Testimonios Selectos Tomo 5

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Capítulo 26—Debe trabajarse con celo

Con el poder del Espíritu Santo los siervos de Cristo deben testificar por su Jefe. El intenso deseo con el cual el Salvador anheló salvar a los pecadores, debe señalar cada uno de sus esfuerzos. La misericordiosa invitación, hecha primero por el Salvador, debe ser repetida por voces humanas, y resonar a través del mundo entero: “Y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.” Apocalipsis 22:17. La iglesia debe decir “Ven.” Todas las energías de la iglesia deben ser movilizadas al servicio de Cristo. Los discípulos de Jesús deben unirse para un poderoso esfuerzo que tenga por objeto llamar la atención del mundo hacia las profecías de la Palabra de Dios, que se están cumpliendo rápidamente. La incredulidad y el espiritismo están adquiriendo sobre el mundo un dominio siempre mayor. ¿Quedarán ahora también fríos e incrédulos aquellos a quienes fué dada una gran luz? 5TS 158.1

Estamos a la víspera misma del tiempo de angustia. Dificultades apenas sospechadas están delante de nosotros. Un poder de abajo impulsa a los hombres a guerrear contra el Cielo. Seres humanos se han coligado con las potencias satánicas para anular la ley de Dios. Los habitantes de la tierra se están volviendo rápidamente como los contemporáneos de Noé, que el diluvio se llevó, y como los habitantes de Sodoma, que el fuego consumió. Las potencias de Satanás se esfuerzan por distraer las mentes de las realidades eternas, El enemigo ha dispuesto las cosas de manera que favorezcan sus planes. Negocios, deportes, modas; he aquí las cosas que ocupan las mentes de hombres y mujeres. El juicio es falseado por las diversiones y por las lecturas frívolas. Una larga procesión sigue por el camino ancho que lleva a la ruina eterna. El mundo, presa de la violencia, del libertinaje y de la embriaguez, está convirtiendo a la iglesia. La ley de Dios, esa divina norma de la justicia, es declarada abolida. 5TS 158.2

En este tiempo—un tiempo de iniquidad desbordante—una nueva vida procedente de la Fuente de toda vida debe tomar posesión de aquellos que tienen el amor de Dios en sus corazones, e impulsarlos a proclamar con poder el mensaje de un Salvador crucificado y resucitado. Ellos deben hacer esfuerzos enérgicos y perseverantes para salvar las almas. El ejemplo que ellos den, debe ser tal, que ejerza sobre quienes los rodean una influencia decisiva para el bien. Deben considerar todas las cosas como una pérdida, en comparación con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús Señor nuestro. 5TS 159.1

Un celo intenso debe posesionarse ahora de nosotros. Nuestras energías adormecidas deben despertarse y consagrarse a un esfuerzo incansable. Obreros consagrados deben ir al campo, para preparar el camino del Rey y ganar victorias en nuevas localidades. Hermano mío, hermana mía, ¿os deja indiferentes el saber que cada día bajan a la tumba almas que no han sido amonestadas ni salvadas, ignorantes de su necesidad de la vida eterna y de la propiciación hecha para ellas por el Salvador? ¿Os deja indiferentes el saber que muy pronto este mundo debe presentarse delante de Jehová, para rendir cuenta de la transgresión de su ley? Los ángeles del cielo están asombrados al ver que los que por tantos años han tenido la luz, todavía no han llevado la antorcha de la verdad a los lugares obscuros de la tierra. 5TS 159.2

El valor infinito del sacrificio exigido por nuestra redención muestra cuán terrible mal es el pecado. Dios habría podido borrar de la creación esta mancha impura con barrer el pecado de la faz de la tierra. Pero “de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16. ¿Por qué, pues, no tenemos mayor celo? ¿Por qué hay tantos que quedan ociosos? ¿Por qué todos los que declaran amar a Dios no tratan de alumbrar a sus vecinos y a las personas con las que vienen a relacionarse, para que no descuiden por más tiempo una salvación tan grande? 5TS 159.3