Mensajes Selectos Tomo 1

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Capítulo 17—La protección de la nueva experiencia

La lucha que sigue al reavivamiento

[En 1893, hubo un notable reavivamiento en nuestras instituciones de nuestra sede de Battle Creek, con muchas evidencias de la obra del Espíritu de Dios. Muchas de las bendiciones se perdieron debido a acontecimientos que siguieron en rápida sucesión. En ese caso y en el consejo dado en relación con él se pueden hallar lecciones que son de valor hoy día.—Los compiladores.] 1MS 150.1

Despuésdel derramamiento del Espíritu de Dios en Battle Creek, quedó demostrado en el colegio que una ocasión de gran luz espiritual es también una ocasión de tinieblas espirituales equivalentes. Satanás y sus legiones de instrumentos diabólicos están en el campo de batalla acosando con su poderío a todas las almas para dejar sin efecto las lluvias de gracia que han descendido del cielo con el fin de reavivar y despertar las dormidas energías, para ponerlas decididamente en acción a fin de impartir lo que Dios ha impartido. Si todas las muchas almas que entonces fueron iluminadas hubiesen ido inmediatamente a trabajar para impartir a otros lo que Dios les había dado precisamente con aquel propósito, más luz hubiera sido dada, y se hubiera conferido más poder. Dios no le da luz meramente a una persona, sino para que ella pueda difundir la luz y para que sea glorificado Dios. Su influencia se siente. 1MS 150.2

En todos los siglos, las ocasiones de reavivamiento espiritual y de derramamiento del Espíritu Santo han sido seguidas por las tinieblas espirituales y la corrupción prevaleciente. Tomando en cuenta lo que Dios ha hecho en forma de oportunidades, privilegios y bendiciones en Battle Creek, la iglesia no ha hecho un honroso progreso al efectuar su obra, y la bendición de Dios no descansará sobre la iglesia dándole más luz todavía hasta que se use la luz como Dios lo ha indicado en su Palabra. La luz que brillaría con claros y nítidos rayos, se opacará en medio de las tinieblas morales. El poder agresivo de la verdad de Dios depende de la cooperación del agente humano con Dios, en piedad, en celo, en esfuerzos desinteresados para llevar la verdad de Dios ante otros.—Manuscrito 45, 1893. 1MS 151.1