El Colportor Evangélico

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Las ganancias financieras no son lo principal

Si nuestros colportores son dominados por un espíritu de ganancias financieras, sí solo hacen circular los libros en los cuales pueden obtener más dinero, descuidando otros que la gente necesita, yo pregunto: ¿En qué sentido es su trabajo una obra misionera? ¿Dónde está el espíritu misionero, el espíritu de abnegación? La obra del colportor inteligente y que teme a Dios ha sido presentada como de igual valor que la del pastor. ¿Debe, pues, el colportor sentirse libre, más que el ministro, para actuar impulsado por motivos egoístas? ¿Debiera él ser infiel a los principios de la obra misionera, y vender solamente los libros que son más baratos y más fáciles de manejar, descuidando la tarea de colocar delante de la gente los libros que den más luz, porque al hacerlo pueda ganar más dinero para sí? ¿Cómo se revela en esto el espíritu misionero? ¿No ha dejado de ser la obra del colportaje lo que debiera ser? ¿Cómo es que no se eleva alguna voz para corregir este estado de cosas?—Manual for Canvassers, 47, 48 (1902). CE 100.3

Pero muchos son atraídos a la obra del colportaje para vender libros y cuadros que no expresan nuestra fe, que no dan luz al comprador. Son inducidos a hacer esto porque las perspectivas financieras son más halagüeñas que las que se les pueden ofrecer como obreros con credencial. Estas personas no están obteniendo ninguna capacitación especial para el ministerio evangélico. No están obteniendo la experiencia que los habilitaría para el trabajo. No están aprendiendo a llevar la carga por los seres humanos ni obteniendo diariamente un conocimiento acerca de la manera más exitosa de ganar a la gente para la verdad. Están perdiendo tiempo y oportunidades. CE 101.1

Estos hombres son frecuentemente desviados de las convicciones del Espíritu de Dios, y reciben un sello de carácter mundano, olvidando cuánto deben al Señor, quien dio su vida por ellos. Usan sus facultades para satisfacer sus propios intereses egoístas y rehúsan trabajar en la viña del Señor.—Manual for Canvassers, 43 (1902). CE 101.2