Consejos para la Iglesia

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Capítulo 55—La obra médica

El trabajo médico misionero es una obra de pioneros para el Evangelio, es la puerta por la cual la verdad para estos tiempos hallará entrada en muchos hogares. El pueblo de Dios debe estar formado por misioneros médicos genuinos, porque deben aprender a administrar a las necesidades tanto del alma como del cuerpo. Nuestros obreros deben dar evidencia de la más pura abnegación mientras salen para dar tratamientos a los enfermos, basándose en el conocimiento y la experiencia obtenidos por medio del trabajo práctico. Al trabajar de casa en casa hallarán acceso a muchos corazones. De este modo muchas personas que no serían alcanzadas de otra manera escucharán el mensaje del Evangelio. Una demostración de los principios de la reforma pro salud hará mucho para deshacer los prejuicios contra nuestro trabajo evangélico. El Gran Médico, el originador de la obra médica misionera, bendecirá a todas las personas que se esfuercen por impartir la verdad para este tiempo. CPI 559.1

La sanidad física se encuentra íntimamente ligada con la comisión evangélica. Cuando Cristo envió a sus discípulos en su primer viaje misionero, les ordenó: “Y yendo, predicad diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. Mateo 10:7, 8. CPI 559.2

La comisión divina no necesita ningún cambio. No se puede mejorar el método de Cristo para presentar la verdad. El Salvador les dio lecciones prácticas a los discípulos, al enseñarles cómo trabajar de tal manera que las almas se regocijaran en la verdad. Manifestó simpatía por los desanimados, los que soportaban cargas pesadas y los oprimidos. Alimentó al hambriento y sanó al enfermo. Anduvo constantemente haciendo el bien por todas partes. Interpretó el Evangelio para los seres humanos mediante el bien que realizó, por sus palabras llenas de amor y mediante sus actos de bondad. CPI 560.1

Pero no se ha terminado el trabajo de Cristo en favor de los seres humanos. Todavía continúa actualmente. Sus embajadores deben predicar el Evangelio y revelar su amor por las almas perdidas que perecen. Al manifestar un interés altruista por los menesterosos ofrecerán una demostración práctica de la verdad del Evangelio. Esta obra requiere muchísimo más que la mera predicación de sermones. La obra que Dios ha dado a los que avanzan en su nombre es la evangelización del mundo. Se deben hacer colaboradores con Cristo, y revelar su amor tierno y compadecido a los que están por perecer. Dios llama a miles de personas para trabajar por él, no en la predicación de la verdad para este tiempo a los que ya le conocen, sino en la amonestación de los que nunca han escuchado el último mensaje de misericordia. Trabajen con el corazón lleno de un deseo ferviente por alcanzar a las almas. Hagan obra médica misionera. De ese modo hallarán entrada en los corazones de la gente, y prepararán el camino para una proclamación más decidida de la verdad.1 CPI 560.2