Dios nos Cuida

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Regocijémonos en sus tesoros, 13 de enero

Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que está en medio de ti. Deuteronomio 26:11. DNC 21.1

Debiera manifestarse gratitud y alabanza a Dios por las bendiciones temporales y por todo consuelo que nos conceda. Dios desea que toda familia que se está preparando para habitar en las mansiones celestes, le dé gloria por los ricos tesoros de su gracia. Si los niños, en la vida de hogar, fueran educados y preparados para ser agradecidos al Dador de todo bien, veríamos manifestarse la gracia celestial en nuestras familias. Se vería alegría en la vida de hogar, y al proceder de tales hogares, los jóvenes llevarán con ellos un espíritu de respeto y reverencia al aula y a la iglesia. Habrá atención en el santuario donde Dios se reúne con su pueblo, reverencia por todos los servicios del culto, y se ofrecerán alabanzas y acción de gracias por todos los dones de su providencia... DNC 21.2

Toda bendición temporal será recibida con gratitud, y toda bendición espiritual llegará a ser doblemente preciosa debido a que la percepción de tal miembro del hogar, se ha santificado por la Palabra de verdad. El Señor Jesús está muy cerca de aquellos que aprecian de ese modo sus dones de gracia, que descubren el origen de todos sus bienes en un Dios benevolente, amante y cuidadoso, y que reconocen en él a la gran Fuente de toda consolación, la vertiente inagotable de la gracia. DNC 21.3

Si expresáramos más nuestra fe y nos regocijáramos más en las bendiciones que sabemos que tenemos—la gran merced y amor de Dios—, tendríamos más fe y mayor gozo. Ninguna lengua puede expresar, ninguna mente finita puede concebir, la bendición que resulta de la apreciación de la bondad y el amor de Dios. Aun en la tierra podemos tener gozo como vertiente, que nunca deja de fluir, porque se alimenta de la corriente que surge del trono de Dios.* DNC 21.4