Hijos e Hijas de Dios

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José, un caballero cristiano, 9 de noviembre

Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel. Génesis 39:21. HHD 322.1

José consideraba su esclavitud en Egipto como la mayor calamidad que podría haberle sucedido; pero vio la necesidad de confiar en Dios como nunca antes lo había hecho bajo la protección del amor de su padre. José llevó a Dios consigo a Egipto, y ese hecho resultó evidente por su conducta jovial en medio de sus penas. Lo mismo que el arca de Dios acarreó prosperidad y reposo a Israel, este joven amante de Dios, temeroso de Dios, llevó una bendición a Egipto. Y ésta se manifestó en forma tan obvia, que Potifar, en cuya casa servía, atribuyó todos sus beneficios al esclavo que había comprado, y lo consideró un hijo, más bien que un siervo.—The Youth’s Instructor, 11 de marzo de 1897. HHD 322.2

La religión de José conservó su dulce carácter y su grande y ardiente simpatía por la humanidad, a pesar de todas sus aflicciones. Hay quienes se tornan ásperos, poco generosos, ceñudos y descorteses en sus palabras y comportamiento, si piensan que no se los ha tratado con justicia. Se hunden desanimados, rencorosos, odiando a los demás. Pero José era cristiano. No bien ingresa a la vida de la prisión, pone todo el esplendor de sus principios cristianos en ejercicio activo; comienza a hacerse útil a los demás. Se informa de las dificultades de sus compañeros de prisión. Es alegre, porque es un caballero cristiano. Dios lo preparaba bajo esta disciplina para un puesto de gran responsabilidad, honor y utilidad, y él estaba deseoso de aprender; recibió bondadosamente las lecciones que el Señor le enseñaba. Aprendió a llevar el yugo en su juventud. Aprendió a gobernar aprendiendo primero la obediencia él mismo. Se humilló, y el Señor lo exaltó a un honor especial.—The S.D.A. Bible Commentary 1:1097. HHD 322.3