Notas biográficas de Elena G. de White

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Un sueño animador

Una noche soñé que una persona me trajo una tela blanca y me pidió que yo cortara de ella vestidos para personas de todos los tamaños y toda descripción de carácter y circunstancias en la vida. Se me dijo que los cortara y los colgara, teniéndolos listos para ser confeccionados cuando se me pidiera. Tenía la impresión de que muchas personas para quienes se me pidió que cortara vestidos, no los merecían. Pregunté si ésa era la última pieza de tela que yo tendría que cortar, y se me dijo que no; que tan pronto como yo terminara este trabajo, habría otros de los cuales debía hacerme cargo. NBEW 202.2

Me sentí desanimada por la cantidad de trabajo que tenía delante, y declaré que había estado ocupada en cortar vestidos para otros durante más de 20 años, y que mis labores no habían sido apreciadas, y que tampoco vi que mi obra había realizado mucho bien. Le hablé al que me trajo la tela acerca de una mujer en particular, para la cual él me había pedido que cortara un vestido. Declaré que ella no merecía el vestido, y que sería una pérdida de tiempo y material presentárselo. Ella era muy pobre, de un intelecto inferior, desprolija en sus hábitos, y muy pronto lo ensuciaría. NBEW 203.1

La persona que me hablaba replicó: “Corta los vestidos; ése es tu deber. La pérdida no es tuya sino mía. Dios no ve como el hombre ve. El es el que traza el programa del trabajo que quiere realizar, y tú no sabes cuál prosperará, si esto o lo otro. Se hallará al fin que muchas de tales pobres almas irán al reino, mientras que otros que están favorecidos con todas las bendiciones de la vida, que tienen un buen intelecto, viven en ambientes agradables, y que reciben todas las ventajas del progreso, serán dejados afuera. Se verá que estas pobres almas han vivido de acuerdo con la débil luz que tenían, y han progresado gracias a los limitados medios que estaban a su alcance, y que vivieron mucho más aceptablemente que algunos otros que gozaron de una luz plena, y de amplios medios para el progreso”. NBEW 203.2

Entonces levanté las manos, encallecidas como estaban con el uso de las tijeras, y dije que solamente podía acobardarme ante el pensamiento de realizar esta clase de trabajo. NBEW 203.3

La persona de nuevo repitió: “Corta los vestidos. Tu liberación todavía no ha llegado”. NBEW 203.4

Con un sentimiento de gran cansancio me levanté en el sueño para empeñarme en la tarea. Delante de mí había un par de tijeras nuevas, relucientes, que comencé a usar. Al momento mis sentimientos de cansancio y desánimo me abandonaron, las tijeras parecían cortar con poco esfuerzo de mi parte, y corté un vestido tras otro, con comparativa facilidad. NBEW 203.5