Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabatica

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Reunid a los infantes

Juntad a los niñitos de labios balbucientes, a los jóvenes y ancianos, y ponedlos a la tarea de resolver misterios que los sabios de la tierra no han comprendido a pesar de poseer intelectos gigantescos. Las importantes verdades de la Palabra de Dios son para los humildes y deseosos de aprender a los pies del divino Maestro. Jesús se regocijó en espíritu a causa de esto, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos y las hayas revelado a los niños: así, Padre, pues que así agradó en tus ojos.” COES 85.4

No permitáis que ideas mezquinas proscriban y obstaculicen vuestras labores. “El campo es el mundo.” Las doctrinas de la verdad están claramente reveladas en cada página de la Palabra de Dios, y, no obstante, el enemigo tiene el poder de obcecar de tal manera las mentes de los que tienen desmedida confianza en sí mismos, que no entienden las expresiones más claras y sencillas. Enséñese la verdad a nuestros hijos. Armeselos de la revelación de la Palabra de Dios. Sepan relatar lo que está escrito en las Escrituras de verdad. Que el ministro desde el púlpito, con labios tocados con un ascua del altar del cielo, hable las palabras de vida que, cual si fuesen de fuego, se abrirán camino hasta el corazón y el alma de aquellos que, aunque sabios en la sabiduría del mundo, no entienden la sabiduría que es de lo alto. COES 86.1

La pregunta “¿Qué cosa es verdad?” debería hacerse con decidido interés. Debemos responder al mandato de Dios, y avanzar desde la luz hacia una luz mayor. Es imposible que los soldados de Cristo se queden estancados, descuidados e inactivos. Hay constantes progresos que hacer. La providencia de Dios nos guía a avanzar paso a paso en la senda de la obediencia. Que los padres y los maestros impriman en la mente de los niños la verdad de que el Señor los está probando en esta vida, para ver si lo obedecerán con amor y reverencia. Aquellos que no quieren obedecer a Cristo aquí, no lo obedecerían en el mundo eterno. El Señor procura alistarlos para las mansiones celestiales que Jesús ha ido a preparar para los que le aman.—Testimonies on Sabbath-School Work, 31, 32. COES 86.2