Mensajes Selectos Tomo 1

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Enseñad la palabra

Wáshington, D. C.,

24 de julio de 1904

A Nuestros Médicos Dirigentes:

Estimados colaboradores,

Estoy despierta a las once. Las visiones que pasan delante de mí son tan vívidas que no puedo dormir. Ha venido a mí el mensaje del Señor de que hay una obra decidida que hacer amonestando a nuestros misioneros médicos contra los peligros y los riesgos que los rodean. 1MS 226.2

El Señor exhorta a los empleados en nuestros sanatorios a que alcancen una norma más elevada. Ninguna mentira es de la verdad. Si seguimos fábulas artificiosas, nos unimos con las fuerzas del enemigo, contra Dios y contra Cristo. Dios exhorta a los que han estado llevando un yugo de origen humano, a que rompan ese yugo y no sean más siervos cautivos de los hombres. 1MS 226.3

Prosigue la batalla. Satanás y sus ángeles están trabajando con todo engaño de iniquidad. Son incansables en sus esfuerzos para apartar a las almas de la verdad, de la justicia, para propagar la ruina por todo el universo. Trabajan con diligencia maravillosa para preparar una multitud de engaños que cautiven a las almas. Son incesantes sus esfuerzos. El enemigo siempre procura llevar a las almas a la incredulidad y al escepticismo. Quiere anular a Dios y a Cristo, que fue hecho carne y habitó entre nosotros para enseñarnos que en obediencia a la voluntad de Dios, podemos ser victoriosos sobre el pecado. 1MS 227.1

Atacados por toda forma de mal

Toda forma de mal espera una oportunidad para atacarnos. Serán empleadas asiduamente lisonjas, sobornos, incitaciones, promesas de una maravillosa exaltación. 1MS 227.2

¿Qué están haciendo los siervos de Dios para levantar la barrera de un “Así dice Jehová” contra este mal? Los instrumentos del enemigo trabajan incesantemente para prevalecer contra la verdad. ¿Dónde están los fieles guardianes de la grey del Señor? ¿Dónde están sus centinelas? ¿Están encima de la alta torre, dando la señal de peligro, o permiten que pase el peligro sin ser advertido? ¿Dónde están los que hacen obra médico-misionera? ¿Son colaboradores con Cristo, que llevan su yugo, o llevan un yugo de origen humano? 1MS 227.3

Satanás y sus ángeles están haciendo todo esfuerzo posible para dominar las mentes a fin de que los hombres sean descarriados por la falsedad y por fábulas agradables. ¿Están levantando nuestros médicos la señal de peligro? ¿Están levantando la señal de peligro los hombres que han sido colocados en puestos prominentes en nuestros sanatorios? ¿O están dormidos muchos de los centinelas, mientras trabajan continuamente las lenguas malignas y las astutas mentes, aguzadas por la larga práctica para eludir la verdad, para provocar confusión y realizar los planes instigados por el enemigo? 1MS 227.4

Por favor, leed la exhortación de Pablo a los colosenses. Habla de su ferviente deseo de que los corazones de los creyentes puedan estar “unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento”. Colosenses 2:2, 3. “Y esto lo digo—declara—, para que nadie os engañe con palabras persuasivas... Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Colosenses 2:4-9. 1MS 228.1

¿Quedarán en silencio los hombres de nuestras instituciones, permitiendo que se propaguen engaños insidiosos para la ruina de las almas? Las opiniones del enemigo están siendo esparcidas por doquiera. Semillas de discordia, de incredulidad, de escepticismo, están siendo ampliamente sembradas. Nuestros misioneros de obra médica, ¿no levantarán barreras contra este mal? ¿No es tiempo de que nos preguntemos a nosotros mismos: ¿permitiremos que el adversario nos induzca a renunciar a la obra de proclamar la verdad? ¿Le permitiremos que nos impida ser canales por los cuales fluyan al mundo las bendiciones del Evangelio como una corriente de vida? Levántese ahora cada hombre y trabaje mientras tenga oportunidad. Hable palabras a tiempo y fuera de tiempo, y busque en Cristo el valor y la fortaleza para hacer el bien. 1MS 228.2

Aumentan continuamente los peligros

Están aumentando continuamente los peligros que nos afrontan. Es tiempo oportuno de que nos revistamos con la armadura de Dios y trabajemos fervientemente para impedir que Satanás gane más ventajas. Angeles de Dios, poderosos en fortaleza, están esperando que los llamemos en procura de su ayuda para que nuestra fe no se eclipse por la fiereza del conflicto. Ahora se necesita una energía renovada. Se demanda acción vigilante. La indiferencia y la pereza darán como resultado la pérdida de la religión personal y del cielo. 1MS 229.1

En este tiempo ha de darse el mensaje de Laodicea a fin de despertar a una iglesia somnolenta. Que el pensamiento de la brevedad del tiempo os estimule a un esfuerzo ferviente e incansable. Recordad que Satanás ha descendido con gran poder para trabajar con todo engaño de iniquidad en los que se pierden. 1MS 229.2

Durante años se ha instruido a nuestros médicos para que crean que no deben expresar opiniones que difieran de las de su jefe.* ¡Ojalá hubieran quebrantado ese yugo! ¡Ojalá hubieran llamado al pecado por el nombre que tiene! Entonces no habrían sido considerados en las cortes celestiales como hombres que, aunque llevan pesadas responsabilidades, han fallado en hablar la verdad, en reprochar aquello que significa desobediencia a la Palabra de Dios. 1MS 229.3

Médicos, ¿habéis estado ocupados en los negocios del Maestro al escuchar interpretaciones fantásticas y espiritualistas de las Escrituras, interpretaciones que socavan los fundamentos de nuestra fe, y habéis quedado en paz? Dice Dios: “Tampoco estaré más con vosotros, a menos que despertéis y vindiquéis a vuestro Redentor”. 1MS 229.4

Engaños que socavan las columnas

Mi mensaje para vosotros es: No consintáis más en escuchar la perversión de la verdad sin protestar. Desenmascarad los atrevidos engaños que, una vez recibidos, inducirán a los ministros, a los médicos y a los que hacen obra médico-misionera a ignorar la verdad. Cada uno ha de mantenerse ahora en guardia. Dios exhorta a los hombres y mujeres a que ocupen su lugar bajo la bandera ensangrentada del príncipe Emanuel. Se me ha instruido que amoneste a nuestro pueblo, porque muchos están en peligro de recibir teorías y engaños que socavan las columnas fundamentales de la fe. 1MS 230.1

A veces nuestros médicos hablan durante horas, cuando están cansados y perplejos, y no están en condiciones propicias para hablar. Los que se ocupan de obra médico-misionera debieran rehusar las largas conversaciones nocturnas. Ellas han sido oportunidades cuando Satanás, con su engañosa influencia, ha despojado a uno y luego a otro de la fe que una vez fue dada a los santos. De una mente que está influida por el gran engañador, con frecuencia irradian ideas brillantes y chispeantes. Los que escuchan y acceden llegarán a ser seducidos como Eva lo fue por las palabras de la serpiente. No pueden escuchar las seductoras especulaciones filosóficas y al mismo tiempo mantener con claridad en su mente la palabra del Dios viviente. 1MS 230.2

Nuestros médicos han perdido mucho en sus vidas porque han visto transacciones erróneas y han oído palabras equivocadas, y han visto que se han seguido principios erróneos, y no los han reprochado por temor de ser rechazados. 1MS 230.3

Exhorto a los que han estado relacionados con esas activas influencias, que quebranten el yugo al cual han estado sometidos por mucho tiempo y se presenten como hombres libres en Cristo. Nada sino un determinado esfuerzo destruirá el ensalmo que está sobre ellos. 1MS 230.4

Se ve ahora el alfa

No os engañéis, muchos se apartarán de la fe prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. Tenemos ahora delante de nosotros el alfa de ese peligro. La omega será de una naturaleza asombrosísima. 1MS 231.1

Necesitamos estudiar las palabras que pronunció Cristo en la oración que ofreció precisamente antes de su juicio y crucifixión. “Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti; como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste. Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra”. Juan 17:1-6. 1MS 231.2

Los cristianos han de manifestar piedad

La perfección de Dios es absoluta. Esa perfección caracteriza todas sus obras, todas sus leyes. Así como es Dios, así debe ser su pueblo. La vida de Cristo se ha de revelar en las vidas de sus seguidores. En todos los actos públicos y privados de Cristo, en cada palabra y hecho, se veía piedad práctica, y esa piedad ha de verse en las vidas de sus discípulos. 1MS 231.3

Los que presten atención a la luz que les es dada, manifestarán en la vida diaria las virtudes del carácter de Cristo. Cristo no cometió pecado porque no había pecado en él. Dios me ha mostrado que las vidas de los creyentes han de revelar rectitud práctica. 1MS 231.4

¿No ha hablado Dios en su Palabra acerca de los solemnes acontecimientos que deben suceder pronto? Al leer esas cosas, ¿creéis lo que él dice? ¿O habéis renunciado a vuestra fe en Dios por haber escuchado filosofías engañosas? ¿Hay algún poder capaz de evitar el castigo que debe venir sobre vosotros, a menos que humilléis vuestro corazón delante de Dios y confeséis vuestros pecados? ¿Qué sucede, mis hermanos, en la obra médico-misionera? ¿No os habla el Dios viviente desde su Palabra acerca de los acontecimientos que están sucediendo como cumplimiento de esa Palabra? Pronto se efectuará el último gran ajuste de cuentas. ¿Han sido vuestras vidas de tal naturaleza que podáis ser pesados entonces en las balanzas del santuario sin ser hallados faltos? ¿O ha sido modelada vuestra fe y restringida hasta que se ha convertido en incredulidad? ¿Se ha convertido en rebelión contra Dios vuestra obediencia a los hombres? “Examináos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos”. 2 Corintios 13:5.—Special Testimonies, Serie B, 2:12-17. 1MS 231.5