El Ministerio de Curación

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Consideración para con los pobres

Estas disposiciones, sin embargo, no acabaron por completo con la pobreza. Tampoco era propósito de Dios que cesara toda pobreza. Esta es uno de los medios de que él dispone para el desarrollo del carácter. “Porque no faltarán menesterosos de en medio de la tierra;—dice Dios—por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, a tu pobre, y a tu menesteroso en tu tierra.” Deuteronomio 15:11. MC 140.2

“Cuando hubiere en ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en tu tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre: mas abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que basta, lo que hubiere menester.” Vers. 7, 8. MC 140.3

“Y cuando tu hermano empobreciere, y se acogiere a ti, tú lo ampararás: como peregrino y extranjero vivirá contigo.” Levítico 25:35. MC 140.4

“Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada.” “Cuando segares tu mies en tu campo, y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás a tomarla.... Cuando sacudieres tus olivas, no recorrerás las ramas tras ti.... Cuando vendimiares tu viña, no rebuscarás tras ti: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será.” Levítico 19:9; Deuteronomio 24:19-21. MC 140.5

Nadie había de temer que su generosidad fuera para él causa de pobreza. La obediencia a los mandamientos de Dios traería seguramente consigo la prosperidad. “Por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que pusieres mano.” “Prestarás ... a muchas gentes, mas tú no tomarás prestado; y enseñorearte has de muchas gentes, pero de ti no se enseñorearán.” Deuteronomio 15:10, 6. MC 141.1