Consejos para la Iglesia

62/325

Peligro en criticar los “Testimonios”

En un sueño que tuve hace poco me vi frente a una asamblea de gente entre la cual algunos hacían esfuerzos para eliminar la impresión de un muy solemne testimonio de amonestación que les había dado. Decían: “Creemos los testimonios de la Hna. White; pero cuando nos dice cosas que no ha visto directamente en visión acerca del caso particular que se considera, sus palabras no tienen más valor para nosotros que las de cualquier otra persona”. El Espíritu del Señor vino sobre mí, y me levanté y los reprendí en el nombre de Jehová. CPI 171.1

Ahora bien, si aquellos a quienes se dirigen estas solemnes amonestaciones dicen: “Es tan sólo la opinión individual de la Hna. White, seguiré mi propio juicio”, y si continúan haciendo las cosas que se les ha advertido que no hagan, demuestran que desprecian el consejo de Dios y el resultado es exactamente lo que el Espíritu de Dios me ha mostrado que sería: perjuicio para la causa de Dios y ruina para sí mismos. Algunos que quieren fortalecer su propia posición presentarán declaraciones de los Testimonios en las cuales ven apoyadas sus opiniones, y les darán el sentido más enérgico que puedan; pero aquello que pone en duda su conducta, o que no coincide con sus opiniones, lo declaran opinión de la Hna. White, niegan su origen celestial y lo colocan al nivel de su propio juicio.13 CPI 171.2

Y ahora hermanos, os suplico que no os interpongáis entre mí y el pueblo, para desviar la luz que Dios quiere que llegue a él. No quitéis por vuestras críticas toda la fuerza, toda la agudeza y poder de los Testimonios. No sintáis que podéis disecarlos para que se adapten a vuestras propias ideas, aseverando que Dios os ha dado capacidad para discernir lo que es luz del cielo, y lo que es expresión de simple sabiduría humana. Si los Testimonios no hablan según la Palabra de Dios, rechazadlos. No puede haber unión entre Cristo y Belial. Por amor de Cristo, no confundáis a la gente con sofismas humanos y escepticismo, y no anuléis la obra que el Señor quiere hacer. No hagáis de este agente de Dios, por vuestra falta de discernimiento espiritual, una piedra de escándalo que haga tropezar y caer a muchos para que sean “enlazados, y presos”.14 CPI 171.3