Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabatica

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Los padres como educadores

El hogar debe convertirse en una escuela de instrucción, más bien que en un lugar de monótona e ingrata faena. Las primeras horas de la noche deberían ser consideradas como momentos preciosos para ser dedicados a la instrucción de los niños en el camino de la rectitud. Pero a cuántos niños se los descuida tristemente. En el hogar no se los instruye para que comprendan la verdad de Dios, ni se les enseña a amar la justicia y el juicio. Debería instruírselos pacientemente para que entiendan las leyes que los gobiernan, y conozcan las fuentes de sus acciones. Ha de ponérselos en armonía con las leyes del cielo, a fin de que amen la verdad como es en Jesús. De esta manera pueden ser preparados para unirse con la sociedad de los ángeles y para estar en la presencia del adorable Redentor. COES 52.2

Pueden implantarse en toda alma humana esperanzas y aspiraciones de un carácter recto, y la juventud puede ver hermosura en el camino de la santidad. En todos los casos puede ser necesario emplear medidas decididas al tratar con los niños a fin de que sean disciplinados, cultivados y perfeccionados para que logren la máxima utilidad en la vida. ¡Cuán poco aprecian el valor de los talentos que Dios les ha concedido! ¡Cuán pocos padres y educadores se dan cuenta del hecho de que solamente teniendo conexión viva con el Manantial de toda sabiduría, poder y santidad, puede lograrse un desarrollo completo de la mente y el corazón! La verdad es infinita, y aquel cuya mente es iluminada y guiada por el Espíritu de Dios, irá progresando en fuerza y hallará que su senda aumenta en resplandor hasta que el día sea perfecto. COES 53.1