Cada Día con Dios

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Nuestros ángeles guardianes, 31 de mayo

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. Salmos 91:9-11. CDCD 158.1

Los ángeles tienen el encargo de poteger cada familia. Cada cual está al cuidado de un ángel santo. Estos ángeles son invisibles, pero a veces permiten que su luz resplandezca tan nítidamente que se los puede reconocer. Creo que éste es el caso en la revelación que usted tuvo. Esta manifestación le enseña que el Señor la ama y que sus ángeles la están protegiendo. Usted está siendo protegida por el poder de Dios. CDCD 158.2

Muchas cosas semejantes van a ocurrir. Esta manifestación de luz se le dio para animarla, tal como usted lo ha dicho, a hacer el bien. Usted ha tenido una vislumbre de la luz de Dios, y ello debiera animar mucho su corazón, infundiéndole agradecimiento. Todos nosotros debiéramos estar siempre agradecidos por la verdad de que los ángeles celestiales nos están cuidando constantemente. Muchos, si hubieran visto la luz que usted vio, se habrían regocijado y estarían agradecidos. CDCD 158.3

Cuando usted escudriña las Escrituras, tratando de ser buena y de hacer lo correcto, los ángeles que la acompañan se regocijan. Los ángeles del cielo acuden de una manera muy especial para asistir a los que responden a la evidencia de la verdad y tratan de obedecerla. Y si no siempre se los ve, usted debe recordar que siempre están presentes; sólo que su vista natural no es lo suficientemente fuerte como para percibir esa luz... CDCD 158.4

El gran problema de todos nosotros es que no dedicamos tiempo a pensar que seres celestiales están cerca de nosotros para ayudarnos cada vez que queremos hacer lo recto. La luz celestial ha estado muy cerca de usted. Se le ha dado evidencia de que el Señor la ama y se preocupa por usted. Anímese, y sienta que recibe fortaleza y gracia para realizar todo el bien que es capaz de hacer... CDCD 158.5

Gracias a Dios, su corazón ha sido vivificado, porque ha tenido el privilegio de ver algunos rayos de luz de los mensajeros celestiales. Usted puede ver cuánto puede hacer para ayudar a su madre y a los otros miembros de su familia. Un cristiano es alguien que cada día aprende de Cristo, asume los pequeños deberes de la vida y lleva las cargas de los demás. Así se mantendrá unida a Cristo.—Carta 82, del 31 de mayo de 1900, dirigida a Elsie Atkim, una joven miembro de iglesia de Australia. CDCD 158.6