El Colportor Evangélico

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Orar humilde y fervorosamente

La oración humilde y ferviente hará más en favor de la circulación de nuestros libros que todos los costosos embellecimientos del mundo. Si los obreros prestaran su atención a lo que es verdadero, viviente y real; si oraran por el Espíritu Santo, y creyeran y confiaran en él; su poder se derramaría sobre ellos en poderosos raudales celestiales, y se harían impresiones correctas y verdaderas sobre el corazón humano. Por lo tanto, oren y trabajen, y trabajen y oren, y el Señor obrará con ustedes.—Joyas de los Testimonios 2:538 (1900). CE 83.3

Satanás está en vuestro camino. Es un adversario artero, y el espíritu maligno con que tropiezan en su trabajo es inspirado por él. Aquellos a quienes él controla se hacen eco de sus palabras. Si se pudiera descorrer el velo que cubre sus ojos, los que así trabajan verían a Satanás ejerciendo todas sus artes para ganarlos para sí sacándolos de la verdad. En la tarea de rescatar a las personas de sus engaños, se realizará mucho más por medio de la oración humilde, hecha con el espíritu de Cristo, que utilizando muchas palabras sin oración. CE 84.1

Orar constantemente—Los obreros deben tener el espíritu constantemente elevado a Dios en oración. Nunca están solos. Si tienen fe en Dios, si se dan cuenta de que se les ha confiado la obra de dar al pueblo la luz sobre los temas bíblicos, gozarán constantemente de la compañía de Cristo.—Manual for Canvassers, 40 (1902). CE 84.2