Hijos e Hijas de Dios

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Animémonos ante la frialdad ajena, 13 de julio

Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Mateo 24:12, 13. HHD 203.1

“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”. La misma atmósfera está contaminada de pecado. Pronto los hijos de Dios serán probados mediante intensas pruebas, y muchos de aquellos que ahora parecen ser sinceros y fieles resultarán ser vil metal. En vez de ser fortalecidos y confirmados por la oposición, las amenazas y los ultrajes, se pondrán cobardemente del lado de los opositores. La promesa es: “Yo honraré a los que me honran”... HHD 203.2

Ya los juicios de Dios están en la tierra, según se ven en tempestades, inundaciones, tormentas, terremotos, peligros por tierra y mar. El gran Yo Soy está hablando a aquellos que anulan su ley. Cuando la ira de Dios se derrame sobre la tierra, ¿quién podrá subsistir? Ahora es cuando los hijos de Dios deben mostrarse fieles a los buenos principios. Cuando la religión de Cristo sea más despreciada, cuando su ley sea más menoscabada, entonces deberá ser más ardiente nuestro celo, y nuestro valor y firmeza más inquebrantables. El permanecer de pie en defensa de la verdad y la justicia cuando la mayoría nos abandone, el pelear las batallas del Señor cuando los campeones sean pocos, ésta será nuestra prueba. En este tiempo, debemos obtener calor de la frialdad de los demás, valor de su cobardía, y lealtad de su traición.—Joyas de los Testimonios 2:31. HHD 203.3