El Evangelismo

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Visitas evangélicas

Atended el interés—Un ministro puede gozarse en sermonear; porque es la parte placentera del trabajo y es comparativamente fácil; pero ningún ministro debe ser aquilatado por su habilidad como predicador. La parte más dura viene después que deja el púlpito, al regar la semilla sembrada. El interés despertado debe ser cultivado por un esfuerzo personal: visitando, realizando estudios bíblicos, enseñando cómo investigar las Escrituras, orando con las familias y personas interesadas, tratando de profundizar la impresión hecha en los corazones y las conciencias.—Testimonies for the Church 5:255 (1885). Ev 321.3

Las respuestas a las preguntas—Ningún pastor está suficientemente equipado para su obra si no sabe cómo hacer frente a la gente en sus hogares y relacionarse estrechamente con sus necesidades. Debe permitirse a la gente hacer preguntas con respecto a los temas presentados que parecen serle oscuros. La luz de Dios ha de ser traída ante su visión. Cuán a menudo, cuando esto se ha hecho, y el ministro ha podido contestar sus preguntas, un diluvio de luz inunda una mente entenebrecida, y los corazones resultan consolados juntamente con la fe del Evangelio. Esta es la manera en que hemos de trabajar para proyectar la luz en las mentes de los que buscan un conocimiento del camino de salvación.—The Review and Herald, 19 de abril de 1892. Ev 321.4

Preparemos obreros que atiendan el interés—Algunos deben estar preparándose ahora, mientras se hallan relacionados con vosotros, de manera que si fuerais llamados a algún otro lugar, pudieran continuar ejerciendo una influencia que atraiga a las personas. Oremos sobre este asunto. Debemos orar, trabajar y creer. El Señor es nuestra eficiencia.—Carta 376, 1906. Ev 321.5

Métodos eficaces para hombres de talentos comunes—Los hombres de talentos comunes pueden realizar más por el trabajo personal de casa en casa que instalándose en lugares populares a gran costo, o alquilando salones y tratando de llamar a las multitudes. La influencia personal es un poder. Cuanto más directa sea nuestra obra en favor de nuestros semejantes, tanto mayor bien realizará... Debéis acercaros a las personas por quienes trabajáis, para que no solamente oigan vuestra voz, sino os estrechen la mano, aprendan vuestros principios y comprendan vuestra simpatía.—The Review and Herald, 8 de diciembre de 1885. Ev 321.6

Enseñando a vivir con salud mediante el trabajo personal—Ningún maestro de la verdad debería pensar que su educación está completa hasta tanto haya estudiado los principios que rigen la salud y que haya aprendido la influencia de las prácticas correctas sobre la vida espiritual. Debería estar calificado para hablar a la gente con un buen conocimiento del tema acerca de estas cosas, y para dar un ejemplo que dé fuerzas a sus palabras. La enseñanza de hábitos correctos forma parte de la obra del ministro evangélico, y el ministro encontrará muchas oportunidades para instruir a las personas con quienes se relaciona. Ev 322.1

En sus visitas de casa en casa debería procurar comprender las necesidades de la gente, presentar los principios correctos e impartir instrucción acerca de las cosas que son para su mayor bien. A los que tienen un régimen pobre debería sugerirles que añadan más alimentos, y a los que viven en forma extravagante, que cargan sus mesas con platos innecesarios y perjudiciales, tortas con abundancia de grasa y ázucar, pasteles y condimentos, debería presentarles el régimen que es indispensable para la salud y que contribuye a la espiritualidad.—Carta 19, 1892. Ev 322.2