Exaltad a Jesús

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Hablad cada día las palabras de Cristo, 6 de junio

Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos. Juan 8:31. EJ 165.1

Dios quiere que todo profeso cristiano perfeccione un carácter de acuerdo con la semejanza de Cristo. Estudiando el carácter de Cristo revelado en la Biblia, practicando sus virtudes, el creyente se verá transformado a la misma semejanza de bondad y misericordia. La obra de Cristo, que es abnegación y sacrificio, introducida en la vida diaria, desarrollará la fe que obra por el amor y purifica el alma. Muchos hay que desean eludir la parte que concierne a llevar la cruz, pero el Señor habla a todos cuando dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. Mateo 16:24. EJ 165.2

Debe realizarse una gran obra en la presentación de las verdades salvadoras de la Biblia. Este es el medio ordenado por Dios para detener la marea de corrupción moral en la tierra. Cristo dio su vida para hacer posible que el hombre fuese restaurado a la imagen de Dios. Es el poder de su gracia el que une a los hombres en obediencia a la verdad. Los que quieran experimentar más de la santificación de la verdad en su propia alma, deben presentar esta verdad a los que la ignoran. Nunca encontrarán una obra más elevadora y ennoblecedora... EJ 165.3

Nadie está calificado para este trabajo, a menos que aprenda diariamente a hablar las palabras del Maestro enviado de Dios. Ahora es el tiempo de sembrar la semilla del Evangelio. La semilla que sembramos debe ser la que produzca el fruto más selecto. No tenemos tiempo que perder. La obra de nuestras escuelas ha de volverse cada vez más semejante en su carácter a la obra de Cristo. Únicamente el poder de la gracia de Dios obrando sobre los corazones y las mentes humanas, hará limpia la atmósfera de nuestras escuelas e iglesias y la mantendrá así... EJ 165.4

En los mensajes que se nos ha enviado de tiempo en tiempo, tenemos verdades que realizarán una obra maravillosa de reforma en nuestro carácter si les damos cabida. Nos prepararán para entrar en la ciudad de Dios. Es privilegio nuestro hacer progresos continuos hacia un grado superior de vida cristiana... EJ 165.5

Debemos convertirnos de nuestra vida deficiente a la fe del Evangelio. Los seguidores de Cristo no necesitan preocuparse por brillar. Si contemplan constantemente la vida de Cristo, serán transformados a la misma imagen en su mente y corazón. Brillarán entonces sin intentarlo superficialmente. El Señor no pide una ostentación de bondad. En el don de su Hijo, hizo provisión para que nuestra vida interior esté imbuida de los principios del cielo. El apropiarnos de esta provisión es lo que nos llevará a manifestar a Cristo al mundo. Cuando el pueblo de Dios experimente el nuevo nacimiento, su honradez, integridad, fidelidad, y sus principios firmes, lo revelarán infaliblemente.—Consejos para los Maestros Padres y Alumnos acerca de la Educación Cristiana, 236-238. EJ 165.6