Notas biográficas de Elena G. de White

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Capítulo 36—La circulación de la página impresa1

En la reunión celebrada en Roma, Nueva York, el domingo 12 de septiembre de 1875, varios predicadores dirigieron la palabra a numerosos y atentos auditorios. A la noche siguiente soñé que un joven de noble aspecto entraba en el aposento en donde yo me hallaba, inmediatamente después de pronunciar mi discurso. El joven me dijo: NBEW 239.1

“Has llamado la atención de las gentes a importantes asuntos, que para muchos son nuevos y curiosos. A algunos de los oyentes les han interesado muchísimo. Los obreros han hecho en palabra y doctrina cuanto han podido para exponer la verdad; pero si no aumentan los esfuerzos para fijar en las mentes las impresiones recibidas, obtendréis escaso fruto de vuestra labor. Satanás tiene listos muchos atractivos para cautivar las mentes; y los cuidados de esta vida y la falacia de las riquezas concurren para ahogar la semilla de verdad sembrada en el corazón. NBEW 239.2

“En todo esfuerzo similar al que estáis haciendo ahora, se obtendrían resultados mucho más eficaces si dispusierais de páginas impresas apropiadas listas para la circulación y la lectura. Repártanse gratuitamente, a los que quieran aceptarlos, folletos que traten de puntos importantes de la verdad relacionada con los tiempos actuales. Sembraréis junto a todas las aguas. NBEW 239.3

“La prensa es un poderoso medio de mover los entendimientos y los corazones. Los hombres mundanos se valen de la prensa para aprovechar toda ocasión de difundir entre el público literatura ponzoñosa. Si quienes están impulsados por el espíritu del mundo y de Satanás se esfuerzan con ahínco por propagar libros, folletos y periódicos de índole corruptora, vosotros debéis ser aún más tenaces en ofrecer a las gentes lecturas de carácter enaltecedor y salvador. NBEW 240.1

“Dios ha otorgado a su pueblo valiosas ventajas en la prensa, la que, combinada con otros agentes, difundirá con éxito el conocimiento de la verdad. Folletos, periódicos y libros, según la ocasión lo requiera, deben distribuirse por todas las ciudades y aldeas de la tierra. Aquí hay obra misionera para todos. NBEW 240.2

“Debe adiestrarse hombres en esta rama de la obra, que sean misioneros y distribuyan publicaciones. Han de ser hombres de aspecto simpático y trato afable, que no inspiren repugnancia ni den motivo para que los rechacen. Es una obra que, cuando es necesario, exige todo el tiempo y las energías de quienes se dediquen a ella. Dios ha confiado gran luz a sus hijos, no para ellos solos, sino para que sus rayos iluminen a los que están sumidos en las tinieblas del error. NBEW 240.3

“Como pueblo no estáis haciendo ni la vigésima parte de lo que se podría hacer en la propagación del conocimiento de la verdad. Se puede lograr muchísimo más por medio del predicador vivo acompañado de periódicos y folletos, que por la predicación de la sola palabra sin publicaciones impresas. La prensa es un eficacísimo instrumento que Dios ha provisto para que se lo combine con las energías de la palabra viva, a fin de predicar la verdad a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Hay muchos con quienes sólo es posible ponerse en comunicación por medio de la prensa. NBEW 240.4

“Aquí tenemos verdadera obra misionera en qué invertir trabajo y recursos con los mejores resultados. Ha habido demasiado temor de correr riesgo, de moverse sólo por fe y de sembrar junto a todas las aguas. Se han presentado ocasiones que no se han aprovechado para obtener los máximos resultados. Los hermanos han tenido demasiado temor de aventurarse. La verdadera fe no es presunción, pero se arriesga a mucho. Es preciso que en las publicaciones se exponga sin tardanza la preciosa luz y la potente verdad”. NBEW 241.1

Después añadió: “Tu esposo no ha de cejar en sus esfuerzos por estimular a ciertos hombres para que lleguen a ser obreros responsables de una obra importante. Satanás atacará a todo aquel a quien Dios acepte. Si ellos se apartan del cielo y ponen la causa en peligro, sus fracasos no se anotarán en la cuenta de tu esposo ni en la tuya, sino que se achacarán a la perversidad de la naturaleza de los murmuradores, la cual ellos no supieron comprender ni vencer. Estos hombres a quienes Dios trató de emplear en su obra, y han fracasado e impuesto grandes cargas a los sinceros y desinteresados, han entorpecido y desanimado más que todo el bien que hicieron. Sin embargo, esto no ha de entorpecer el propósito de Dios de que esta obra creciente—con sus cuidados y cargas—dividida en varias ramas, sea confiada a hombres que desempeñen su parte y levanten la carga cuando debe ser levantada. Estos hombres deben estar dispuestos a recibir instrucciones, y entonces Dios podrá capacitarlos, santificarlos y comunicarles santidad de juicio a fin de que prosigan cuanto emprendan en su nombre”. NBEW 241.2