz y las tinieblas, entre la verdad y el error. Yo albergaba poca esperanza de que mis palabras fuesen comprendidas; pero al conmoverme el Señor de una manera tan decidida, no fui capaz de resistir a su Espíritu. Sabiendo que os estabais envolviendo en las redes de Satanás, calculé que el peligro era demasiado grande para que yo guardara silencio. 5TI 59.2

Durante años, el Señor ha estado presentando ante vosotros la situación de la iglesia. Vez tras vez se os ha reprendido, y amonestado. El 23 de octubre de 1879, el Señor me dio un impresionante testimonio concerniente a la iglesia de Battle Creek. Los últimos meses que estuve con vosotros sentí pesar por la iglesia, mientras que aquellos que debieron haberse conmovido hasta lo más profundo de sus almas estaban en relativa calma y despreocupados. No sabía qué hacer ni qué decir. No confiaba en el comportamiento que muchos tenían por cuanto estaban haciendo aquellas cosas que el Señor les había advertido que no hicieran. 5TI 59.3

El Dios que conoce su condición espiritual declara: Han acariciado el mal y se han separado de mí. Cada uno de ellos se ha descarriado. No hay ni uno que no sea culpable. Me han abandonado a mí, la Fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas rotas que no retienen agua. Muchos se han corrompido ante mí. La envidia, el odio del uno hacia el otro, los celos, las suposiciones malignas, la rivalidad, las contiendas, la amargura, es el fruto que llevan. Y no harán caso del testimonio que yo les envío. No se percatarán de su perverso proceder ni se arrepentirán para que yo los sane. 5TI 59.4

Muchos se jactan de los largos años durante los cuales han profesado la verdad. Sienten ahora que tienen derecho a una recompensa por las pruebas y la obediencia del pasado. Pero esta experiencia genuina en las cosas de Dios en años pasados los hace más culpables ante él por no haber retenido su integridad y avanzado hacia la perfección. La fidelidad del pasado año nunca cubrirá el descuido del año en curso. La veracidad de un hombre el día de ayer no cubrirá su falsedad del día de hoy. 5TI 60.1

Muchos excusaron su descuido de los testimonios diciendo: “La hermana White está bajo la influencia de su marido; los testimonios son forjados por el espíritu y criterio de él”. Otros procuraban aprovecharse de alguna cosa de mí, la cual pudiera prestarse para justificar su proceder o ganarles alguna influencia. Fue entonces cuando decidí que nada más brotaría de mi pluma hasta que se echase de ver el poder de Dios dentro de la iglesia. Pero el Señor colocó un peso sobre mi alma. Trabajé en vuestro favor con todo empeño. Cuánto costó esto tanto a mi marido como a mí, lo revelará sólo la eternidad. ¿Acaso no tengo yo conocimiento del estado de la iglesia, cuando el Señor me ha presentado su caso repetidas veces a través de los años? Aunque se han dado continuas amonestaciones, sin embargo no ha habido un cambio decidido. 5TI 60.2

Vi que la desaprobación de Dios estaba sobre su pueblo por haber éste absorbido al mundo. Vi que los hijos del Hno. _____ fueron un lazo para él. Las ideas y opiniones de ellos, sus sentimientos y comentarios, influyeron sobre su mente y cegaron su entendimiento. Estos jóvenes están inclinados hacia la infidelidad. La carencia de fe y confianza en Dios de parte de la madre se ha traspasado como patrimonio a sus hijos. Su dedicación a ellos es mayor que su dedicación a Dios. El padre ha descuidado su deber. El resultado de su comportamiento equivocado se revela en sus hijos. 5TI 60.3

Al hablar ante la iglesia procuré impresionar a los padres con la solemne obligación que tienen para con sus hijos, porque conocía en qué estado estaban estos jóvenes y cuáles eran las tendencias que los convirtieron en lo que son ahora. Pero no se hizo caso a lo que dije. Yo sé las cargas que tuve que llevar en mis últimas labores entre vosotros. Nunca me hubiera esforzado hasta lo sumo como lo hice si no hubiese visto el peligro en que estabais. Anhelaba despertaros para que humillaseis vuestros corazones ante el Señor y volvieseis a él arrepentidos y con fe. 5TI 61.1

Sin embargo, ahora cuando os envío un testimonio de amonestación y reprensión, muchos de vosotros decís que es meramente la opinión de la Hna. White. De esta manera habéis insultado al Espíritu de Dios. Vosotros sabéis cómo el Señor se ha manifestado mediante el espíritu de profecía. El pasado, el presente y el futuro han pasado ante mí. Se me han mostrado rostros que yo nunca había visto, y años después los reconocía cuando los veía. He sido despertada de mi sueño con una impresión vívida de asuntos que anteriormente habían sido presentados ante mi mente; y he escrito cartas a medianoche que han viajado a través del continente, llegado en un momento de crisis, y salvado la causa de Dios del desastre. Esta ha sido mi obra por años. Hay un poder que me ha impelido a reprender y a reprochar males que a mí no se me habían ocurrido. Esta obra de los últimos treinta y seis años, ¿es de arriba, o de abajo? 5TI 61.2

Vamos a suponer, como algunos incorrectamente quieren hacerlo aparentar, que lo que a mí me influyó para escribir de la manera en que lo hice fueron las cartas de miembros de iglesia, ¿Cómo fue el caso del apóstol Pablo? Las noticias que recibió por medio de la casa de Cloe acerca de la condición de la iglesia de Corinto fueron lo que hizo que él escribiera su primera epístola a esa iglesia. Le habían llegado cartas particulares explicándole los hechos tal como eran y, en su respuesta, él estableció principios generales, que de ser aceptados, corregirían los males existentes. Con gran ternura y sabiduría los exhortó a ser de una misma opinión para que no hubiera divisiones entre ellos. 5TI 61.3

Pablo era un apóstol inspirado, sin embargo, Dios no siempre le reveló la condición exacta en que se hallaba su pueblo. Aquellos que estaban interesados en la prosperidad de la iglesia, y se dieron cuenta de la maldad que se insinuaba, le presentaron el asunto; y basado en la luz que él había recibido previamente, estaba listo para determinar el verdadero carácter de los acontecimientos. El Señor no le dio una nueva revelación para aquella ocasión específica, pero esto no fue razón para que los que realmente buscaban la luz rechazasen su mensaje como si fuese una carta común y corriente. De ninguna manera. El Señor le había mostrado las dificultades y peligros que surgirían en las iglesias, para que al presentarse éstos, él supiese cómo manejarlos. 5TI 61.4

Pablo estaba dispuesto para la defensa de la iglesia. Debía velar por las almas como uno que tiene que dar cuenta a Dios, ¿y acaso no le correspondía estar al tanto de los informes concernientes a su estado de anarquía y división? ¡Seguro que sí! y la reprensión que les comunicó por escrito fue tan inspirada por el Espíritu Santo como cualquiera de sus otras epístolas. Pero cuando estas amonestaciones fueron recibidas, hubo algunos que no admitieron ser corregidos. El punto de vista que asumieron fue que Dios no les había hablado por intermedio de Pablo, que él sencillamente les había comunicado su opinión como hombre, y consideraban que el criterio de ellos era tan aceptable como el de Pablo. 5TI 62.1

Así sucede con muchos de nuestro pueblo que se han apartado de los antiguos hitos y han seguido sus propios consejos. ¡Cuán grande alivio sentirían los tales si pudiesen apaciguar su conciencia creyendo que mi obra no es de Dios! Pero vuestra credulidad no cambiará la verdad del caso. Sois deficientes en carácter, y en experiencia moral y religiosa. Cerrad vuestros ojos ante el hecho si así lo queréis, pero esto no os hará ni una pizca más perfectos. El único remedio es que seáis lavados en la sangre del Cordero. 5TI 62.2

Si procuráis echar a un lado el consejo de Dios para satisfaceros a vosotros mismos, si menoscabáis la confianza del pueblo de Dios en los testimonios que él les ha enviado, os estáis rebelando contra Dios tan seguramente como lo hicieron Coré, Datán y Abiram. Vosotros conoceis la historia. Sabéis cuán obstinados eran en sus propias opiniones. Decidieron que su criterio era mejor que el de Moisés y que Moisés le estaba causando gran daño a Israel. Aquellos que se unieron con ellos estaban tan fijos en sus opiniones que, a despecho de los juicios de Dios que de una manera señalada destruyeron a los dirigentes y príncipes, a la mañana siguiente los sobrevivientes vinieron a donde estaba Moisés y dijeron: “Vosotros habeis dado muerte al pueblo de Jehová”. Números 16:41. Vemos así cuán temible es el engaño que puede envolver a la mente humana. ¡Cuán difícil se hace convencer a las almas que han sido imbuidas por un espíritu que no es del Señor! Como embajadora de Cristo, os digo: Cuidado con los puntos de vista de que os hacéis partidarios. Esta es la obra de Dios y a él tenéis que rendir cuenta por la manera en que habéis tratado su mensaje. 5TI 62.3

Cuando estaba al pie del lecho de muerte de mi marido, me di cuenta de que si otros hubieran hecho su parte, él hubiera vivido. Entonces rogué, con agonía de alma, que los que estaban presentes no siguieran contristando al Espíritu de Dios mediante su dureza de corazón. Unos días después yo misma encaraba la muerte. En aquellos momentos tuve clarísimas revelaciones de Dios respecto a mí misma y con relación a la iglesia. En un estado de gran debilidad os rendí mi testimonio, no sabiendo si sería esa mi última oportunidad. Los habéis olvidado de aquella solemne ocasión? Yo no puedo olvidarla jamás, porque me pareció haber sido llevada ante el tribunal de Cristo. Vuestro estado descarriado, vuestra dureza de corazón, vuestra falta de armonía en amor y espiritualidad, vuestro alejamiento de la sencillez y pureza que Dios anhela que preservéis, yo lo sabía todo; lo sentía todo. Entre vosotros existían la crítica, la censura, la envidia, y la lucha por los puestos más elevados. Yo me había dado cuenta y sabía a lo que esto os llevaría. Me temía que el esfuerzo hecho me costara la vida, pero el interés en vosotros me impelió a hablar. Dios os habló en aquel día. ¿Os causó una impresión duradera? 5TI 63.1

Al viajar a Colorado estaba tan afanada por vosotros que, débil como me sentía, escribí muchas páginas, las cuales habrían de leerse en el congreso campestre. Débil y temblorosa, me levanté a las tres de la mañana para escribiros. Dios os hablaba por medio de un instrumento de barro. Podéis decir que esta comunicación era solamente una carta. Sí, en efecto, era una carta, pero una que había sido impulsada por el Espíritu de Dios, con el propósito de presentar ante vuestras mentes las cosas que me habían sido mostradas. En estas cartas que yo os escribo, en los testimonios que os rindo, os presento lo que el Señor me ha presentado a mí. Yo no escribo ni un artículo en el periódico expresando meramente mis propias ideas. Representan lo que Dios ha abierto ante mí en visión: los rayos preciosos de luz que brillan desde el trono. 5TI 63.2

Al llegar a la ciudad de Oakland me sentía apesadumbrada al pensar en el estado de cosas que existía en Battle Creek, y me sentí débil e incapaz de ayudaros. Sabía que la levadura de la incredulidad estaba obrando. Aquellos que despreciaban las claras amonestaciones de la Palabra de Dios estaban despreciando los testimonios que les instaban a poner atención a dicha Palabra. Cuando estuve de visita en Healdsburg el invierno pasado, oré mucho y me sentí oprimida por la ansiedad y el pesar. Pero en cierta ocasión, mientras oraba, el Señor disipó la lobreguez y un gran resplandor iluminó mi cuarto. Un ángel del Señor apareció a mi lado, y me parecía estar en Battle Creek. Me encontré en vuestros concilios; oí las palabras que se pronunciaban y vi y oí cosas que, de haberlo permitido el Señor, hubiera deseado que fueran para siempre borradas de mi memoria. Mi alma estaba tan herida que no sabía qué hacer ni qué decir. Algunas cosas sencillamente no las puedo ni mencionar. Se me pidió que no dijera nada a nadie en cuanto a esto, porque faltaba mucho por desarrollarse. 5TI 64.1

Se me dijo que reuniera la luz que me había sido impartida y que dejara que sus rayos brillaran sobre el pueblo de Dios. Es precisamente lo que he estado haciendo a través de los artículos publicados en los periódicos. Me levanté a las tres de la mañana casi todos los días durante meses y recogí todo lo que había escrito después de los últimos dos testimonios que me fueron dados en Battle Creek. Puse por escrito estos asuntos y os los remití de prisa; pero no me cuidé debidamente y el resultado fue que desmayé bajo la carga; me fue imposible terminar los escritos y hacerlos llegar a vosotros con tiempo para la Sesión de la Asociación General. 5TI 64.2

Una vez más, mientras estaba en oración, el Señor volvió a revelarse. Me encontré otra vez en Battle Creek. Estuve de visita en muchos hogares y escuché las palabras que vosotros hablábais en torno a vuestras mesas. No se me permite revelar los detalles. Espero que nunca se me pida mencionarlos. Además, tuve varios sueños muy impresionantes. 5TI 64.3

¿Cuál sería la voz que estaríais dispuestos a reconocer como la voz de Dios? ¿Qué poder tendrá el Señor en reserva para corregir vuestros errores y mostraros vuestro comportamiento tal cual es? ¿Qué poder para haceros trabajar por la iglesia? Si rehusáis creer hasta que toda sombra de incertidumbre y toda posibilidad de duda sean eliminadas, nunca llegaréis a creer. La duda que exige un conocimiento perfecto nunca cederá ante la fe. La fe descansa sobre la evidencia y no sobre la demostración. El Señor requiere que obedezcamos la voz del deber cuando otras voces a nuestro alrededor nos instan a seguir un curso opuesto. Esto requiere de nosotros que pongamos seria atención para poder distinguir cuál sea la voz que proviene de Dios. Es preciso que resistamos y venzamos toda inclinación y obedezcamos la voz de la conciencia sin discusión ni transigencia para evitar que cesen sus insinuaciones y que dominen en su lugar la voluntad y deseos propios. La palabra del Señor llega a todos nosotros que no hemos resistido a su Espíritu rehusando escuchar y obedecer. Esta voz puede escucharse mediante las amonestaciones, los consejos y reprensiones. Estas constituyen el mensaje de luz para su pueblo. Si esperamos hasta recibir llamados más fuertes y mejores oportunidades, puede ser que la luz sea retirada y que nos quedemos en oscuridad. 5TI 65.1

Al descuidar una vez de cumplir con el llamado del Espíritu de Dios y de su Palabra cuando la obediencia requiere llevar una cruz, muchos han perdido mucho; cuánto, no lo sabrán hasta que los libros sean abiertos en el día final. Los ruegos del Espíritu, descuidados hoy porque el placer o la inclinación conducen a la persona en una dirección opuesta, pueden no tener poder para convencer, o aun impresionar, el día de mañana. La única manera de crecer en gracia y en el conocimiento de la verdad es sacándoles el mayor rendimiento a las oportunidades del presente, con corazones deseosos y dispuestos. Debemos siempre abrigar un sentimiento de que individualmente estamos ante la presencia del Señor de los ejércitos; ninguna palabra, acto, ni aun un pensamiento, debiera acariciarse que ofenda ante la vista del Eterno. Entonces no tendremos temor ni de los hombres ni de ningún poder terrenal, porque un Monarca, cuyo imperio es el universo, quien sostiene en sus manos nuestro destino individual ahora y por la eternidad, lleva la cuenta de todas nuestras obras. Si sintiéramos que en todo lugar somos siervos del Altísimo, seríamos más circunspectos; nuestra vida entera poseería para nosotros un significado y una santidad que los honores del mundo jamás podrían darnos. 5TI 65.2

Los pensamientos del corazón, las palabras de nuestros labios y todas las obras de nuestra vida, harán que nuestro carácter sea más digno, si es que sentimos la presencia constante de Dios. Sea el lenguaje del corazón el siguiente: “He aquí Dios está en nuestro medio”. Entonces la vida será pura, el carácter inmaculado, y el alma se elevará de continuo al Señor. Vosotros no habéis seguido este curso en Battle Creek. Se me ha mostrado que una dolorosa y contagiosa enfermedad os aflige, la cual producirá la muerte espiritual si no es detenida. 5TI 66.1

Muchos son arruinados por anhelar una vida de comodidad y placer. La abnegación les parece algo indeseable. Constantemente procuran evitar las pruebas que son inseparables de un rumbo de fidelidad hacia Dios. Fijan sus afectos en la obtención de los bienes de esta vida. Este es el éxito humano, pero ¿acaso no se consigue a expensas de los intereses futuros y eternos? El gran propósito de la vida es de manifestarnos como siervos fieles de Dios, que amamos la justicia y odiamos el pecado. Debiéramos aceptar con gratitud todo grado de felicidad y éxito que nos sea impartido en nuestro cumplimiento actual del deber. Nuestra mayor fuerza se manifiesta cuando sentimos y reconocemos nuestra debilidad. La mayor pérdida que cualquiera de vosotros en Battle Creek puede sufrir es la pérdida de la seriedad y el celo perseverante para hacer el bien, la pérdida de la fuerza para resistir la tentación, la pérdida de la fe en los principios de la verdad y el deber. 5TI 66.2

Que ninguno se lisonjee pensando que es una persona de éxito, a menos que conserve la integridad de su conciencia y se entregue del todo a la verdad y a Dios. Debemos avanzar firmemente y nunca perder el ánimo ni la fe en las buenas obras, no importan las pruebas que se presenten en el camino o la oscuridad moral que nos rodee. La paciencia, la fe, y el amor por el deber son las lecciones que tenemos que aprender. Subyugar el yo y contemplar a Jesús es trabajo de todos los días. El Señor nunca abandonará al alma que confía en él y solicita su ayuda. La corona de la vida se coloca sobre la frente de aquel que ha vencido. Para todos, hay una obra seria y solemne que hacer por Dios mientras dure la vida. A medida que el poder de Satanás aumenta y se multiplican sus artimañas, los que están a cargo del rebaño de Dios deben mostrarse hábiles y aptos y ejercer un perspicaz don de mando. No solamente tiene cada uno de nosotros una obra que hacer por su propia alma, sino que también tenemos el deber de despertar a otros para que busquen la vida eterna. 5TI 66.3

Mis hermanos, me causa dolor tener que deciros que vuestro pecaminoso olvido de andar en la luz os ha sumido en las tinieblas. Puede ser que ahora seáis sinceros al no reconocer y obedecer la luz; las dudas que habéis abrigado, el no haber hecho caso a los requerimientos de Dios, han cegado vuestras percepciones de tal manera que para vosotros la oscuridad es ahora luz, y la luz oscuridad. Dios os ha pedido que marchéis adelante hacia la perfección. El cristianismo es una religión de progreso. La luz que proviene de Dios es completa y amplia y está a nuestra disposición. No importa cuántas bendiciones el Señor otorgue, siempre le queda un raudal infinito más allá, de un depósito inagotable del cual podemos extraer. El escepticismo podrá abordar los sagrados reclamos del Evangelio con bromas, burlas y negaciones. El espíritu mundanal podrá contaminar a los muchos y controlar a los pocos; pero la causa de Dios se sostendrá sólo mediante grandes esfuerzos y sacrificio continuo, y finalmente vencerá. 5TI 67.1

La orden recibida es: ¡Adelante! Cumplid vuestros deberes individuales, y dejad los resultados en las manos de Dios. Si avanzamos por donde Jesús nos guía, experimentaremos su triunfo, compartiremos su gozo. Tenemos que participar en los conflictos si queremos lucir la corona de victoria. Así como lo fue Jesús, tenemos que ser perfeccionados mediante el sufrimiento. Si la vida de Cristo hubiera sido ociosa, entonces podríamos entregarnos a la pereza. En vista de que su vida se caracterizó por la continua abnegación, el sufrimiento, y el renunciamiento de sí mismo, no habremos de quejarnos si somos partícipes con él. Podemos andar con seguridad por la senda más oscura si tenemos como guía a la Luz del mundo. 5TI 67.2

El Señor os está examinando y probando. El ha dado consejos, ha amonestado y rogado. Todas estas solemnes advertencias o mejorarán a la iglesia o la harán decididamente peor. Mientras hable el Señor para corregir o amonestar, y vosotros despreciéis su voz, más inclinados estaréis a rechazarla una y otra vez, hasta que Dios diga: “Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío y no aceptasteis mi reprensión, también yo me reiré de vuestra desgracia, y me burlaré cuando os sobrevenga lo que teméis; cuando venga de repente lo que os asusta, y vuestra desgracia llegue como un torbellino; cuando sobre vosotros vengan la tribulación y la angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán con afán, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y se hartarán de sus propios planes”. Proverbios 1:24-31. 5TI 68.1

¿No estáis claudicando entre dos opiniones? ¿No sois negligentes al no hacer caso a la luz que Dios os ha dado? Cuidaos de que no haya en algunos de vosotros un corazón impío de incredulidad al apartaros del Dios viviente. No conocéis el tiempo de vuestra visitación. El gran pecado de los judíos fue el menosprecio y rechazo de las oportunidades presentes. Al contemplar Jesús la condición en que están sus seguidores hoy, lo que ve es una vil ingratitud, un formalismo hueco, una insinceridad hipócrita, un orgullo farisaico, y la apostasía. 5TI 68.2

Las lágrimas derramadas por Jesús en la cima del monte de las Olivas fueron por la impenitencia e ingratitud de cada ser humano hasta el fin del tiempo. El ve que su amor es despreciado. Los ámbitos del templo del alma se han convertido en lugares de tráfico profano. El egoísmo, la avaricia, la malicia, la envidia, el orgullo, la pasión, todo esto está atesorado en el corazón. Sus amonestaciones son rechazadas y ridiculizadas, sus embajadores tratados con indiferencia y sus palabras vistas como cuentos ociosos. Jesús ha hablado mediante sus misericordias, pero ellas han sido desatendidas; ha hablado por medio de solemnes advertencias, pero éstas han sido rechazadas. 5TI 68.3

Ruego a vosotros que habéis profesado la fe por mucho tiempo y que todavía le rendís un homenaje superficial a Cristo: No engañéis a vuestras propias almas. Lo que Jesús aprecia es el corazón entero. La lealtad del alma es lo único que vale ante la vista de Dios. “¡Si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz!” Lucas 19:42. “Si también tú”. Cristo en estos momentos está dirigiéndose a ti personalmente, inclinándose desde su trono, suspirando con ternura compasiva por aquellos que no están conscientes de su peligro, que no tienen compasión por sí mismos. 5TI 69.1

Muchos procuran desenvolverse en la vida estando muertos espiritualmente. Estos algún día dirán: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les diré claramente: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de iniquidad”. Mateo 7:22, 23. Un ay será pronunciado sobre ti si te demoras y vacilas hasta que se ponga el Sol de Justicia; la negrura de la noche eterna será tu heredad. ¡Oh, ojalá pudiera derretirse el corazón frío, formal y mundano! Cristo no sólo derramó lágrimas por nosotros, sino también su propia sangre. ¿No nos despertarán estas manifestaciones de su amor a una humillación profunda ante Dios? Para ser aprobados por Dios, lo que necesitamos es la humildad y la abnegación. 5TI 69.2

Aquel que está siendo dirigido por Dios no estará satisfecho consigo mismo, por cuanto la luz que proviene del Hombre perfecto brilla sobre él. Sin embargo, los que pierden de vista al Modelo, y estiman ser mayores de lo que son, verán las faltas de los demás y los criticarán; serán cortantes, suspicaces, y condenadores; denigrarán a los demás para exaltarse a sí mismos. 5TI 69.3

La última vez que el Señor presentó vuestro caso ante mí, y me hizo saber que no habíais hecho caso de la luz que se os impartió, se me pidió que os hablase claramente en su nombre por cuanto su ira se había encendido contra vosotros. Me fueron dirigidas las siguientes palabras: “Tu obra te ha sido asignada por Dios. Muchos no te escucharán porque no escucharon al Gran Maestro; muchos no admitirán la corrección, porque creen que andan bien ante su propia vista De todos modos, comunícales las reprensiones y amonestaciones que yo te daré, escuchen o dejen de escuchar”. 5TI 69.4

Os comunico el testimonio del Señor. Todos los que oyen su voz están dispuestos a ser corregidos; pero aquellos que han sido engañados por el enemigo no están dispuestos a venir a la luz ahora, no sea que sus obras sean reprochadas. Muchos de vosotros no sois capaces de discernir la obra y la manifestación de Dios. Ignoráis que es él. El Señor aún posee gracia en plenitud y está dispuesto a perdonar a todos los que vienen a él arrepentidos y con fe. Dijo el Señor: Muchos no se dan cuenta de la causa de su tropiezo. No atienden la voz de Dios, sino que siguen tras lo que sus ojos ven y se dejan llevar por el entendimiento de su propio corazón. La incredulidad y el escepticismo han tomado el lugar de la fe. “Me han abandonado”. 5TI 70.1

Se me mostró que padres y madres se han apartado de la sencillez y han pasado por alto el sagrado llamado del Evangelio. El Señor los ha amonestado que no se corrompan adoptando las costumbres y máximas del mundo. Cristo les hubiera proporcionado las inescrutables riquezas de su gracia libremente y en abundancia, pero no dan muestras de ser merecedores de ellas. 5TI 70.2

Muchos están introduciendo en sus almas un ambiente de vanidad. Apenas se imagina una persona que tiene algún talento que pudiera ser de utilidad en la causa de Dios, cuando sobreestima el talento y comienza a pensar en sí mismo más de lo que debiera, como si fuera una columna en la iglesia. La obra que pudiera realizar aceptablemente se la deja a otra persona que tiene menos habilidad de la que él mismo cree poseer. Piensa y habla acerca de algo más elevado. Es su deber dejar que su luz brille ante los hombres; sin embargo, en lugar de brillar en su vida la gracia, la mansedumbre, la modestia, la bondad, la ternura y el amor, es el yo, el importante yo, el que se asoma por doquiera. 5TI 70.3

El espíritu de Cristo debiera controlar nuestro carácter y conducta de tal manera que nuestra influencia pueda siempre bendecir, animar y edificar. Nuestros pensamientos, palabras y hechos debieran dar testimonio de que hemos nacido de arriba y que la paz de Cristo domina en nuestros corazones. De esta manera proyectamos en torno nuestro el gentil resplandor a que se refirió el Señor cuando dijo que dejásemos brillar nuestra luz ante los hombres. De esta forma dejamos huellas tras nosotros que conducen al cielo. Así, todos los que están vinculados con Cristo podrán convertirse en predicadores más eficaces de la justicia que lo que serían mediante el esfuerzo más capaz desde el púlpito sin tener esta unción celestial. Los portadores de luz que irradian el resplandor más puro son aquellos que menos conscientes están de su propio brillo, de la misma manera que las flores menos ostentosas son las que difunden la más dulce fragancia. 5TI 70.4

Nuestro pueblo está cometiendo graves errores. No podemos alabar y adular a ningún hombre sin causarle gran daño; los que hacen esto se chasquearán seriamente. Confían demasiado en el hombre finito y no lo suficiente en Dios, que no comete errores. El deseo ansioso de impulsar a hombres hacia la atención pública, es evidencia de desviación de Dios y de amistad con el mundo. Este es el espíritu característico de esta época. Demuestra que en los hombres no hay el mismo sentir de Jesús; la ceguera y la pobreza espirituales han descendido sobre ellos. A menudo personas de mentes inferiores apartan sus ojos de Jesús y contemplan una norma meramente humana, por medio de la cual no están conscientes de su propia pequeñez, y por lo tanto tienen una idea equivocada respecto a sus aptitudes y dones. Entre nosotros como pueblo existe idolatría de los instrumentos y del talento meramente humano, y aun de los que tienen un carácter más superficial. El yo debiera morir y debiéramos abrigar una fe humilde de niño. El pueblo de Dios se ha apartado de su sencillez. Su fuerza no está en Dios, por lo que está débil y desfallece espiritualmente. 5TI 71.1

Se me ha mostrado que el espíritu del mundo está rápidamente cundiendo como levadura dentro de la iglesia. Estáis siguiendo el mismo camino del antiguo Israel. Se ve el mismo decaimiento de vuestra vocación sagrada que se vio entre el pueblo escogido de Dios. Tenéis compañerismo con las obras infructuosas de las tinieblas. Vuestra concordancia con los incrédulos ha provocado el desprecio de Dios. No conocéis lo que es para vuestra paz, y velozmente os está siendo vedado. Vuestro descuido en no seguir la luz os colocará en una posición más desfavorable que la de los judíos, sobre los cuales Cristo pronunció un ay. 5TI 71.2

Se me ha mostrado que la incredulidad en cuanto a los testimonios ha estado aumentando gradualmente a medida que el pueblo va desviándose de Dios. Es algo que ha penetrado nuestras filas y que se ha extendido por todo el campo. Pero muy pocos conocen lo que nuestras iglesias han de experimentar. Vi que en la actualidad estamos bajo la clemencia divina, pero nadie sabe por cuánto tiempo más será así. Ninguno conoce cuán grande ha sido la misericordia de que hemos sido objetos. Muy pocos se dedican a Dios de corazón. Hay solamente unos pocos que cual estrellas en una noche tormentosa brillan aquí y allá entre nubes. 5TI 72.1

Muchos de los que cómodamente escuchan las verdades de la Palabra de Dios están muertos espiritualmente, aunque profesan estar vivos. Por años han entrado y salido de nuestras congregaciones, pero parecen cada vez menos suceptibles al valor de la verdad revelada. No tienen hambre ni sed de justicia. No tienen gusto por los asuntos espirituales o divinos. Le dan su asentimiento a la verdad, pero ésta no los santifica. Ni la palabra de Dios ni los testimonios de su Espíritu les crean una impresión duradera. Conforme a la luz, los privilegios y oportunidades que han despreciado, será su condenación. Muchos de los que predican la verdad a otros están ellos mismos albergando la iniquidad. Los ruegos del Espíritu de Dios, que son como una melodía celeste; las promesas de su Palabra, ricas y abundantes, sus amenazas contra la idolatría y la desobediencia, ninguna de estas cosas son capaces de derretir el corazón que el mundo ha endurecido. Muchos están tibios. Están en la misma posición que Meroz, ni a favor ni en contra, ni fríos ni calientes. Oyen las palabras de Cristo, pero no las ponen por obra. Si permanecen en este estado, él los rechazará con aborrecimiento. Muchos de aquellos que han tenido gran luz, grandes oportunidades y toda clase de ventajas espirituales, rinden homenaje a Cristo y al mundo a la misma vez. Se inclinan ante Dios y Mammón. Hacen fiesta con los hijos del mundo, y a la vez dicen que son bendecidos juntamente con los hijos de Dios. Desean tener a Cristo como Salvador, pero rehusan llevar su cruz y su yugo. El Señor tenga misericordia de vosotros; porque si seguís así, ninguna cosa sino el mal podrá profetizarse acerca de vosotros. 5TI 72.2

La paciencia de Dios tiene su propósito, pero vosotros lo estáis derrotando. El ha estado permitiendo que os sobrecoja un estado de cosas que con el tiempo desearíais que fuera contrarrestado, pero ya será demasiado tarde. Dios le ordenó a Elías que ungiese al cruel y engañoso Hazael como rey de Siria para que fuese un azote para el pueblo idólatra de Israel. ¿Quién sabe si Dios os abandonará a los engaños que amáis? ¿Quién sabe si los predicadores que se mantienen fieles, firmes y leales serán los últimos que ofrecerán el Evangelio de paz a nuestras iglesias ingratas? Puede ser que los agentes destructores ya estén siendo adiestrados bajo el mando de Satanás y que sólo esperen la desaparición de unos pocos portaestandartes más para tomar su lugar y con la voz del falso profeta clamar, “paz, paz”, cuando el Señor no ha pronunciado la paz. Raras veces lloro, pero en estos instantes mis ojos están inundados de lágrimas, las cuales caen sobre el papel mientras escribo. Puede ser que dentro de poco tiempo toda profecía entre nosotros llegue a su fin, y que la voz que ha movido al pueblo deje ya de conturbar su adormecimiento carnal. 5TI 73.1

Cuando Dios lleve a cabo su extraña obra sobre la tierra, cuando manos santificadas ya no más lleven el arca, un ¡ay! será pronunciado sobre el pueblo. ¡Oh, si hubieses conocido, también tú, en este día, lo que es para tu paz! ¡Oh, si nuestro pueblo, cual Nínive, se arrepintiera con todas sus fuerzas y creyese con todo el corazón, de manera que Dios apartara su ardiente ira de ellos! 5TI 73.2

Me lleno de dolor y angustia al ver que hay padres que se acomodan al mundo y permiten que sus hijos se ajusten a las normas mundanales en un tiempo como éste. Cuando la situación de las familias que profesan la verdad presente me es presentada, me horrorizo. El libertinaje de la juventud, y aun de los niños, es increíble. Los padres ignoran que el vicio secreto está destruyendo y deformando la imagen de Dios en sus hijos. Los pecados que caracterizaban a los sodomitas existen entre ellos. Los responsables son los padres, por cuanto no han instruido a sus hijos a amar y obedecer a Dios. No los han restringido ni les han enseñado diligentemente el camino del Señor. Les han permitido salir y entrar a su gusto y asociarse con los mundanos. Estas influencias mundanales que contrarrestan la enseñanza y autoridad de los padres se hallan mayormente en la supuesta alta sociedad. Por su manera de vestir, su apariencia, sus diversiones, se rodean de una atmósfera que es opuesta a Cristo. 5TI 73.3

Nuestra única seguridad está sólo en mantenernos en pie como el pueblo especial de Dios. No hemos de ceder ni una pulgada a las costumbres y modas de esta época degenerada, sino antes sostenernos firmes en nuestra independencia moral, sin avenirnos a sus corruptas e idólatras costumbres. 5TI 74.1

Mantenernos por encima de las normas religiosas del mundo cristiano es algo que requerirá valor e independencia. Ellos no siguen el ejemplo de abnegación dado por el Salvador; no hacen ningún sacrificio; procuran constantemente evadir la cruz, la cual Cristo declaró que es la señal del discipulado. 5TI 74.2

¿Qué habré de decir para despertar a nuestro pueblo? Os digo que no pocos de los ministros que se levantan ante el pueblo para exponer las Escrituras están contaminados. Sus corazones están corrompidos, sus manos no están limpias. No obstante, muchos claman, “paz, paz”; y los obradores de iniquidad no se alarman. La mano del Señor no se ha acortado para salvar ni se ha endurecido su oído para oír; son nuestras iniquidades las que nos han separado de Dios. La iglesia se ha corrompido por causa de sus miembros que degradan sus cuerpos y contaminan sus almas. 5TI 74.3

Si todos los que se congregan para celebrar reuniones para la edificación y la oración pudieran considerarse como verdaderos adoradores, entonces habría esperanza, aunque todavía quedaría mucho por hacer en favor nuestro. Pero está demás engañarnos a nosotros mismos. Las cosas están lejos de ser lo que las apariencias pudieran indicar. A la distancia parecería haber mucho de bueno, pero al examinarse de cerca, se vería lleno de deformidades. El espíritu reinante de la época es el de la infidelidad y apostasía: un espíritu de esclarecimiento aparente, porque se posee un conocimiento de la verdad, pero que es en realidad la más ciega presunción. Existe un espíritu de oposición a la clara Palabra de Dios y al testimonio de su Espíritu. Existe un espíritu de exaltación idolátrica de la mera razón humana por sobre la sabiduría revelada de Dios. 5TI 74.4

Entre nosotros hay hombres con puestos de responsabilidad que sostienen que en realidad se puede confiar más en las opiniones de unos cuantos presuntos filósofos, supuestos filósofos, que en la verdad bíblica o en los testimonios del Espíritu Santo. Se considera que la fe de hombres como Pablo, Pedro y Juan es anticuada e intolerable hoy día. Se declara que es absurda, mística e indigna de una mente inteligente. 5TI 75.1

Dios me ha mostrado que estos hombres son Hazaeles que resultan ser un azote para nuestro pueblo. Su sabiduría se enaltece por sobre lo que está escrito. Esta actitud de duda de las verdades mismas de la Palabra de Dios, debida a que el criterio humano no alcanza a comprender los misterios de la obra divina, se encuentra en todo distrito y en todos los niveles de la sociedad. Es enseñada en la mayoría de nuestras escuelas y se encuentra hasta en las lecciones que se dan al nivel infantil. Miles de los que profesan ser cristianos prestan atención a espíritus mentirosos. Por doquiera que vayáis os encarará el espíritu de tinieblas con apariencia de religión. 5TI 75.2

Si todo lo que tiene apariencia de ser vida divina lo fuera en realidad; si todos los que profesan estar presentando la verdad al mundo estuvieran predicando en favor de ella y no en contra, y si fueran hombres de Dios guiados por su Espíritu, entonces sí que se podría decir que se ve algo animador en medio de la reinante oscuridad moral. El espíritu del anticristo prevalece en grado mayor que nunca antes. Bien podemos clamar: “Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos; porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres”. Salmos 12:1. Me consta que hay muchos que piensan demasiado favorablemente del tiempo presente. Estas almas amadoras de la comodidad se hundirán en la ruina general. De todas maneras, no perdemos la esperanza. Estamos propensos a pensar que donde no hay fieles ministros no puede haber verdaderos cristianos, pero ese no es el caso. Dios ha prometido que donde los pastores no son fieles, él mismo se hará cargo del rebaño. Dios nunca hizo que el rebaño dependiera totalmente del instrumento humano. Pero los días de la purificación de la iglesia se aproximan velozmente. Dios se propone tener un pueblo puro y leal. En el gran zarandeo que pronto se llevará a cabo podremos medir más exactamente la fuerza de Israel. Las señales indican que el tiempo está cerca cuando el Señor revelará que tiene un aventador en su mano y limpiará con esmero su era. 5TI 75.3

Rápidamente se acercan los días cuando habrá gran perplejidad y confusión. Satanás, ataviado de ropaje angelical, engañará, si es posible, a los mismos escogidos. Habrá muchos dioses y muchos señores. Soplará toda clase de vientos de doctrina. Aquellos que le han rendido homenaje a “la falsamente llamada ciencia” no serán los dirigentes en aquel tiempo. Los que han confiado en el intelecto, el ingenio o el talento no estarán entonces al frente de las tropas. No se mantuvieron al paso con la luz. A los que demostraron ser infieles no se les encomendará el rebaño. Pocos serán los hombres grandes que tomarán parte en la obra solemne del fin. Son autosuficientes, se han independizado de Dios, y él no puede usarlos. El Señor tiene siervos fieles quienes se han de manifestar en la hora de zarandeo y prueba. Hay almas preciosas, ocultas por el momento, que no se han postrado ante Baal. No han tenido la luz que con deslumbrante resplandor ha brillado concentradamente sobre nosotros. Pero puede ser que bajo un exterior algo áspero y no muy llamativo se revele el brillo de un carácter cristiano genuino. Durante el día miramos hacia el cielo, mas no vemos las estrellas. Están allí, fijas en el firmamento, pero el ojo no las puede distinguir. Es de noche cuando podemos contemplar su verdadero lustre. 5TI 76.1

No está lejos el tiempo cuando toda alma será probada. Se nos querrá imponer la marca de la bestia. Para aquellos que han ido cediendo paso a paso a las exigencias del mundo y se han acomodado a sus costumbres, no será cosa difícil ceder ante las autoridades dominantes, antes que someterse al escarnio, a los insultos, a la amenaza de encarcelamiento y a la muerte. La contienda es entre los mandamientos de Dios y los mandamientos de los hombres. En ese tiempo, el oro será separado de la escoria en la iglesia. La verdadera piedad se diferenciará claramente de la imitación y oropel de la misma. Muchas de las lumbreras que hemos admirado por su resplandor se disiparán en la oscuridad. Cual nube, el tamo será llevado por el viento, aun en los lugares donde sólo vemos sembrados de hermoso trigo. Todos los que lucen los ornamentos del santuario, pero que no están vestidos de la justicia de Cristo, serán vistos en la vergüenza de su desnudez. 5TI 76.2

Cuando los árboles que no llevan fruto sean cortados porque inutilizan la tierra, cuando multitudes de hermanos falsos se distingan de los verdaderos, entonces los que están ocultos se manifestarán, y con expresiones de alabanza en sus labios se alistarán bajo la bandera de Cristo. Aquellos que han sido tímidos y vacilantes en la iglesia llegarán a ser como David: dispuestos a trabajar y arriesgarse. Mientras más oscura la noche para el pueblo de Dios, más resplandecientes las estrellas. Satanás acosará severamente a los fieles; pero saldrán más que vencedores en el Señor. Entonces la iglesia de Cristo aparecerá “hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden”. Cantares 6:10. 5TI 77.1

Las semillas de la verdad que están siendo esparcidas mediante el esfuerzo misionero, florecerán entonces y llevarán fruto. Almas capaces de soportar la tribulación recibirán la verdad y alabarán al Señor porque pueden sufrir por Jesús. “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33. “Cuando pase el turbión del azote” (Isaías 28:18), cuando el aventador esté limpiando la era de Jehová, Dios será la ayuda de su pueblo. Los trofeos de Satanás podrán ser puestos en alto, pero la fe pura y santa no se atemorizará. 5TI 77.2

Elías sacó a Eliseo de detrás del arado y colocó sobre él su manto de consagración. El llamado para hacer esta grande y solemne obra se hizo a hombres eruditos y de elevada posición; si éstos no hubieran tenido una opinión tan elevada de sí mismos y hubieran confiado completamente en el Señor, él los hubiera honrado permitiéndoles llevar su estandarte triunfantemente hasta la victoria. Pero se separaron de Dios, cedieron a la influencia del mundo, y el Señor los rechazó. 5TI 77.3

Muchos han exaltado la ciencia y perdido de vista al Dios de la ciencia. No hacía esto la iglesia en su época de mayor pureza. 5TI 77.4

Dios ha de llevar a cabo una obra en nuestros días que muy pocos anticipan. Levantará y exaltará en nuestro medio a aquellos que son enseñados por la unción de su Espíritu en vez de por la enseñanza de las instituciones científicas del mundo. Estos planteles no han de despreciarse ni condenarse; son ordenados por Dios, pero son capaces de proporcionar tan sólo calificaciones de carácter exterior. Dios revelará que él no depende de mortales doctos y vanidosos. 5TI 77.5

Hay realmente muy pocos hombres consagrados entre nosotros, pocos que hayan peleado y vencido en la batalla con el yo. La verdadera conversión es un cambio decidido de deseos y motivos; es virtualmente un desprendimiento de todo vínculo mundanal, un apresurarse a escapar de la atmósfera espiritual del mundo, una separación del poder controlador de sus pensamientos, opiniones e influencias. Esta separación ocasiona dolor y amargura para ambas partes. Constituye la disensión que Cristo dice que vino a traer. Sin embargo, los convertidos sentirán un continuo anhelo vehemente porque sus amistades lo dejen todo por Cristo, sabiendo que si no lo hacen se llevará a cabo una separación final y eterna. El verdadero cristiano, cuando está en la compañía de sus amigos incrédulos, no puede ser frívolo ni liviano. El valor de las almas por quienes Cristo murió es demasiado grande. 5TI 78.1

“El que no haya dejado todo por mi nombre, dice Jesús, no es digno de mí”. Lo que sea que desvíe los afectos de Dios tiene que ser dejado. El ídolo de muchos es Mammón. Sus cadenas doradas los mantienen atados a Satanás. Hay otra clase de personas que rinden homenaje a la reputación y al honor. Para otros el ídolo es la vida egoísta de comodidad y el estar libres de responsabilidad. Estas son las redes del enemigo, tendidas para los pies incautos. Pero estas cadenas de esclavitud tienen que romperse; la carne tiene que ser crucificada con sus deseos y concupiscencias. No podemos ser mitad del Señor y mitad del mundo. No somos el pueblo de Dios a menos que lo seamos totalmente. Todo peso, todo pecado que estorbe, tiene que dejarse a un lado. Los centinelas de Dios no clamarán, “paz, paz”, cuando Dios no ha pronunciado la paz. La voz de los fieles centinelas se escuchará así: “Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová” Isaías 52:1. 5TI 78.2

La iglesia no puede medirse a sí misma contra el mundo, ni por la opinión humana, ni por lo que en un tiempo fue. Su fe y su posición en el mundo tal como lo es ahora, ha de compararse con lo que hubiera sido si hubiese siempre seguido un curso progresivo y ascendente. La iglesia será pesada en las balanzas del santuario. Si su carácter moral y su estado espiritual no corresponden a los beneficios y bendiciones que Dios le ha otorgado, la iglesia será hallada defectuosa. La luz ha estado brillando con claridad y de manera definida sobre su camino, y la luz recibida en 1882 la llama a rendir cuentas. Si no mejora sus talentos, si el fruto que lleva no es perfecto ante Dios, si su luz se ha convertido en tinieblas, entonces sin duda será hallada falta. El conocimiento de nuestra condición, tal como la ve Dios, parece estarnos vedado. Vemos, pero no percibimos; oímos, pero no entendemos; y estamos tan indiferentes y despreocupados como si posara sobre nuestro santuario la nube de día o la columna de fuego de noche. Profesamos conocer a Dios y creer en la verdad, pero nuestras obras lo niegan a él. Nuestros hechos se oponen diametralmente a los principios de verdad y de justicia por los cuales decimos ser gobernados. 5TI 78.3

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