En los Lugares Celestiales

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Un mundo para amonestar, 29 de noviembre

Y será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones: y entonces vendrá el fin. Mateo 24:14. ELC 342.1

Como los rayos del sol penetran hasta los más remotos rincones del globo, es el plan de Dios que la luz del Evangelio se extienda a toda alma sobre la tierra... En este tiempo en que el enemigo obra como nunca antes para acaparar la mente de hombres y mujeres debiéramos trabajar con incesante actividad. Hemos de proclamar diligente y desinteresadamente el último mensaje de misericordia en las ciudades, en los caminos y atajos. Se ha de llegar a todas las clases. Mientras trabajemos nos encontraremos con diferentes nacionalidades. Ninguna ha de quedar sin ser amonestada. El Señor Jesús fue el don de Dios para todo el mundo, no sólo para las clases más elevadas, ni para una nacionalidad con exclusión de otras. Su gracia salvadora rodea el mundo. Todo el que quiera puede beber del agua de vida. Un mundo aguarda para oír el mensaje de la verdad presente. Y mientras los siervos de Dios se levantan para dar la luz, todas las nacionalidades se representan alistándose para el servicio como instrumentos de elección divina... ELC 342.2

El reino de la gracia se está estableciendo ahora, mientras día tras día los corazones que han estado llenos de pecado y de rebelión se rinden a la soberanía de su amor. Pero el establecimiento pleno del reino de su gloria no ocurrirá hasta la segunda venida de Cristo a este mundo. “El reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo”. Daniel 7:27... ELC 342.3

Pero antes de esa venida Jesús dijo que “será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones”. Su reino no vendrá hasta que las buenas nuevas de su gracia hayan sido llevadas a toda la tierra.—The Review and Herald, 14 de noviembre de 1912. ELC 342.4