Mensajes Selectos Tomo 3

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Alumnos adventistas

Los valdenses entraban en las escuelas del mundo como alumnos, sin ningunas pretensiones. Aparentemente no prestaban atención a nadie; pero vivían lo que creían. Nunca sacrificaban sus principios, y sus principios pronto llegaron a ser conocidos. Esto era diferente de todo cuanto los otros estudiantes habían visto, y empezaron a preguntarse: ¿Qué significa todo esto? ¿Por qué estos jóvenes no pueden ser inducidos a apartarse de sus principios? Mientras consideraban esto, los oían orar en sus piezas, no a la virgen María, sino al Salvador, a quien se dirigían como el único mediador entre Dios y los hombres. Los estudiantes mundanos se animaron entonces a hacer preguntas, y al presentárseles la sencilla historia de la verdad como es en Jesús, sus mentes la aprehendieron. 3MS 265.3

Traté de presentar estas cosas en Harbor Heights [en una convención educacional en 1891]. Los que tienen el Espíritu de Dios, aquellos en cuyo interior obró la verdad, deben ser animados a entrar en colegios y a vivir la verdad como lo hicieron Daniel y Pablo. Cada uno debe estudiar para ver cuál es la mejor forma de introducir la verdad en el colegio, a fin de que ella pueda brillar. Muestren ellos que respetan todas las reglas y disposiciones del colegio. El cielo comenzará a obrar; porque podemos depender mucho más del poder de Dios manifestado en las vidas de sus hijos que de las palabras que puedan hablarse. Pero también deben explicar a los que preguntan, en la forma más sencilla en que puedan hacerlo, las sencillas doctrinas de la Biblia. 3MS 266.1