El Colportor Evangélico

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En el servicio de Dios

Los colportores deben ser impresionados por el hecho de que la obra del colportaje es la misma obra que el Señor desea que hagan. Deben recordar que están en el servicio de Dios. CE 62.1

Se requiere un esfuerzo esmerado; debe darse instrucción; debe mantenerse delante de los obreros un sentido de la importancia de la obra. Todos deben ejercer el espíritu de abnegación y sacrificio propio que fue ejemplificado en la vida de nuestro Redentor. CE 62.2

El capítulo 6 de Isaías—Lean los colportores el capítulo 6 de Isaías, y aprovechen sus enseñanzas: CE 62.3

“Entonces dije: ‘¡Ay de mí! que soy muerto!, porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos’. Y voló hacia mí uno de los serafines, trayendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas. Tocando con él sobre mi boca, dijo: ‘He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa y limpio tu pecado’. Después oí la voz del Señor, que decía: ‘¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: ‘Heme aquí, envíame a mí’”. Isaías 6:5-8. CE 62.4

Esta representación se repetirá una y otra vez. El Señor desea que tomen parte en esta grandiosa obra muchas personas, que sean consagradas, cuyos corazones sean humildes, que estén dispuestas a ocuparse en cualquier ramo de trabajo que demande sus servicios.—Manual for Canvassers, 18, 19 (1902). CE 62.5