Consejos Sobre la Obra de la Escuela Sabatica

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El maestro ha de ser alguien que aprende

“También, huye de los deseos juveniles; mas sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de limpio corazón. Empero las cuestiones insensatas e insulsas desecha, sabiendo que engendran contiendas.” Aquellos que quieren llegar a ser instructores de los jóvenes y niños, tienen que aprender mucho, muchísimo, tanto en los preceptos como experimentalmente, para ser obreros de buen éxito para Dios. Tienen que crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, hasta llegar a la medida de la estatura de Cristo. El crecimiento en la gracia es testimonio del hecho de que permanecéis en Cristo como el pámpano en la vid. Si permaneciereis en él tendréis poder para discernir las verdades espirituales, porque las cosas espirituales se disciernen espiritualmente. COES 32.1

“Os he escrito a vosotros, mancebos, porque sois fuertes, y la palabra de Dios mora en vosotros, y habéis vencido al maligno.” Dios ruega a los hombres y mujeres jóvenes que aprovechen en lo posible las aptitudes que les han sido confiadas. El quiere que cultivéis hábitos de diligencia y de estudio, para que perfeccionéis los talentos que él os ha dado. Dios aceptará vuestros servicios y el perfeccionamiento de vuestros talentos, pero no puede mirar con aprobación el trabajo hecho sin interés y a medias. Todo ramo de la obra de Dios requiere el ejercicio de la más alta aptitud; demanda que pongáis en juego toda ayuda que esté a vuestro alcance, y que dirijáis vuestros más nobles impulsos a la propagación de la verdad. El exaltado y sagrado carácter de la obra requiere el alistamiento de las más altas facultades intelectuales y espirituales, para que ella sea debidamente representada delante de los que están sentados en las tinieblas y en la sombra de muerte. COES 32.2

Si sois llamados a ser maestros en cualquier ramo de la obra de Dios, sois también llamados a aprender en la escuela de Cristo. Si asumís la sagrada responsabilidad de enseñar a otros, aceptáis el deber de ir al fondo de cada tema que tratéis de enseñar. Si presentáis a vuestros alumnos en la escuela sabática un tema de la Palabra de Dios, debéis exponer las razones de vuestra fe tan claramente que ellos queden convencidos de su verdad. Debéis escudriñar y comparar diligentemente las evidencias de la Palabra de Dios sobre los mensajes que él manda a su iglesia, para saber lo que es verdad, y poder guiar a la senda de justicia a los que esperan vuestra dirección. COES 33.1