Obreros Evangélicos

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Los centros de comercio y tránsito

En estos días de intenso viajar, son mucho mayores que en el tiempo de Israel las oportunidades de relacionarse con hombres y mujeres de todas clases y de muchas nacionalidades. Las avenidas de tránsito se han multiplicado por millares. Dios ha preparado maravillosamente el camino. Está a nuestra disposición el agente de la prensa, con sus múltiples facilidades. Disponemos de Biblias y publicaciones en muchos idiomas, que presentan la verdad para este tiempo y pueden llevarse prestamente a cualquier parte del mundo. OE 365.1

Los cristianos que viven en los grandes centros de comercio y tránsito tienen oportunidades especiales. Los creyentes que viven en esas ciudades pueden trabajar para Dios en el vecindario de sus hogares. OE 365.2

En los lugares de fama mundial adonde se va en busca de la salud, y en los centros de turismo, atestados de millares de personas que buscan salud y placer, debieran estacionarse predicadores y colportores capaces de atraer la atención de las multitudes. Vigilen estos obreros la ocasión de presentar el mensaje para este tiempo, y celebrar reuniones a medida que tengan oportunidad. Estén alerta para aprovechar las ocasiones de hablar a la gente. Acompañados del poder del Espíritu Santo, declaren a la gente el mensaje que daba Juan el Bautista: “Arrepentios, que el reino de los cielos se ha acercado.”4 OE 365.3

La Palabra de Dios ha de ser presentada con claridad y poder, para que aquellos que tienen oídos para oír oigan la verdad. De este modo, el Evangelio de la verdad presente será puesto en el camino de los que no lo conocen, y será aceptado por no pocos, y llevado por ellos a sus propios hogares ubicados en todas partes del mundo. OE 366.1

Hemos de dar la última amonestación de Dios a los hombres, y ¡cuál no debe ser nuestro fervor para estudiar la Biblia, y nuestro celo para difundir la luz! Trate de impartir la iluminación divina toda alma que la recibió. Vayan los obreros de casa en casa, abriendo la Biblia a la gente, haciendo circular las publicaciones, hablando a otros de la luz que bendijo sus propias almas. Distribúyanse publicaciones juiciosamente, en los trenes, en la calle, en los grandes vapores que surcan el mar, y por correo.... OE 366.2

Me ha sido indicado que señale a nuestros ministros las ciudades en que no se ha trabajado, y los inste por todos los medios posibles a preparar el camino para la presentación de la verdad. En algunas de las ciudades en que primero se predicó el mensaje de la segunda venida del Señor, estamos obligados a emprender la obra como si se tratase de un campo nuevo. ¿Hasta cuándo serán pasados por alto estos campos estériles, estas ciudades, donde no se ha trabajado? Sin dilación, debiera empezar la siembra de la semilla en muchos, muchos lugares.—Testimonies for the Church 9:109-123. OE 366.3