Obreros Evangélicos

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La obra del pastor

Un verdadero pastor tendrá interés en todo lo que se relacione con el bienestar del rebaño, y lo apacentará, guiará y defenderá. Se conducirá con gran sabiduría y manifestará tierna consideración para con todos, especialmente para con los tentados, afligidos y abatidos. “Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”1 “De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió.”2 Cristo “se anonadó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres.”3 “Así que, los que somos más firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en bien, a edificación. Porque Cristo no se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los vituperios de los que to vituperan, cayeron sobre mi.”4 OE 198.1

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Más de un obrero fracasa en su obra porque no se acerca a aquellos que más necesitan su ayuda. Con la Biblia en la mano, debe tratar, de una manera cortés, de aprender las objeciones que existen en la mente de aquellos que empiezan a preguntar: “¿Qué cosa es verdad?” Con cuidado y ternura debe guiarlos y educarlos, como alumnos en una escuela. Muchos deben desaprender teorías que durante mucho tiempo creyeron ser la verdad. A medida que se convencen de que estuvieron en error acerca de los temas bíblicos, caen en perplejidad y duda. Necesitan la más tierna simpatía y la ayuda más juiciosa; deben ser instruidos con cuidado, y hay que orar por ellos y con ellos, y velar sobre ellos y guardarlos con la solicitud más amable. OE 198.2

Es un gran privilegio colaborar con Cristo en la salvación de las almas. Con esfuerzos pacientes y abnegados, el Salvador trataba de alcanzar al hombre en su condición caída, y rescatarlo de las consecuencias del pecado. Sus discípulos, que son los que han de enseñar su Palabra, deben imitar detenidamente su gran Modelo. OE 199.1

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En los campos nuevos, se necesita mucha oración y sabia labor. Se necesitan, no meramente hombres que puedan hacer sermones, sino personas que tengan un conocimiento experimental del misterio de la piedad, y que puedan suplir las necesidades urgentes de la gente, personas que se den cuenta de la importancia de su posición como siervos de Jesús, y que tomen alegremente sobre sí la cruz que él les enseñó a llevar. OE 199.2

Es de suma importancia que un pastor tenga trato frecuente con sus feligreses, y así llegue a conocer las diferentes fases de la naturaleza humana. Debe estudiar los modos de obrar de la mente, a fin de poder adaptar sus enseñanzas al intelecto de sus oyentes. Así aprenderá a ejercer esa gran caridad que poseen únicamente aquellos que estudian detenidamente la naturaleza y las necesidades del hombre. OE 199.3