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Los motivos del cristiano

Jamás podrían haberse puesto en acción motivos más fuertes y energías más poderosas. ¿Acaso los grandiosos galardones por el bien hacer, el disfrute del cielo, la compañía y el amor de Dios y de su Hijo, la elevación y el acrecentamiento de todas nuestras facultades por las edades eternas no son incentivos y estímulos poderosos que nos instan a dedicar a nuestro Creador y Salvador el amante servicio de nuestro corazón?—El Camino a Cristo, 21-22 (1892). EUD92 289.1

Si podemos encontrarnos con Jesús en paz y ser salvos, eternamente salvos, seremos las personas más felices. ¡Oh, estar finalmente en casa, donde los malvados dejarán de hostigarnos y los cansados descansarán!—Carta 113, 1886. EUD92 289.2

Me encanta ver todo lo hermoso que hay en la naturaleza en este mundo. Creo que estaría perfectamente satisfecha con esta tierra, rodeada de las cosas buenas de Dios, si ésta no estuviera malograda por la maldición del pecado. Pero tendremos nuevos cielos y nueva tierra. Juan vio esto en una santa visión y dijo: “Oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Apocalipsis 21:3. ¡Oh, bendita esperanza, gloriosa perspectiva!—Carta 62, 1886. EUD92 289.3