Hijos e Hijas de Dios

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Vivid justa y piadosamente, 6 de diciembre

Vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo. Tito 2:12, 13. HHD 349.1

¡Oh, que nuestro corazón pueda ser impresionado profundamente con la importancia de vivir vidas santas; que el mundo pueda darse cuenta, al tratar con nosotros, que hemos estado con Jesús, y que hemos aprendido de él! La importancia del cristiano no depende de la posesión de talentos brillantes, de una cuna eminente, o de facultades maravillosas, sino de un corazón limpio, un corazón que, purificado y refinado, refleje la imagen de la Divinidad. La presencia de Aquel que dio su vida por nosotros, embellece el alma... Los hombres de oración son los hombres de poder. Serán capacitados para conducir a los pecadores a la cena de bodas del Cordero... HHD 349.2

No permitáis que cosas insignificantes absorban vuestro tiempo y vuestra atención. Concentrad vuestra mente en los gloriosos temas de la Palabra de Dios. Un estudio de ellos os dará una fortaleza que os sostendrá a través de las pruebas y dificultades de los últimos días, y os llevará adonde caminaréis con Cristo vestidos con vestiduras blancas, porque sois dignos. En la Palabra de Dios, estudiada y obedecida, tenemos una guía espiritual y un instructor por cuyo medio las peores formas de mal que se encuentran en nosotros pueden ser sometidas a la disciplina de su ley. Si las enseñanzas de esta Palabra se convierten en la influencia dominante de nuestra vida, si la mente y el corazón se someten a su poder restrictivo, los males que ahora existen en las iglesias y las familias no tendrían lugar. Las más puras bendiciones descenderían sobre las familias convertidas, y de esos hogares saldría una influencia que haría del pueblo de Dios una potencia que se pondría del lado de la verdad.—The Review and Herald, 24 de noviembre de 1904. HHD 349.3