El Evangelismo

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Capítulo 15—La evangelización por medio del canto

El ministerio del canto

Un instrumento salvador de almas—La melodía del canto, exhalada de muchos corazones en forma clara y distinta, es uno de los instrumentos de Dios en la obra de salvar almas.—Testimonios Selectos 4:147 (1898). Ev 362.1

El poder del canto—Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos de hoy a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Pocos medios hay más eficaces para grabar sus palabras en la memoria, que el de repetirlas en el canto. Y un canto tal tiene poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas; para avivar el pensamiento y despertar simpatía; para promover la armonía de acción y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo. Ev 362.2

Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria al alma oprimida y pronta a desesperar, alguna palabra de Dios, tema olvidado de algún canto de la infancia, y las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas.—La Educación, 163 (1903). Ev 362.3

Un sermón continuo—Estas palabras [el canto de Moisés] se repitieron a todo Israel y constituyeron un himno que se cantaba a menudo expresado en exaltados y melódicos acordes. Tal fue la sabia actuación de Moisés de presentarles la verdad en cantos, para que se familiarizaran con ella al entonarla y para que así se grabaran en las mente de todo el pueblo, jóvenes y viejos. Era importante que los niños aprendieran este canto, porque éste debía hablarles, amonestarlos, restringirlos, reprobarlos y animarlos. Era un sermón continuo.—Manuscrito 71, 1897. Ev 362.4

Una influencia abarcante—El servicio de canto fue hecho parte regular del culto religioso, y David compuso salmos, no sólo para el uso de los sacerdotes en el servicio del santuario, sino también para que los cantara el pueblo mientras iba al altar nacional para las fiestas anuales. La influencia así ejercida fue muy abarcante, v contribuyó a liberar la nación de las garras de la idolatría. Muchos de los pueblos vecinos, al ver la prosperidad de Israel, fueron inducidos a pensar favorablemente en el Dios de Israel, que había hecho tan grandes cosas para su pueblo.—Historia de los Patriarcas y Profetas, 768 (1890). Ev 362.5

Atrayendo hacia la verdad—Hace muy pocas noches mi mente estuvo muy preocupada con lo que podríamos hacer para llevar la verdad a los pobladores de las grandes ciudades. Estamos seguros de que si logran escuchar el mensaje algunos aceptarán la verdad y a su vez la comunicarán a otros. Ev 363.1

Los ministros advierten a sus congregaciones y dicen que es una doctrina peligrosa la que se está presentando, y que si van a escuchar serán engañados con esa doctrina extraña. Desaparecerían los prejuicios si consiguiésemos que la gente salga para oír. Estamos orando acerca de este asunto y creemos que el Señor proporcionará un lugar donde estos mensajes de amonestación e instrucción sean dados a la gente en estos últimos días. Ev 363.2

Una noche me pareció estar en una reunión donde se hablaba de esos asuntos, Y un hombre muy serio y digno vino y me dijo: “Estáis orando para que el Señor envíe hombres y mujeres de talento para que se dediquen a la obra. Tenéis talento en vuestro medio que necesita recibir reconocimiento”. Se formularon proposiciones sabias y se pronunciaron las palabres cuyo resumen doy a continuación. El dijo: “Llamo vuestra atención al talento del canto que debiera cultivarse, porque la voz humana expresada en canto constituye uno de los talentos dados por Dios y que deben emplearse para su gloria. El enemigo de la justicia utiliza provechosamente este talento a su servicio. Y lo que es un don de Dios, dado para bendecir las almas, es pervertido, mal aplicado y sirve a los propósitos de Satanás. Este talento de la voz es una bendición si se consagra al Señor para servir a su causa.-----tiene talento, pero éste no es apreciado. Debiera tomarse en cuenta su posición y su talento atraería a la gente y ésta así oiría el mensaje de verdad.—Carta 62, 1893. Ev 363.3

Un eslabón que une con Dios—Debe haber una conexión viviente con Dios mediante la oración, una conexión viva con Dios en cantos de alabanza y agradecimiento.—Carta 96, 1898. Ev 363.4

Para resistir al enemigo—Cuando Cristo era niño, como estos niños que están aquí, fue tentado a pecar, pero no se rindió a la tentación. Cuando llegó a tener más edad, fue tentado, pero los cantos que su madre le había enseñado a entonar, acudían a su mente, y él elevaba su voz en alabanza. Y antes de que sus compañeros lo advirtieran, estaban cantando juntamente con él. Dios quiere que usemos toda facilidad que el cielo nos ha proporcionado, para resistir al enemigo.—Manuscrito 65, 1901. Ev 363.5

Llevemos la alegría del cielo—El rayar del alba lo encontraba a menudo en algún retiro, sumido en la meditación, escudriñando las Escrituras, o en oración. Con su canto daba la bienvenida a la luz del día. Con himnos de acción de gracias amenizaba las horas de trabajo, y llevaba la alegría del cielo a los rendidos por el trabajo y a los descorazonados.—El Ministerio de Curación, 46 (1905). Ev 364.1

El canto de alabanza—A menudo [Cristo] expresaba su alegría cantando salmos e himnos celestiales. A menudo los moradores de Nazaret oían su voz que se elevaba en alabanza y agradecimiento a Dios. Mantenía comunión con el cielo mediante el canto; y cuando sus compañeros se quejaban por el cansancio, eran alegrados por la dulce melodía que brotaba de sus labios. Sus alabanzas parecían ahuyentar a los malos ángeles, y como incienso, llenaban el lugar de fragancia. La mente de los que lo oían se alejaba del destierro que aquí sufrían para elevarse a la patria celestial.—El Deseado de Todas las Gentes, 54 (1898). Ev 364.2

Un arma contra el desánimo—Si hubiera mucho más alabanza al Señor y mucho menos tristes relatos de desánimos, se ganarían muchas más victorias.—Carta 53, 1896. Ev 364.3

Demos expresión a la alabanza y a la acción de gracias en nuestro canto. Cuando somos tentados, en vez de dar expresión a nuestros sentimientos, entonemos con fe un canto de acción de gracias a Dios. Ev 364.4

El canto es un arma de la cual podemos siempre hacer uso contra el desaliento. Abriendo así nuestro corazón a los rayos de luz de la presencia del Salvador, encontraremos salud y tendremos bendición de él.—El Ministerio de Curación, 241, 242 (1905). Ev 364.5

Para conservar la experiencia cristiana—Por la noche y por la mañana uníos con vuestros hijos en el culto a Dios, leyendo su Palabra y cantando sus alabanzas. Enseñadles a repetir la ley de Dios. Respecto de los mandamientos, los israelitas recibieron esta instrucción: “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. De acuerdo con estas palabras, Moisés instruyó a los israelitas a ponerles música a las palabras de la ley. Mientras los niños mayores tocaban instrumentos musicales, los menores marchaban y cantaban en concierto el cántico de los mandamientos de Dios. En los años subsiguientes retenían en su mente las palabras de la ley que aprendieran durante la niñez. Ev 364.6

Si era esencial para Moisés encarnar los mandamientos en el cántico sagrado, de manera que cuando marcharan por el desierto los niños pudieran aprender la ley versículo por versículo, cuán esencial es en este tiempo enseñar a nuestros hijos la Palabra de Dios. Acudamos en ayuda del Señor, instruyendo a nuestros hijos a guardar los mandamientos al pie de la letra. Hagamos todo lo que esté de nuestra parte para hacer música en nuestro hogar, a fin de que el Señor pueda hacerse presente.—The Review and Herald, 8 de septiembre de 1904. Ev 364.7

Todo el cielo se hace eco de las notas de gozo—Debemos tener presente el gran gozo manifestado por el Pastor al recobrar la oveja perdida. Llama a sus vecinos y dice: “Dadme el parabién, porque he hallado la oveja que se había perdido”. Y por todo el cielo repercute la nota de gozo. El Padre mismo se regocija con canto por el alma rescatada. ¡Qué santo éxtasis de gozo se expresa en esta parábola! Y es nuestro privilegio participar de este gozo.—Testimonios Selectos 4:308, 309 (1900). Ev 365.1