Hijos e Hijas de Dios

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En el hogar, 6 de febrero

Y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. Deuteronomio 6:9. HHD 45.1

Desde los más remotos tiempos, los fieles de Israel prestaron mucha atención al asunto de la educación. El Señor había indicado que a los niños, aun desde sus primeros días, se les instruyera acerca de su bondad y grandeza, especialmente como se revelaba en su ley y en la historia de Israel. Mediante el canto, la oración y las lecciones de las Escrituras, las madres tenían que enseñar a sus hijos que la ley de Dios es una expresión de su carácter y que a medida que recibiesen en el corazón los principios de esa ley, la imagen de Dios se delinearía en la mente y en el alma.—Conducción del Niño, 30, 31. HHD 45.2

¡Si era esencial para Moisés incorporar los mandamientos en himnos sagrados, de manera que mientras el pueblo caminara por el desierto los niños pudieran aprender a cantar la ley versículo por versículo, cuán esencial es que en esta época se les enseñe a los niños la Palabra de Dios!—The Review and Herald, 8 de septiembre de 1904. HHD 45.3

La verdadera felicidad en esta vida y en la vida futura dependen de la obediencia a un “así dice Jehová”. Padres, permitid que la vida de Cristo sea el modelo. Satanás ideará todo medio posible para destruir esta elevada norma de piedad como si fuera demasiado estricta. Vuestra obra consiste en impresionar a vuestros hijos en sus tiernos años con el pensamiento de que han sido formados a la imagen de Dios. Cristo vino a este mundo para darles un ejemplo viviente de lo que todos deben ser, y los padres que pretenden creer la verdad para este tiempo deben enseñar a sus hijos a amar a Dios y a obedecer su ley... Esta es la obra más grande y más importante que los padres y las madres puedan realizar.—Conducción del Niño, 75. HHD 45.4