Reina Valera 1989

459/1189

Job 23

1 Entonces respondió Job y dijo:

2 —Hoy también es amarga mi queja; su mano se ha hecho pesada sobre mi gemido.

3 ¡Oh, si yo pudiera saber dónde hallar a Dios! Entonces iría hasta su morada.

4 Expondría delante de él mi causa, y llenaría mi boca de argumentos.

5 Yo sabría las palabras que él me respondería; y entendería lo que él me dijera.

6 ¿Contendería conmigo con la grandeza de su fuerza? No; más bien, él me prestaría atención.

7 Allí el justo podría argüir con él, y yo me libraría para siempre de mi Juez.

8 Si voy al oriente, él no está allí; y si voy al occidente, no lo percibo.

9 Cuando él actúa en el norte, no lo diviso; se vuelve al sur, pero no lo veo.

10 Sin embargo, él conoce el camino en que ando; cuando él me haya probado, saldré como oro.

11 Mis pies han seguido fielmente sus huellas; he guardado su camino y no me he apartado.

12 No me he apartado del mandamiento de sus labios; en mi seno he guardado los dichos de su boca.

13 Pero él es Unico; ¿quién le hará desistir? Lo que su alma desea, él lo hace.

14 Ciertamente él completará lo que ha determinado acerca de mí, y tiene en mente muchas cosas semejantes.

15 Por lo cual yo me turbo en su presencia; lo considero, y tengo miedo de él.

16 Pero Dios ha debilitado mi valor; el Todopoderoso me ha aterrado.

17 Sin embargo, no he sido silenciado por las tinieblas, ni porque me haya cubierto la oscuridad.