Elena G. de White en Europa

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De qué manera orientaron las visiones

Tan pronto como los primeros creyentes adventistas adquirieron un concepto de la tarea que les aguardaba, Dios les señaló, por medio de visiones, el camino para establecer misiones en todo el mundo. El origen de esto, según Elena G. de White, se remonta a su primera visión, recibida en diciembre de 1844. Posteriormente, en noviembre de 1848, tuvo una visión en Dorchester, Massachusetts, donde se la instruyó para que le comunicara a Jaime White que debía imprimir un periódico y que “desde este pequeño comienzo saldrán rayos de luz que han de circuir el globo”.—El Colportor Evangélico, 9. EGWE 33.2

Más adelante, tres años antes que J. N. Andrews abandonara las costas de Norteamérica rumbo a Europa, los mensajes del Señor habían delineado una obra de proyección mundial: EGWE 33.3

“El 10 de diciembre de 1871 se me mostró que Dios llevaría a cabo una gran obra por medio de la verdad, si algunos hombres consagrados y abnegados se entregaban sin reservas a la tarea de presentarla a los que estaban en tinieblas... Los ángeles de Dios están tocando el corazón y la conciencia de los habitantes de otros países, y las almas honestas se inquietan al contemplar las señales de los tiempos en la perturbada condición de las naciones. Surge la pregunta en sus corazones: ¿Cómo acabarán todas estas cosas?”—Life Sketches of Ellen G. White, 203. EGWE 34.1

En la visión del 1 de abril de 1874, el ángel volvió a instruirla: EGWE 34.2

“No perdáis de vista el hecho de que el mensaje que proclamáis está destinado al mundo entero... Vuestra luz... debe ser colocada sobre un candelero, a fin de que alumbre a todos los que están en el mundo, la gran casa de Dios. Debéis tener miras más amplias que las que habéis tenido hasta ahora”.—Joyas de los Testimonios 3:89, 90. EGWE 34.3

Poco tiempo después, Jaime White dijo que declaraciones como ésa de parte del espíritu de profecía causaron preocupación en los primeros creyentes. Ellos no podían comprender, teniendo en cuenta las limitaciones de tiempo, los escasos miembros y los pocos recursos que poseían, cómo podrían ser capaces de abarcar la tierra. EGWE 34.4

Arturo W. Spalding, el historiador adventista, se refirió a la “iglesia joven” que “sabía, acerca de su destino y su trayectoria, poco más que los niñitos saben de la tierra”. EGWE 34.5

“Según declararon ellos, lo que debe significar es que este Evangelio debe ser predicado a todo el mundo en forma simbólica. Aquí en Norteamérica tenemos representantes de toda raza y nación. ¡Cuán bueno es el Señor al poner al alcance de nuestras manos a los judíos y gentiles, a los anglosajones, teutones, latinos, eslavos, indios, negros, mongoles! Debemos llegar a ellos en este lugar, para cumplir así con las condiciones”.—Origin and History of Seventh-day Adventists 2:193. EGWE 34.6

Al usar la palabra “condiciones”, ellos se referían a los requisitos de la comisión evangélica. Dedujeron que si se predicaba el mensaje del tercer ángel en todo el territorio de los Estados Unidos, equivalía a predicarlo en todo el mundo. EGWE 35.1