El Colportor Evangélico

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El conflicto de los siglos es más valioso que la plata y el oro

El conflicto de los siglos debe ser ampliamente difundido. Contiene la historia del pasado, el presente y el futuro. En su bosquejo de las escenas finales de la historia de esta Tierra, presenta un poderoso testimonio en favor de la verdad. Estoy más ansiosa de ver una amplia circulación de este libro que de cualquier otro que yo haya escrito; porque en El conflicto de los siglos, el último mensaje de amonestación al mundo es dado más distintamente que en cualquier otro de mis libros.—Carta 281, 1905. CE 131.2

Me dirijo a ustedes, los que están ocupados en la obra del colportaje. ¿Han leído el tomo 4 [El conflicto de los siglos]? ¿Saben lo que contiene? ¿Tienen algún aprecio por el tema que trata? ¿No ven que la gente necesita la luz que se da en él? Si todavía no lo han hecho, les ruego que lean cuidadosamente estas solemnes amonestaciones. Estoy segura de que el Señor quiere que esta obra sea llevada por todos los caminos y vallados, donde haya personas para ser amonestadas del peligro que pronto ha de venir.—Carta 1, 1890. CE 131.3

He sido movida por el Espíritu de Dios a escribir ese libro, y mientras trabajaba en él, he sentido una gran preocupación en mi ser. Sabía que el tiempo era corto, que las escenas que pronto han de agolparse sobre nosotros al final vendrían en forma repentina y rápida, así como se las presenta en las palabras de la Escritura: “El día del Señor vendrá... como ladrón en la noche”. CE 131.4

El Señor ha colocado delante de mí asuntos que son de urgente importancia para el tiempo presente, y que alcanzan al futuro. Se me ha dado este encargo: “Escribe en un libro las cosas que has visto y oído, y que ese libro vaya a todas la gentes; porque está cerca el tiempo cuando la historia pasada habrá de repetirse”. Me he despertado a la una, a las dos o a las tres de la madrugada con algún punto impresionado con fuerza sobre mi mente, como si hubiese sido hablado por la voz de Dios... CE 132.1

Se me ha mostrado... que debía dedicarme a escribir los importantes asuntos del tomo 4 [El conflicto de los siglos]; que la amonestación debe ir donde el predicador viviente no puede llegar, y que debe llamar la atención de muchos a los importantes acontecimientos que han de ocurrir en las escenas finales de la historia de este mundo (Ibíd.). CE 132.2

Aprecio El conflicto de los siglos más que la plata y el oro, y deseo grandemente que sea llevado ante la gente. Mientras escribía el manuscrito de El conflicto de los siglos, a menudo estaba consciente de la presencia de los ángeles de Dios. Y muchas veces las escenas acerca de las cuales había estado escribiendo me eran presentadas de nuevo en visiones de la noche, de manera que estaban frescas y vividas en mi mente.—Carta 56, 1911. CE 132.3