Mensajes Selectos Tomo 1

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Capítulo 11—¿Cuánto valemos?*

El Señor desea que cada uno de nosotros sea muy ferviente. No podemos permitirnos cometer un error en asuntos espirituales. Delante de nosotros está la pregunta de vida y muerte: “¿Qué haré para ser salvo, eternamente salvo?” “¿Qué haré para que herede la vida eterna, una vida que se mide con la vida de Dios?” Esta es una pregunta que conviene que considere cuidadosamente cada uno de nosotros... 1MS 115.1

Mientras vivamos en este mundo, hemos de ser la mano ayudadora de Dios. Pablo declaró: “Vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”. 1 Corintios 3:9. Hemos de cooperar con Dios en cada acción que él desee realizar. ¿Estamos cumpliendo el propósito del Dios eterno? ¿Estamos procurando diariamente tener la mente de Cristo y hacer su voluntad en palabras y hechos? 1MS 115.2

¡En qué condición está la familia humana hoy! ¿Habéis visto jamás antes un tiempo tal de confusión, de violencia, de asesinatos, robos y toda suerte de crímenes? ¿Dónde estamos individualmente en este tiempo? 1MS 115.3

En el capítulo 58 de Isaías hemos leído de los que ayunan “para contiendas y debates” “y para herir con el puño inicuamente”, y hemos aprendido que Dios no aceptará tal ayuno. “No ayunéis como hoy—declara Dios—para que vuestra voz sea oída en lo alto”. Isaías 58:4. 1MS 115.4

“¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? 1MS 116.1

“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión [en lugar de atarlas], y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?” Isaías 58:5-7. 1MS 116.2